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    Denuncian violencia, abusos y deterioro en centro de salud mental para menores; INAU analiza situación

    Más de 30 adolescentes siguen internados en la Clínica Carpei, pese a que desde hace dos años la Institución de Derechos Humanos constata múltiples vulneraciones y pide evaluar de forma “urgente” su cierre; el coordinador fotografiaba a las adolescentes mientras dormían y el director se hace llamar “papá”

    Hace más de dos años que la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh) está siguiendo “de cerca” la situación de la Clínica Carpei, un centro de atención en salud mental para adolescentes ubicado en Maldonado. En convenio con el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), allí residen menores de entre 13 y 18 años que sufren trastornos psicológicos. Desde la primera inspección, en marzo de 2020, hasta la última, realizada en mayo de este año, la Inddhh ha constatado múltiples irregularidades, que van desde malos tratos hacia los menores, violencia verbal y física, problemas edilicios, falta de higiene, hasta denuncias de abuso sexual y errores en el suministro de medicación.

    El INAU recibió varios oficios e informes de la Inddhh reportando la situación crítica del centro y las vulneraciones sufridas por los menores internados. También llegaron al organismo ocho denuncias presentadas por adolescentes sobre distintos tipos de abusos, a las que se sumaron dos episodios de los que tomó conocimiento recientemente.

    El organismo tomó aglunas medidas. En noviembre del año pasado decidió crear un grupo de trabajo para que analice la situación, que tiene pendiente elevar un informe al Directorio. También decidió suspender temporalmente la derivación de nuevos adolescentes al centro, aunque en febrero de este año los ingresos se reanudaron.

    Actualmente hay unos 35 adolescentes internados en Carpei.

    En marzo la Institución de Derechos Humanos recomendó al INAU evaluar “de forma urgente” la continuidad del centro debido al “volumen y la gravedad de las denuncias realizadas”.

    “Lo estamos mirando de cerca y vamos a tomar medidas. Es una situación que no se puede dejar pasar”, dijo a Búsqueda el presidente de la Inddhh, Wilder Tayler.

    Consultado, el presidente de INAU, Pablo Abdala, afirmó que el organismo está “analizando la situación” y que el directorio aguarda a recibir el informe del grupo de trabajo para resolver qué acciones tomar. Añadió que entre los técnicos que integran ese equipo hay posiciones “no coincidentes”, ya que algunos tienen una “visión favorable” con la actividad de Carpei, mientras otros tienen “reparos y observaciones”.

    Abdala aseguró que respecto a hechos específicos que fueron denunciados, el INAU “actuó, aplicando sanciones y medidas correctivas”. También acotó que “situaciones de estas características acontecen y no son una rareza en esta área difícil y compleja”.

    Consultado sobre la recomendación de la Inddhh de evaluar la continuidad del centro, Abdala dijo que INAU “no tiene planteado como algo inminente la rescisión del convenio” con Carpei. “Estamos dejando trabajar a los técnicos. Veremos qué informe llega, de qué tenor y con qué alcance”, afirmó.

    El jerarca destacó que el organismo está trabajando para mejorar la atención en todos los centros de salud mental, tratando de pasar de un modelo terapéutico a uno más socioeducativo, buscando reducir los tiempos de permanencia de los jóvenes después del alta, capacitando a los funcionarios y mejorando los mecanismos de denuncia, entre otras líneas de trabajo. “Estamos avanzando”, aseguró.

    Los detalles sobre la situación de Carpei están recogidos en un informe de la Inddhh de marzo de este año publicado recientemente en la página web institucional del organismo. El monitoreo del sistema de protección para niños, niñas y adolescentes es parte de las competencias que tiene la Inddhh en el marco del Mecanismo Nacional de Prevención.

    Problemas desde el inicio

    El centro Carpei, que funciona bajo la dirección técnica del médico psiquiatra Pablo Trelles, comenzó a trabajar para el INAU a fines de 2019, tras ganar una licitación para prestar servicios de atención en salud mental para adolescentes con trastornos mentales compensados, y atención para episodios agudos.

