Quemar hojas tras barrer la vereda, utilizar leña húmeda y troncos grandes para encender la estufa o usar combustibles inadecuados para calefaccionar una residencia, son algunas de las actividades que más promueven la contaminación del aire en Montevideo. A diferencia de lo que usualmente se piensa —que la polución es generada por el tránsito de vehículos y la explotación industrial—, expertos sostienen que son los métodos de calefacción tradicionales que no permiten la combustión completa los que producen la emisión de material particulado (contaminantes de distinto tipo) a la atmósfera.
“Bajo algunas condiciones climáticas específicas, en algunas áreas de Montevideo tenemos un particulado mayor que lo que establece la normativa fijada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero menor que la que determina la Dirección Nacional de Medioambiente (Dinama)”, dijo a Búsqueda el director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo (IM), Fernando Puntigliano.
Según el jerarca, “el problema del particulado que afecta la salud proviene de los sistemas de calefacción que utilizan leña”, por lo que la capital atraviesa actualmente una transición en relación a este tema. En ese sentido, sostuvo que la idea es comenzar a impulsar políticas de concientización de cara al próximo invierno; durante los meses de menos temperatura, una capa fría de aire impide que el particulado suba a la atmósfera, por lo que puede ser perjudicial para la población.
“Antes pensábamos que la contaminación tenía mucho que ver con los vehículos, pero en realidad el impacto es bastante menor. Además, la planta de sulfurización de Ancap hizo que los componentes con azufre bajaran drásticamente, lo que derivó en una mejora en la calidad de aire”, añadió Puntigliano.
Criterios
Durante años, Uruguay basó sus estándares ambientales vinculados a la calidad del aire en la normativa norteamericana. Sin embargo, esta regulación quedó rezagada respecto a la regulación europea, que continuó avanzando. Es por eso que hoy la Dinama trabaja para alcanzar los parámetros recomendados por la OMS, en relación a los riesgos sanitarios que los valores de polución puedan producir.
Paulatinamente y en función de la realidad local, la Dinama publicó en 2005 una propuesta de estándares de calidad que espera hacerse más exigente con el correr del tiempo; el objetivo es acercarse en 2020 a los parámetros de la OMS y en 2025 cumplirlos por completo.
El Servicio de Evaluación de la Calidad y Control Ambiental de la comuna realiza anualmente informes de calidad del aire en función de lo registrado a través de cinco estaciones de monitoreo. Según los documentos, el promedio anual correspondiente al material particulado que se mueve con el propio flujo de aire —denominado PM2,5—, y resulta especialmente nocivo para la salud al afectar los sistemas respiratorio y cardiovascular, fue de 13 microgramos por metro cúbico (ug/m3) en 2017.
El valor de referencia establecido por la OMS para que la situación sea aceptable es de 10ug/m3, mientras que para la Dinama, la cifra puede ascender hasta 35 ug/m3 como promedio anual. Típicas fuentes de este tipo de material son las combustiones, particularmente de leña y otros tipos de biomasa, así como también los procesos de quema de biomasa como las estufas de leña y los parrilleros.
“A veces, las normas internacionales son imposibles de aplicar en todos los países. Son regulaciones tomadas en lugares que tienen tecnología de punta o idiosincrasias diferentes, por eso lo de la OMS es una guía. Pero no nos falta mucho para llegar”, dijo a Búsqueda María Susana González, responsable de Evaluación de la Calidad y Control Ambiental de la IM.
Según la especialista, la situación empeora cuanto más se prenden las estufas de leña. La emisión del particulado proviene de condiciones en las cuales no se aprovecha todo el calor o cuando el material no permite que se produzca una combustión completa. También la presencia de inversión térmica, un fenómeno climático habitual, no favorece a Montevideo, ya que produce una capa que no permite que la contaminación suba y se mantenga en la atmósfera.
“Lo ideal es llegar a cumplir con los valores de la OMS ahora que todavía no estamos tan por encima, adelantarnos antes de que sea un problema mayor”, agregó. Es por eso que ya se comercializan distintas alternativas más eficientes, como estufas de combustión completa que no pierden calor o aires acondicionados que calefaccionan en menor tiempo, pero a veces su alto costo dificulta el acceso.
Para González, estos métodos tradicionales son algo instrínseco de la ciudad, propio de la cultura. Por eso es que “no se puede prohibir la quema de leña o los asados”, sino que hay que trabajarlos de forma que resulten más seguros para el medioambiente.
Igualmente, aseguró que la situación no ha empeorado en los últimos años, sino que es algo que se mantiene. De todas maneras, se espera concientizar a la población en la compra de mejores combustibles y en utilizar leña seca, en trozos más pequeños, con el fin de evitar el humo negro.
Comparaciones
Según la técnica Andrea Denegri, especialista en calidad del aire de la intendencia, si bien el PM2,5 bajó un poco, el cambio no ha sido significativo. Afirmó a Búsqueda que en 2018 la tendencia se mantiene y “Montevideo tiene más o menos los mismos días de superación de los valores guía de la OMS”.
Pese a que la IM elabora informes semanales en distintas zonas de la ciudad, Denegri aseguró que actualmente no hay lugares más contaminados que otros en Montevideo. Esto se debe a que la ciudad es muy llana y tiene, por tanto, una muy buena dispersión de contaminantes.
“La situación de Montevideo no es crítica, pero hay que atenderla. No da para asustarse, pero se puede estar mejor. Hay que ser conscientes de que somos nosotros, nuestras prácticas, los que afectamos la calidad del aire”, opinó.
En ese sentido, el promedio anual de PM10 —partículas más inofensivas pero que igualmente contaminan el aire y son originadas por obras en construcción, el tránsito vehicular, procesos industriales o incendios forestales— fue de 19 ug/m3 en 2017, por lejos la cifra más baja registrada en la capital. El parámetro de la OMS para esta categoría es de 20 ug/m3 y para la Dinama es de 50 ug/m3.
Montevideo está bien posicionada. Si bien los especialistas entienden que es imposible compararla con otras ciudades por las características de cada lugar, Denegri asegura que la capital cuenta con buenas lluvias y vientos fuertes, algo saludable para “barrer la contaminación”. “Obviamente, no es lo mismo lo que se puede medir en otros departamentos, con zonas rurales o espacios más abiertos”, agregó por su parte González, quien reconoció además que los mecanismos de registro no son iguales.
En cuanto a los vehículos, todos los profesionales coincidieron en que la “aguja no se mueve ahí”, ni siquiera en la industria. Incluso, Denegri aseguró que el dióxido de nitrógeno, asociado 100% al impacto del tránsito, nunca supera en Montevideo los parámetros de la OMS.
Información Nacional
2019-04-25T00:00:00
2019-04-25T00:00:00