“Sin ser el mugido de la vaca, a China estamos exportando todo, carne bovina con hueso que otros países no pueden (vender) y menudencias”, destacó el encargado de la División de Industria Animal del Ministerio de Ganadería, Gustavo Rossi, en una conferencia realizada el lunes 7 en la sede de la Cámara Española de Comercio, Industria y Navegación.
El gigante asiático hace un par de años que pasó a ser el principal mercado para el sector cárnico uruguayo. En 2016 ese país es destino del 36% en volumen, y del 28% en monto, de las exportaciones de carne bovina, y el 85% de las menudencias, según datos del Instituto Nacional de Carnes (Inac).
Muestran una evolución creciente de las ventas a China que pasaron de U$S 112 millones, en 2011, a U$S 599 millones, en 2015. Eso significa que la porción de ese mercado en total de las exportaciones de carne pasó de 7% a 35% en ese período. El presidente del Inac, Federico Stanham, consideró a mediados del año pasado que “no es nada buena tanta concentración” de las ventas (ver Campo Nº 45).
Hace unos meses que empresarios del sector cárnico e integrantes del Inac observan con preocupación las presiones que países competidores, como Argentina y Brasil, ejercen en China para tener la posibilidad de exportar carne con hueso y menudencias a ese mercado como lo hace Uruguay, indicaron a Campo ejecutivos de ese negocio. Advirtieron que eso puede derivar en el cierre de ese destino para dichos productos, y la alternativa sería exportarlos a Hong Kong, lo que significaría menores ingresos porque los precios son inferiores a los que pagan los chinos.
Del volumen total exportadoen 2015 al mercado chino, que fue de 162.620 toneladas, el 14% correspondió a carne con hueso y en el presente año esa participación creció a 17%, indican. El año pasado los embarques de cortes con hueso colocados en China sumaron 23.414 toneladas por U$S 68 millones y entre enero y febrero de 2016 se enviaron 3.852 toneladas por U$S 10 millones.
“Las menudencias más curiosas” salen desde Uruguay para esa nación, dijo Rossi. Las ventas de ese producto al mercado chino suman unos U$S 76 millones anuales.
Carne con hueso
Comentó que la carne con hueso se exporta a mercados “menos exigentes” y a China, que figura entre los de “alta exigencia”. Para exportar carne al mercado chino se está empleando un protocolo sanitario elaborado antes de los episodios de fibre aftosa en Uruguay, registrados en 2000 y 2001, señaló. Eso dijo considerando que previo a ese hecho el estatus sanitario uruguayo era de país libre de aftosa sin vacunación y luego de la crisis aftósica pasó a vacunar al rodeo ganadero local.
“Hoy estamos utilizando al máximo ese protocolo, porque estamos exportando carne con hueso a China”, agregó el jerarca en la charla organizada en la presentación de cursos de posgrado en industrias cárnicas de la Universidad Católica.
Los exportadores de carne uruguaya concentran sus negocios en los mercados de alta exigencia, como la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, China, Chile, Corea del Sur, Israel, Noruega, Suiza y Japón. De esos solo queda pendiente la apertura del mercado nipón. “Estamos en los últimos tramos del análisis de riesgo” para lograr el ingreso con “carne fresca”, dijo Rossi a Campo.
Y manifestó que otro objetivo del gobierno para este año es el acceso de carne ovina con hueso a Estados Unidos.
Con relación a los controles sanitarios ese jerarca dijo que hoy en día con el sistema de trazabilidad individual del ganado es casi imposible decir que no se puede identificar el origen de un problema sanitario. “Prácticamente no”, enfatizó.
“Tenemos la bandera de inocuidad muy arriba, (y eso) lo reconocen los mercados”, acotó.
Para el titular de Industria Animal “la trazabilidad es un plus que ofrece Uruguay como garantía de llegar a conocer el origen exacto de la carne servida en un plato”.
El sistema de identificación individual del ganado fue auditado hace dos años por la Unión Europea y “dejó muy conformes a los auditores”, recordó.
Baja, media y alta exigencia
Durante su exposición, Rossi habló de los cursos de capacitación que reciben los inspectores veterinarios del Ministerio de Ganadería (MGAP) y de las auditorías extranjeras a los servicios sanitarios oficiales. “Es una forma de mantenernos al día sobre los requisitos de los mercados más exigentes”, valoró.
Luego realizó un repaso de los distintos tipos de mercados para la carne uruguaya distinguiendolos por el grado de requerimiento.
Los mercados de “baja exigencia” son “países que están en penuria”, en esos casos “casi nunca” existe un protocolo de entendimiento, “no hay contacto” con las autoridades competentes y se expide un “certificado genérico que nunca sabemos a ciencia cierta si lo recibe algún colega”, explicó.
Mencionó a modo de ejemplo naciones africanas, como Angola, Congo, Ghana, Gabón, Guinea Ecuatorial, Libia, Senegal y Tanzania.
Rossi comentó algunos cambios registrados en la operativa exportadora cárnica. En los ochenta “el 99% de la carga de carne salía en bodegas y hasta que el barco prácticamente no se hundía no salía”; mientras que “hoy casi no se embarca en bodegas, todo se hace en contenedores, salvo alguna excepción, como los envíos a Congo”, contó.
En esas situaciones hay que ir hasta los puertos argentinos de Zárate o Campana, a donde llega todavía algún barco bodeguero, porque a Montevideo no llegan por una cuestión de costos de fletes y otros motivos, señaló.
Entre los mercados de “mediana exigencia” el jerarca del MGAP citó Argelia, Colombia, Cuba, Ecuador, Egipto, Hong Kong, México, Perú, Sudáfrica, Trinidad y Tobago y Venezuela.
Para exportar carne a esos destinos se requiere de una auditoría in situ, aunque eso “no quiere decir que sea exigente, al contrario”, dijo. Comentó: “Hemos recibido auditorías por la necesidad de abrir un mercado pero que no eran lo suficientemente exigentes como para devolvernos algo”, en el entendido de que vuelvan a pedir algún dato o cumplimiento de normativa sanitaria.
En cuanto a los mercados de “alta exigencia”, Rossi destacó que son aquellos hacia donde apunta la producción uruguaya y con los que “siempre hay contacto e intercambio documental con la autoridad competente, siempre existe protocolo, requisitos, auditorías y los certificados se confeccionan de acuerdo con los requisitios zoosanitarios”.
Al cuantificar el destino de la carne bovina uruguaya, que se dirige a mercados de alta exigencia, el funcionario utilizó gráficas en las que mostró que la carne madurada desosada de alta calidad es apenas un 4% del total. Los cortes cárnicos que comprenden la cuota europea 481, la carne que va a Suiza y la que se exportará a Rusia, en función de un reciente acuerdo sanitario, se encuentran en ese grupo.
En el caso de la carne madurada desosada salada, como los cortes Kosher para Israel y la enviada a algunos nichos de Estados Unidos, abarca 7% de las exportaciones, señaló.