    En las visitas realizadas durante los últimos dos años, los técnicos de la Inddhh entrevistaron a las autoridades del centro, a los adolescentes, a los funcionarios, revisaron documentación y recorrieron las instalaciones. En la primera inspección de marzo de 2020 se relevaron “prácticas violentas” por parte del personal del centro hacia los adolescentes, tanto verbales como físicas. También constataron el uso inadecuado de las medidas de contención físicas y farmacológicas —como el encierro en cuartos o el suministro de sedantes—, que se aplicaban “de forma continua” y como “sanción”.

    A esto se sumaron malas condiciones edilicias del centro y deficiencias en la higiene personal y la vestimenta de los adolescentes.

    El equipo de la Institución pidió una reunión “urgente” a las autoridades del INAU, que se realizó ese mismo mes. Días más tarde se envió al directorio un oficio con las constataciones y una serie de recomendaciones. Entre ellas, sugirió tomar medidas urgentes para erradicar situaciones de violencia y malos tratos hacia los adolescentes, implementar un proceso de supervisión en el centro y garantizar que se cumplan condiciones mínimas para los adolescentes.

    En abril de ese año el director de la Inddhh se reunión con Abdala, que acababa de asumir al frente del INAU, para plantearle su preocupación por las vulneraciones contra los adolescentes cometidas en el centro. En mayo de 2020 un equipo de la Institución realizó una segunda inspección y en octubre de 2021 una tercera visita. Se enviaron nuevos oficios a INAU. Actualmente la Institución se encuentra preparando un nuevo informe a partir de las obervaciones realizadas en la última visita de mayo de este año.

    “Niveles de angustia muy altos”

    En entrevistas realizadas por los técnicos de la Inddhh, los responsables de Carpei reconocieron que existían varias denuncias de los adolescentes contra sus funcionarios, aunque “minimizaron” su gravedad. La institución pidió al INAU información sobre las denuncias y sobre las medidas que se habían adoptado. El organismo respondió el pasado noviembre que había ocho denuncias, aunque según la dirección del centro eran más.

    Los hechos denunciados incluían malos tratos, prácticas sexuales abusivas entre adolescentes y lesiones físicas como consecuencia de la aplicación de medidas de contención. También una adolescente denunció penalmente a un funcionario por abuso sexual. El caso está aún bajo investigación de la Fiscalía. La joven fue trasladada a otro centro, mientras el funcionario sigue trabajando en Carpei, según informaron a Búsqueda desde la Inddhh.

    Los técnicos recabaron información sobre otras denuncias no incluidas en los registros de INAU. Por ejemplo, un enfermero denunció que funcionarios sin preparación, como el coordinador del centro, administraban medicación a los menores; que durante la noche el personal consumía medicación destinada a los residentes, y que las adolescentes eran fotografiadas mientras dormían por el coordinar del centro con su celular.

    El coordinador reconoció al equipo de la Inddhh que fotografiaba a las adolescentes con su teléfono. Dijo que lo hacía para “demostrar que permanecían con la ropa de uso diario en lugar de la ropa de dormir”. Los técnicos señalaron en el informe que la conducta “es inapropiada, ya que el coordinador obtiene fotografías desde su celular personal del cuerpo de las adolescentes a pesar de la existencia de registro fílmico en cada dormitorio”. El accionar “no tiene justificación y se realiza desde una posición de poder y en el contexto de un vínculo desigual, frente a las adolescentes que se encuentran hospitalizadas en un centro de salud mental”, advierte el informe de la Institución.

    A esto se sumó la denuncia de una enfermera que observó “un proceder inadecuado con una adolescente” a la que se le aplicó una “contención física” que terminó provocándole la fractura de un hombro. Este hecho fue constatado por el INAU, que aplicó una sanción económica y pidió apartar a la funcionaria de tareas de cuidado directo con los adolescentes. Pero el centro solo la sancionó por siete días.

    Los técnicos de la Inddhh observaron más problemas. Por ejemplo, un relacionamiento “inadecuado” del director técnico con los adolescentes. Según relatan en el informe, él se autodenomina “papá” y hace comentarios inapropiados a las menores internadas, como: “mirá si no es divina” o “ella que es preciosa”, mientras las abraza o toma del cuello, haciendo referencias a que “tienen cosquillas”.

