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Las contradicciones en la Presidencia de la República en torno al fallo de un tribunal de honor militar que omitió censurar un crimen cometido en 1973 confesado por un represor, causaron malestar en el oficialismo y dificultan la resolución de la tormenta política que desencadenó el caso, reconocieron a Búsqueda fuentes del gobierno y del Frente Amplio.
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Las actas del Tribunal de Honor del Ejército que recogió en 2017 el testimonio de José Nino Gavazzo admitiendo haber arrojado al río Negro el cuerpo del militante tupamaro Roberto Gomensoro, en 1973, fue difundido el sábado 30 por El Observador, lo que generó conmoción política. El fallo del tribunal, que llegó a manos del Poder Ejecutivo en febrero pasado, no señaló responsabilidades del represor por eso.
El lunes 1º, el presidente Tabaré Vázquez, con el apoyo unánime del Consejo de Ministros, cesó y aprobó el pase a retiro obligatorio de los seis generales integrantes de dos tribunales actuantes, incluido el recientemente investido comandante en jefe del Ejército, José González, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Alfredo Erramún. También desencadenó la dimisión del ministro de Defensa, Jorge Menéndez, y de su subsecretario, Daniel Montiel.
“Es una decisión del Poder Ejecutivo y respaldamos al presidente. Prefiero no hacer ningún otro comentario más que ese”, dijo a Búsqueda el exmandatario y líder del Movimiento de Participación Popular (MPP), José Mujica, respecto a los ceses de los generales. Como señal de respaldo al Ejecutivo, ese sector político apoya el nombramiento de Andrés Berterreche como nuevo subsecretario de Defensa, acompañando a José Bayardi como ministro.
Toma cuestionado.
El secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, quedó en el centro de los cuestionamientos por el episodio de las actas. El jerarca, un hombre de confianza del mandatario, se deslindó de responsabilidad en la reunión del Consejo de Ministros del lunes y culpó al director general de la Presidencia, Diego Pastorin, por todos los problemas generados en torno al Tribunal de Honor que juzgó la conducta de Gavazzo, Jorge Silveira y Luis Maurente. Toma aseguró que envió a ese funcionario el documento con los expedientes para que los leyera y actuara, pero que esa acción se demoró demasiado.
Vázquez había iniciado el Consejo de Ministros planteando su molestia y Toma se “lavó las manos” casi en forma inmediata, dijo a Búsqueda uno de los informantes. La actitud del secretario de la Presidencia causó mucho malestar en algunos de los principales dirigentes de sectores del Frente Amplio, como el MPP y el Partido Socialista, y también provocó la “sorpresa” de varios ministros.
Vázquez había iniciado el Consejo de Ministros planteando su molestia y Toma se “lavó las manos” casi en forma inmediata, una actitud que causó mucho malestar en algunos de los principales dirigentes de sectores del Frente Amplio.
Aunque es consciente de que Toma pudo haber cometido un error en el manejo del expediente, Vázquez cree que no es conveniente solicitarle la renuncia. Eso principalmente porque el jerarca se ha transformado en un integrante “indispensable” de su segunda administración y “fundamental” para gestionar el área jurídica del gobierno, dijeron a Búsqueda fuentes del Ejecutivo. Sacarlo significaría dejar al presidente “muy solo”, agregaron.
El mandatario valora especialmente el trabajo de Toma para coordinar los juicios internacionales en los que el Estado uruguayo estuvo y está involucrado, sobre todo el éxito que ha tenido contra las tabacaleras, en un sector —el de la salud pública— que el presidente tiene como un buque insignia de su segundo gobierno.
Vázquez entiende que la salida de Toma podría transformar esta crisis política que afecta al gobierno en un “problema mucho más grave”, cuando queda menos de un año para el final del período.