—Hay que aggiornar. Todo lo que implica desde el punto de vista técnico. Y también la agilidad en los procesos. La educación tiene que mirar hacia dónde va el mundo laboral incluso. Es un tema que tenemos que fortalecer. Y ahí, independientemente del punto de vista técnico, también es cierto que desde las estructuras es indispensable avanzar fuertemente en el tema educativo.
—¿Están previstas algunas partidas especiales para la educación en la Rendición de Cuentas?
—El propio gobierno anunció que la educación va a ser prioridad desde el punto de vista de las partidas. Y yo comparto. Aunque no exclusivamente tiene que ver con las partidas presupuestales, sino con cómo se agilitan algunos procesos…
—No es solo plata entonces…
—No todo es dinero en una reforma. Es importante pero no es exclusivo. Entonces me parece que hay que avanzar y fortalecer todas las líneas de acción tendientes a concretar algo que yo diría que es lo que a todos los padres y madres de familia les preocupa: que el sistema educativo les dé las herramientas para enfrentar a un mundo bien distinto al que a todos nosotros nos ha tocado enfrentar. Además, los cambios son mucho más acelerados y por lo tanto las respuestas también deben estar aceleradas.

"A mí cuando se habla de grieta… Nuestro país desde el punto de vista político siempre estuvo separado. Y eso me parece que sentó las bases, y los partidos son de alguna manera el disco duro de la democracia uruguaya. Lo que sí creo es que hay polarizaciones fuertes en términos de cómo se trasladan los temas"
—¿Qué otros temas son prioritarios además de la educación?
—Me parece que se tiene que seguir fortaleciendo todo lo que tiene que ver con la seguridad. Estamos en un punto donde, si bien se han bajado los delitos, hay aspectos preocupantes. El gobierno lo ha dicho y ha quedado muy claro cuando vino el ministro del Interior en régimen de comisión general. Yo siento, y esto es un tema personal, que fue una de las sesiones más fuertes después de aquella del 2002, que fue muy dura. Fue dura visualmente, en un momento se vio reflejado lo que significa la presencia del narcotráfico en distintas zonas de Montevideo. Y mucho más fuerte fue saber que en el período pasado se habían desmantelado a las reparticiones que se encargaban de ese combate al narcotráfico en Montevideo y Canelones. Y ver que es indispensable interpretar ese mapa con base en las cosas que pasan hoy y con la forma en que están pasando. No estábamos acostumbrados. Fue muy removedor.
—¿Y por qué compara esto con una sesión del 2002?
—No, digo, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Pero en lo personal yo viví aquello que fue muy fuerte. Y hay instancias fuertes en los gobiernos. Pero esta, desde el punto de vista de enfrentarnos a lo que vimos, tan crudamente…
—¿Qué fue lo que le llamó la atención?
—De pronto, el ver en el territorio lo que está instalado y lo que implica enfrentarlo en lo cotidiano.
—Pero a ver si lo podemos bajar a tierra: ¿ver la presencia del narcotráfico?
—No, todos sabemos la presencia del narcotráfico, pero verlo desplegado, en la dimensión que lo vimos…, creo que fue muy impactante. Y que se haya hablado de familias y de clanes que pasan de un lugar a otro, lo que implican en el territorio.
—¿Vio un Uruguay que no conocía?
—En realidad, percibir que si bien uno sabe de la gravedad de lo que está enfrentando el país, fue como haber visto una fotografía de esas que nunca hubieras querido ver. Fue muy removedor, por lo menos para mí.
—¿Y siente que se está haciendo lo posible para enfrentar esa realidad?, ¿quedó conforme con las explicaciones que dio el Ministerio del Interior?
—Sentí que sí había un plan y que sí había una estrategia. Y por ahí las respuestas fueron muy satisfactorias. Es decir, además de desplegar esa fotografía que yo te decía, hay un aparato de inteligencia funcionando y hay un plan que se ejecuta en torno a la información que se tiene. El éxito de ese plan lo veremos en funcionamiento, pero veo que sí, que sin lugar a dudas se está trabajando. El tema se está abordando seriamente.