    “Cabe destacar que este trato hacia las y los adolescentes, así como la denominación de su persona como ‘papá’ es un elemento que se había relevado en las visitas realizadas anteriormente, y en la última visita se observó que estaba naturalizado como una forma de relacionarse con las adolescentes del centro”, indicó la Inddhh en su informe.

    A su vez, encontraron problemático que el director del centro duerma en el lugar, algo que intentó ocultarse durante la inspección.

    Consultado sobre si estas situaciones no ponen en duda la idoneidad del centro y sus responsables para el cuidado de los menores, Abdala dijo a Búsqueda que está al tanto de lo reportado por la Inddhh, pero que por ahora el INAU “no ha llegado a la corroboración de esos hechos, por lo menos no con la magnitud que surge de los informes de la Institución”.

    Por otra parte, el informe cuestiona el estado de los “cuartos de contención”, que se usan como “salas de cuidados especiales” cuando los adolescentes tienen episodios de “excitación psicomotriz”.

    “Si bien desde la dirección se expresa que el periodo de permanencia en este espacio es muy breve, de las entrevistas con las y los adolescentes se desprende que pueden permanecer varios días”, narran los técnicos. También indican que la dirección del centro reconoció que ante actitudes violentas de los adolescentes estos pueden ser sancionados con encierros de tres a cinco días (sin salir al exterior).

    El aislamiento como medida disciplinaria “vulnera los derechos” de los adolescentes, señala la Inddhh. Además, los cuartos de contención “deberían ser espacios individuales, acogedores y tranquilos que permitan a las y los adolescentes procesar situaciones de angustia y ansiedad”. En “ningún caso pueden ser usados como espacios para aplicar una medida disciplinaria de encierro o castigo”.

    La Inddhh también relevó problemas de infraestructura y mantenimiento y falta de mobiliario o espacios recreativos. Observó a su vez “niveles de angustia muy altos” entre los adolescentes. También señaló que las autoridades del centro pretendieron ocultar información y mostraron un gran desconocimiento sobre la situación personal de cada interno.

    “No tendrían que estar ahí”

    “El INAU es el organismo rector y el que tiene que garantizar que estas cosas no sucedan”, dijo a Búsqueda la integrante del equipo de monitoreo de la Inddhh María José Doyenart. “Por eso monitoreamos en realidad al INAU, que es el que debe tener la capacidad de intervenir para que no siga habiendo vulneraciones”. La técnica informó que en total la Inddhh registró 18 denuncias sobre presuntas vulneraciones a los derechos de los adolescentes en la Clínica Carpei.

    Además de los episodios denunciados, la Institución ha detectado otros problemas estructurales. Por ejemplo, informó Doyenart, en la última visita se observó que “no consta que haya un abordaje terapéutico individualizado” para los menores, y que el “tratamiento psiquiátrico está basado fundamentalmente en el suministro farmacológico”, con “dosis altas de sedativos por periodos prolongados”.

    “Lo que nos preocupa es que en un centro donde el INAU está interviniendo y donde muchos organismos estamos poniendo la mirada, se siguen registrando estas situaciones graves”, dijo Doyenart.

    Por otra parte, relató que en la visita más reciente observaron con preocupación el registro en el cuaderno de novedades del centro de dos hechos graves que no habían sido puestos en conocimiento de INAU. Uno de ellos fue el abuso de un adolescente por parte de otros menores del centro, y el otro episodio involucra a un funcionario. “Están sucediendo estas cosas e INAU no está teniendo capacidad de supervisión de este centro, de intervención real y prevenir vulneraciones de derechos, de garantizar la protección, la reparación y la no repetición. Es por eso que entendemos que los adolescentes no tendrían que seguir ahí”.

    Abdala dijo que una vez enterado de estos hechos, el INAU dispuso una investigación.

    “Más allá de lo que alerte la institución, no hemos reunido evidencia que conduzca a conclusiones tan categorías”, añadió. “Estamos actuando en forma cotidiana, los supervisores están concurriendo, las medidas preventivas o correctivas siguen vigentes. A INAU no le consta que estemos en una situación de vulneración de derechos permanente y constante, en ese caso hubiéramos tomado medidas más drásticas”, afirmó.

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