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En una, cinco hombres y cinco mujeres desfilan por el escenario en diez escenas de pareja que dan forma a un relato coral. En la otra, un triángulo amoroso con la variante de la ambigüedad sexual. Una fue escrita hace 120 años por un renombrado autor europeo, y la otra es un estreno de un prolífico dramaturgo uruguayo. Ambas giran en torno a asuntos tan universales como la pareja, la intimidad, la seducción, el encuentro, el desencuentro, el sexo, la atracción, el rechazo, el hartazgo, la entrega, la moral, el egoísmo, la honestidad y el engaño. El amor, la vida y la muerte. Nada más.
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La ronda, del novelista y dramaturgo austríaco Arthur Schnitzler (autor de Traumnovelle, la novela en la que se basó Eyes Wide Shut, el canto del cisne de Kubrick) es una virtuosa puesta en escena de Levón con el elenco de El Galpón, en la sala Atahualpa. Esta historia llevada al cine en 1950 por el francés Max Ophüls, lleva su nombre en referencia al constante cambio de parejas que propone la narración: la prostituta con el soldado, el soldado con la criada, esta con el joven, quien después recibe a la esposa, que luego se reencuentra con su marido. De inmediato el esposo se va con la estudiante, quien más tarde se acuesta con el dramaturgo. Pero este también es requerido por la actriz, a quien luego aborda el conde, un caballero que, para que todo cierre, termina con la prostituta. “Cada personaje irá pasando de mano en mano la simiente del deseo”, dice Levón en el programa de mano.
Este ejercicio dramatúrgico ideal para elencos en escuelas o recién egresados requiere de una mano maestra para llevar su cadena de encuentros a buen puerto. Y ese maestro es Levón, un director hecho a medida para un texto escrito en 1897, inspirado en las danzas del amor y la muerte (género poético popularizado a fines del medioevo), que se mantiene plenamente vigente y que requiere un alto nivel de refinación y sensibilidad de sus intérpretes. Pretendientes, esposos, amantes y casuales: cada uno tiene sus códigos de relacionamiento. Y además todos provienen de diferentes clases sociales, lo que complejiza aún más el asunto y enriquece la trama. ¿Cómo influye la condición social en el vínculo sexual? “Son esas máscaras sociales y vitales las protagonistas de esta serie de escenas que proponen, en sus registros más inconscientes, el poder igualatorio del sexo”, agrega el director.
La puesta está notablemente resuelta con ese tul que separa a los actores del público y que oficia de filtro para apreciar las escenas en modo voyeur, abriendo una discreta brecha entre el mundo real y el ficcional.
El alto contenido erótico y sexual de la obra generó una controversia tal que recién pudo ser estrenada en público 20 años después de su publicación. Y aquí los encuentros se presentan y se resuelven en lo corporal y gestual con notable equilibrio. Es una obra que pide sutilezas y en ellas descansa. El elenco responde como es preciso, con especial destaque para Soledad Frugone, Lucía David de Lima, Sofía Lara y Enzo Vogrincic.
Por eso, el aplauso suena a agradecimiento por parte de una platea que valora los matices y brillos de la puesta.
Triángulo.
En el Victoria, Sebastián Barrios dirige Un cordón rojo, su pieza de cámara sobre el dilema de un joven entre el amor hetero y homosexual, y lo muestra principalmente a través de sus encuentros con una mujer que lo dobla en edad, y que lo obliga a enfrentarse a sus contradicciones internas y a su conflicto de identidad. En términos dramáticos la acción es bastante simple y quizá una vez planteada, la situación se vuelve algo estática y la narración paulatinamente va perdiendo su atractivo original. De todos modos, la puesta se renueva constantemente con sus cambios de tonos y energías, y principalmente con el estupendo trabajo de Sandra Américo, una actriz que hace tiempo logró su madurez interpretativa y demuestra cada vez que actúa que está para grandes papeles y para ser convocada por los principales elencos. Su partener, Ernesto Álvarez, ratifica las condiciones que había mostrado el año pasado en Málaga, de la Comedia Nacional, en un personaje nada sencillo, el más contradictorio del trío. Atención: va hasta el domingo 26.
La ronda, de Arthur Schnitzler, por El Galpón. Versión y dirección: Levón. Traducción: Bernardo Moulin. Elenco: Soledad Frugone, Pedro Piedrahita, Lucía David de Lima, Alejandro Bush, Lucía Rossini, Andrés Guido, Sofía Lara, Rodrigo Tomé, Natalia Castello, Enzo Vogrincic. Escenografía: Paula Kolenck. Vestuario: Johanna Bresque. Iluminación: Sofía Epíscopo. Ambientación musical: Alfredo Monetti. Teatro El Galpón, Sala Atahualpa. Sábados, 21 h; domingos, 19.30. Duración: 90’. Entradas: $ 200 y $ 400.
Un cordón rojo. Texto y dirección: Sebastián Barrios. Elenco: Sandra Américo, Ernesto Álvarez y Antranik Chakiyian. Escenografía y vestuario: Beatriz Martínez. Luces: Carmen de Vera. Teatro Victoria (Río Negro 1479, 2901 9971). Sábados, 20.30 h; domingos, 19. Duración: 50’.