—Recién decía que fue una sesión removedora, y hubo un episodio muy comentado y mediatizado que la tuvo a usted y a la senadora frenteamplista Amanda Della Ventura como protagonistas. ¿Qué reflexión hace ahora de este intercambio con la senadora?
—La verdad para mí fue un episodio más de la vida parlamentaria. El tema fue poner límites en algo que yo sentí que me agraviaba. Yo lo que estaba haciendo era hacer cumplir el reglamento y nada más. Para mí fue un episodio de la vida parlamentaria como tantos otros. La verdad…, pero bueno…, será que todo el mundo está acostumbrado a que yo no use la vehemencia, que lo hago muy rara vez. Y es cuando siento que se falta el respeto. Porque en el debate político uno sabe que hay momentos acalorados. De hecho, los hay siempre en todas las sesiones. Pero creo que cuando ya se pasa a faltar el respeto en lo personal y a la trayectoria…
—¿Y por qué siente que la senadora le faltó el respeto?
—Ya es un episodio del que prefiero no seguir hablando. Porque, vuelvo a decir, me parece que fue puntual. Y me parece que lo mediático también pudo haber buscado bajar de alguna manera el tenor a lo que habíamos asistido en la sesión.
—Usted me dirá, porque de alguna manera buena parte de la sociedad está acá representada en el Parlamento y le puede tomar la temperatura todos los días, ¿no siente que episodios como estos generan una grieta, que dividen? Se estaba hablando de homicidios, un tema sensible, y lo que quedó es su cruce con una senadora frenteamplista…
—Una cosa es el mundo real y otra cosa es la vida en las redes sociales. Quiero creer que todos damos por sentada la preocupación que tenemos en el combate al narcotráfico. A mí cuando se habla de grieta… Nuestro país desde el punto de vista político siempre estuvo separado. Y eso me parece que sentó las bases, y los partidos son de alguna manera el disco duro de la democracia uruguaya. Lo que sí creo es que hay polarizaciones fuertes en términos de cómo se trasladan los temas. Y ahí la existencia de las redes han hecho parte en todo esto. Soy de las que creen que quienes vivimos acá adentro y somos muy pasionales cuando trasladamos lo que pensamos —y está bien, ha sido la historia de este Parlamento— tenemos que saber lo que es el debate parlamentario y el intercambio de ideas. En este lugar hay diálogo permanente. Hay diálogo en las comisiones, en las coordinaciones. Yo reivindico ese diálogo.
—¿Cómo se zanjó el cruce con Della Ventura?, ¿hubo un pedido de disculpas, una charla?
—A ver, a ver, vuelvo a decir: para mí fue un episodio de la vida parlamentaria y siento que yo estaba cumpliendo el reglamento, me guste o no me guste es lo que tengo que hacer. Y que tuve un intercambio con una senadora, una puesta a punto. Y nada más. Ya está. Para mí ya está. Sí me preocupa mucho el seguir avanzando en conocer las cifras de femicidio. Eso sí, por supuesto. Yo fui una de las que hace mucho tiempo, con muchas parlamentarias, trabajamos el tema del concepto del femicidio. Y había diferencias sobre si era un homicidio agravado o no. Buscamos especialistas, mujeres y hombres, y cuando vimos que había un componente cultural muy fuerte yo fui una de las que votó por que se consideren femicidios. Y no fue una pelea fácil.
—¿A usted a veces le dicen que por ser del Partido Nacional o de un partido conservador no puede hablar de determinados temas?
