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    jueves 13 de junio de 2024

    Con votación dividida, SCJ absolvió a menor condenado por encubrir homicidio

    El máximo tribunal cuestionó que el tribunal de apelaciones no diera “una mínima justificación racional” en su fallo

    La Suprema Corte de Justicia (SCJ), en votación dividida, absolvió a un adolescente acusado de encubrir un homicidio que había presenciado. Los ministros del máximo tribunal discreparon sobre cómo juzgar la conducta de un menor que estaba con otro cuando cometió un asesinato y también cuando escondieron el auto en el que viajaban juntos al ser cometido el crimen.

    La SCJ se pronunció luego de que los abogados defensores de tres adolescentes presentaran recursos de casación tras ser cuatro los menores imputados por el homicidio de un joven, en el que tuvieron diferentes grados de participación. Un menor de edad fue condenado por el Tribunal de Apelaciones de Familia de 2° turno como autor del asesinato, otro como coautor y dos por encubrimiento, en una sentencia que se emitió el 18 de octubre de 2022.

    La resolución de la SCJ, fechada el 7 de noviembre de 2023, absolvió a uno de los involucrados por encubrimiento, tras concluir que fue condenado en segunda instancia “sin una mínima justificación racional” que apoye la decisión, lo que incumple las exigencias del Código General del Proceso. La mayoría de los ministros plantearon que dicho proceder “violenta el derecho a las decisiones judiciales motivadas” y “priva a las partes del más elemental de sus poderes de fiscalización” sobre los procesos.

    Además, determinaron que en ningún pasaje de la sentencia se identificaron los medios de prueba que se tuvieron en consideración para condenar al adolescente y que es “lacónica” la expresión “le asiste razón a la Fiscalía”, sin fundamentos, que permitan controlar si el fallo es racional.

    El homicidio de Washington Martínez ocurrió en la madrugada del 26 de diciembre de 2021, cuando el joven de 24 años paseaba por el Centro de la ciudad de Rocha, junto con dos amigos. Mientras caminaban por la calle General Artigas se cruzaron con los imputados, que les tiraron una manzana desde el auto en el que viajaban. Según relata la sentencia, eso enojó a Martínez, que les gritó y se acercó al vehículo, pero el conductor pisó el acelerador y se fue. Esa situación se repitió varias veces.

    En una ocasión, confirman las imágenes de cámaras de seguridad de la zona, dos de los imputados se bajaron y discutieron con la víctima, volvieron a subirse al auto y quien conducía arrancó marcha atrás rápidamente y en zigzag hasta donde estaba Martínez. La maniobra terminó con el auto incrustado en una columna del edificio del Banco República.

    La víctima se acercó al vehículo, todavía encendido, y desde la puerta trasera del acompañante uno de los adolescentes le dio una puñalada en el tórax. El auto partió y Martínez murió en el lugar.

    El conductor estacionó en la puerta de su casa, donde taparon el auto con un nylon de color negro.

    La falta de pruebas sobre quién cubrió el vehículo es uno de los argumentos que utilizaron tres de los cinco ministros de la SCJ para justificar la absolución de uno de los acusados de encubrimiento, que estaba en el interior del vehículo esa noche e ingresó a la vivienda donde lo escondieron. La mayoría del tribunal compartió el planteo de la defensa en cuanto a que no se probó que colaborara en ocultar el auto, porque se desconoce quiénes colocaron la lona. En resumen, establecen que la Fiscalía no pudo destruir el principio de inocencia contra el formalizado.

    Las ministras Elena Martínez, Bernadette Minvielle y la redactora Doris Morales consideraron que “no surgen” elementos que concluyan que cometió el delito de encubrimiento, y la omisión “no es suficiente”, porque debe existir una “conducta activa”, que no se logró acreditar. La legislación establece que la Justicia debe castigar a quien “ayudare a asegurar el beneficio o el resultado del delito, a estorbar las investigaciones de las autoridades, a sustraerse a la persecución de la Justicia o a eludir su castigo, así como el que suprimiere, ocultare o de cualquier manera alterare los indicios de un delito”.

    Para las ministras hubo “falta de motivación” en la sentencia, porque no se enunciaron “siquiera mínimamente” las razones que llevaron a dar por acreditado el hecho que condujo a la imputación del delito de encubrimiento. Esa es, añadieron, “la parte más importante de la sentencia”, porque es en la que el juez “expone los motivos o fundamentos en los que basa su decisión”. Por tanto, como “no se obtuvo plena prueba, corresponde disponer su absolución”, dice el escrito.

    Esta definición dividió a la SCJ. Los otros dos ministros, John Pérez Brignani y Tabaré Sosa, consideraron que debía mantenerse firme la condena por encubrimiento.

    Brignani y Sosa opinaron que al analizar la prueba en su conjunto y “no en forma fragmentaria”, surge que todos los que iban dentro del vehículo “conocían las consecuencias del accionar criminal” del homicida. Estos ministros entienden que hubo una conducta “activa” por parte del adolescente para encubrir el hecho. “En efecto, este, frente al conocimiento de lo ocurrido, brindó sus energías para que el vehículo que fue utilizado en el suceso no sea habido y con ello eludir el actuar de la Justicia, además de buscar entorpecer la investigación”.

    Como argumento, citaron uno de los libros de derecho penal de Adela Reta, quien planteaba que la acción de encubrir “es poner inconvenientes que buscan impedir que las investigaciones lleguen al resultado que se persigue, suprimiendo, ocultando y alterando indicios del delito”. En el caso concreto, escribieron los ministros en su discordia, el adolescente “a sabiendas de la existencia del delito perpetrado, y teniendo conocimiento del vehículo que participó de los hechos”, acompañó al resto de sus compañeros para guardar el auto en la casa de uno de ellos.

    La sentencia también analizó otros recursos de casación que fueron presentados. Por unanimidad, la SCJ desestimó el recurso presentado por el otro de los acusados de encubrimiento, cuya defensa careció de un “mínimo de formalidad” en su recurso, que fue una “mera transcripción de doctrina” casi sin conectarla al caso concreto. El tribunal citó el argumento utilizado en al menos 13 sentencias previas, que plantea que “el recurrente ha incumplido con el requisito formalmente establecido, por cuanto el desarrollo plasmado se revela como crítica absolutamente general, desaprensiva y desconectada de la sentencia, sin un análisis que indique, con claridad, el error en que incurriera la decisión jurisdiccional de segunda instancia”.

    La SCJ también rechazó el recurso presentado por la defensa del conductor del vehículo en el que huyeron, que fue condenado como coautor del asesinato en segunda instancia.

    Los ministros concluyeron que si bien fue “concisa”, la fundamentación del tribunal de apelaciones fue “la necesaria e imprescindible”, y señala que el imputado “colaboró en la fase de inicio de la agresión”, conduciendo el auto y buscándolo a Martínez, y “aseguró la huida del agresor”.

    “Todo en un marco en el cual se tuvo por acreditado que sabía que (el homicida) portaba un arma blanca consigo, pudiendo —naturalmente— representarse la intención en el accionar del agresor principal”, agrega la sentencia.

    Información Nacional
    2023-12-14T00:45:00