—Yo no me victimizo. No lo hice nunca. Doy la cara siempre. Me han agredido de las más diversas formas y siempre he mantenido una línea. No le falto el respeto a la gente. Sí soy dura cuando debato mis ideas. Es mi forma de actuar en política. Y la verdad es que me parece que lo que pasa conmigo es que me ven como alguien que molesta cuando habla de temas que la izquierda ha querido de alguna manera centralizar. He hablado de los derechos de las mujeres desde hace muchísimos años, he hablado de los niños y de las niñas, integré históricamente comisiones de las situaciones de pobreza con diagnósticos muy duros con gobiernos incluso afines a mi partido. He estado en todo el tema de los derechos humanos. Y bueno, seguramente soy un actor que molesta.
—Quizás sienten que se apropia de sus banderas…
—Yo no me apropio de ninguna bandera. Estoy convencida de lo que hago. Empecé militando en la Secretaría de Asuntos Sociales del Partido Nacional. Toda la vida me interesaron los temas sociales. Ha sido mi agenda política de siempre. Y no me parece que ningún partido tenga el patrimonio único de abordar estos temas.

"Yo resisto cualquier archivo. Es un poco fruto de mi historia personal. Y asumí que yo abro espacios a las mujeres de mi partido, que era un partido donde militábamos mucho pero teníamos un problema en el acceso real a los lugares de decisión. Y un día sentí que ese era uno de los roles que yo estaba cumpliendo. Y lo sigo haciendo. Entonces para mí siempre son buenas noticias que aparezcan mujeres tanto en lo nacional como en lo departamental"
—Hace poco hubo una reunión de análisis y planificación estratégica del Partido Nacional, ¿qué le dejó?
—El presidente del Directorio nos convocó para intercambiar sobre un informe encargado para ver cómo se nos veía como partido. Mucha gráfica, mucho escenario previo a las elecciones. Según se nos dijo hubo grupos de discusión que contestaron qué era lo primero que veían cuando se hablaba del Partido Nacional.
—Se vio como una debilidad o amenaza que a los blancos se los asocia con la defensa de los poderosos o de las elites.
—Eso aparece. Como también aparece que defendemos el campo. Yo tomo todo eso como parte de insumos que hay que trabajar. Uno lo tiene que enmarcar en que todo esto también va en estrategias de otro, es un juego de estrategias. Y cuando tú recibís ese informe y tenés claro que tu vida no pasa por ahí y tenés ejemplos para demostrarlo, lo que te dan son insumos para ordenar la estrategia del partido para salir a desmitificar y a retrucar estrategias de otros, que forman parte de la vida política.
—Usted dijo que fueron dos horas de mirarse mucho al espejo.
—Claro, porque cuando tú estás con un equipo de gente que comparte Montevideo e interior, distintas generaciones que hemos vivido distintos períodos y te hacen una fotografía de un tiempo eso te lleva a una reflexión personal. Hacer una suerte de breve documento de por dónde debe ir tu estrategia. Y eso fue lo que hizo el partido. Y está bien hacerlo lejos de épocas electorales.
—Pero mirando de reojo al 2024…
—Mirá, y estoy convencida de lo que digo: uno tiene que ir haciendo balances de las distintas épocas que vive. Y hace tiempo que el Partido Nacional se preparaba para una instancia de ejercer el poder. Hoy por hoy el escenario que tenemos es el de una coalición de gobierno, que encabezamos, pero es una coalición de gobierno. Eso hace que hoy veas también la importancia de fortalecer a una coalición. Lo que hoy nos presentan es un partido que tenés que seguir fortaleciendo, pero no podés no poner en perspectiva en nuestra estrategia el fortalecer esta nueva ecuación. Hace dos elecciones podías tener una mirada, pero hoy es otra.
—Hoy el Partido Nacional es uno con sus socios.
—Claro, hoy tenés que ver la vida de tu partido entendida en un marco de fortalecimiento de una coalición de gobierno.
—¿Y cómo los blancos se paran frente a eso? No es fácil tampoco.
—Es bien distinto a cómo uno tiene que hacer el ejercicio con respecto a otros años. Lo que yo tengo bien claro es que hay que fortalecer la coalición de gobierno. Ese intercambio con todos los socios es un ejercicio que tiene que ser permanente. En otros períodos había situaciones de afinidades puntuales que ahora tienen que ser permanentes.
—Sí, pero a medida que se acercan las elecciones, las alianzas se empiezan a desdibujar…
—Y ese es el auténtico desafío. Saber que en la coalición de gobierno hay perfiles y que se van a ir acrecentando, pero el ejercicio está en saber que hay que fortalecer la coalición. Entonces, el trabajo de todos nosotros es precisamente entender eso.
—¿Es difícil hacer entender eso?
—Creo que todos lo tienen claro.
—No escapa a nadie que en el Partido Nacional ya hay perfilismos, algunos más acentuados que otros. Y su nombre siempre aparece por lo pronto como una figura para articular el wilsonismo.
—Sí, yo lo he dicho públicamente. A mí me interesa mucho la vida interna de los partidos, yo soy de las que creen que es muy importante mantener vivos a los partidos, mucho. Pero también sé qué tiempo estoy viviendo. Y sé también lo que nos costó poder llegar al gobierno. Una cosa es que los partidos empiecen a tener su vida y a proyectar acciones futuras. Y otra es empezar a hablar de candidaturas. Mi compromiso hoy y a ustedes se los he dicho siempre es con el presidente y con el gobierno. Y creo firmemente que es fantástico que los partidos tengan vida independiente del gobierno. Pero no veo bien que se hable de candidaturas en este momento, cuando todavía tenemos tanto por hacer de lo que nos planteamos.
—Pero la suya es una figura femenina en un partido donde no suelen asomar mujeres. Y Laura Raffo parece levantar la mano para decir “acá estoy”.
—Yo resisto cualquier archivo. Es un poco fruto de mi historia personal. Y asumí que yo abro espacios a las mujeres de mi partido, que era un partido donde militábamos mucho pero teníamos un problema en el acceso real a los lugares de decisión. Y un día sentí que ese era uno de los roles que yo estaba cumpliendo. Y lo sigo haciendo. Entonces para mí siempre son buenas noticias que aparezcan mujeres tanto en lo nacional como en lo departamental. Pero hoy lo mejor para nosotros es no hablar de candidaturas, lo que no significa que los sectores no planifiquen estrategias y tengan una vida propia ajena al gobierno. El presidente fue el primero en decirlo: no tenemos que tener un partido que sea absorbido por el gobierno. Yo lo comparto. El partido tiene que tener vida propia. Nos costó mucho llevar adelante un proyecto, por lo tanto, la prioridad tiene que estar puesta en llevar adelante el gobierno. Y te voy a decir más: estoy planificando una gira nacional a efectos de hacer ver lo que estamos haciendo pese al mundo que nos ha tocado enfrentar. Y lo voy a hacer porque estoy convencida de que cuánto más dialoguemos con la gente nosotros, cara a cara, respetuosamente, entendiendo que es una forma de hacer política, por lo menos en la que yo creo. Y en ese mundo real, no en el de las redes ni el de la democracia digital, en el cara a cara que llevó a que crean en nosotros, le voy a contar a la gente que bajaron los delitos pero que todavía hay mucho por hacer, que estoy orgullosa de formar parte de un gobierno que da 50 millones de dólares por año a la primera infancia, orgullosa de un plan real para ir abatiendo los asentamientos, orgullosa de ver cómo se enfocó una pandemia para la que no estábamos preparados. Nos hace bien como actores políticos estar en el territorio.
—¿Esa gira no puede ser vista como una cuestión electoral?
—No la voy a hacer sola, ¿eh? La voy a hacer con legisladores de los departamentos, de la colación de gobierno. Los voy a invitar a ir conmigo y tener una estrategia juntos. Así como la hice con la Ley de Urgente Consideración, creo que llegó el momento de salir a defender a nuestro gobierno en el territorio.
—¿Por qué cree que es necesario hacerlo?
—Porque no podemos perder el contacto con la gente, siempre nos tiene cosas por decir y ese contacto no lo podemos perder.