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Con tres de sus cinco carreras aún no ajustadas a la Ordenanza de Estudios de Grado de la Universidad de la República (Udelar), la Facultad de Derecho es vista por muchos universitarios como un gigante anquilosado en el tiempo. Con la intención de lograr cambiar esa percepción es que Gonzalo Uriarte asumió como decano el 21 de agosto.
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Docente de Derecho Procesal y director de los Consultorios Jurídicos y del Instituto de Técnica Forense, a sus 63 años tiene el compromiso de que se “deje de ver a la Facultad de Derecho por fuera de la Universidad”, para lo cual se propuso restablecer el clima de diálogo entre las distintas agrupaciones, ya que “lamentablemente en los últimos cuatro años ha ido desapareciendo”.
En marzo, un grupo de izquierda en desacuerdo con la gestión de la entonces decana de la Facultad, Dora Bagdassarián, se presentó a las elecciones universitarias postulando a Uriarte. El grupo había apoyado a Bagdassarián en su primera gestión (2006-2010) pero decidió abrirse tras su segundo decanato, en desacuerdo con la falta de avances en aspectos que consideraban fundamentales, como la actualización de los planes de estudio.
Tras las elecciones logró el apoyo de la nacionalista y opositora Corriente Gremial Universitaria (CGU), clave para que Uriarte fuera finalmente electo como decano, y quedó enfrentado con el oficialismo alineado con el Frente Zelmar Michelini (Frezelmi), que proponía un continuismo de Bagdassarián. La situación profundizó diferencias que se habían generado desde 2010 y produjo un fuerte intercambio de acusaciones de traición e insultos en las redes sociales y en los propios ámbitos de la institución.
“Yo lo que puedo decir es que estoy comprometido a que salga en este período el nuevo plan de estudios porque es imprescindible, es inaguantable”, asegura hoy en diálogo con Búsqueda el nuevo decano, dispuesto a dejar de lado esas diferencias.
La Facultad de Derecho tiene cinco carreras: Abogacía, Notariado, Traductorado, Relaciones Internacionales y Relaciones Laborales. Sin embargo las tres primeras aún no adoptaron la Ordenanza de Grado, a la cual ya se ajustan más del 90% de las carreras de la Universidad, y que obliga a los planes de estudios a aplicar criterios de flexibilidad curricular, tránsitos curriculares que posibiliten movilidad estudiantil, articulación teórica-práctica y aplicación del régimen de créditos académicos.
“Nuestro plan de estudios es de 1989, que en realidad es el plan de 1957 con algunos remiendos. Tener un plan de estudios que tiene 25 años de antigüedad parece algo fuera de lugar, pero además es un plan de estudios que va a contramano de todo lo que son las tendencias actuales de las universidades”, sostiene Uriarte respecto a la necesidad de realizar una reforma en este período.
Cree que se va por buen camino, ya que asegura que desde que tomó posesión del cargo el Consejo de la Facultad pasó de sesiones quincenales que duraban cuatro horas “con muchos puntos postergados”, a reuniones semanales que duran aproximadamente dos horas y “agotan todos los puntos”.
Tubo.
La actualización de los planes de estudio de Abogacía, Notariado y Traductorado se enfoca principalmente en cuatro puntos. El primero apunta al sistema de créditos, por el cual las carreras contarán con un número de materias obligatorias de carácter general que todos deben cursar y otras opcionales que el alumno elegirá de acuerdo a sus intereses. Cada materia tendrá distintos créditos que miden y reconocen el trabajo académico del alumno.
“Aquí tenemos un cuento viejo de un estudiante que se presentó a dar un examen de Derecho Comercial que comprendía en su programa Derecho Marítimo. Le tocó la bolilla Derecho Marítimo y no respondía nada. Cuando el docente le reprocha que no estudió el tema el estudiante le responde: ‘Yo me voy a trabajar a Rivera. ¿Para qué voy a estudiar Derecho Marítimo?’. A ese estudiante le hubiera interesado mucho más tener una carga horaria de Derecho Aduanero que de Derecho Marítimo”, ejemplificó Uriarte respecto a uno de los grandes problemas que aún tiene la Facultad.
“Lo de los créditos no es importante, lo importante es la concepción de que hay un número de materias imprescindibles y un número de materias que el estudiante debe elegir. El tema es dónde vamos a poner la línea entre lo imprescindible y la especialización”, agregó el jerarca, para quien la creditización permitirá también que los alumnos de Derecho se integren al resto de la Udelar.
“Hoy los planes son una especie de tubo en el cual el estudiante entra por una punta y sale por la otra sin la posibilidad de interrelacionar fuera de lo que es su currícula obligatoria. Todo lo que se habla de transversalidad, de cursar y revalidar materias en distintas facultades, nada de eso es posible”.
Otro de los objetivos de las nuevas autoridades es reducir la duración de las carreras de Abogacía y Notariado, que duran seis años, dos más que las otras tres carreras de la Facultad. “Seis años es una desmesura en esta época y comparado con cualquier país de la región”, afirmó Uriarte, para quien sin embargo deben “tener cuidado” de que acortar los tiempos de estudio no signifique disminuir la calidad académica. “El alumno debe salir de acá con el título, capacitado para ejercer”, dijo.
En cuanto al contenido programático en sí, Uriarte considera necesario que las carreras incluyan como materia opcional el inglés jurídico, que actualmente no se dicta. “No se va a introducir en la parte general y obligatoria. El que quiera hacerlo, lo hace. Es un conocimiento importante pero no imprescindible”, sostuvo, a la vez que descartó la posibilidad de que la Facultad también realice cursos de inglés básico. “Tiene que existir inglés jurídico pero no pueden pedir que también enseñemos inglés como idioma, eso es competencia de la enseñanza secundaria”.
Por último, señaló que dentro de la Facultad “hay consenso” en que tiene que desarrollarse el área práctica con más materias y más temprano en la carrera, pero existen discrepancias en la forma de hacerlo. En la actualidad se dicta la materia Técnica Forense en 4º, 5º y 6º. Algunos consideran que lo adecuado es que todas las materias tengan contenido teórico-práctico, otros y el propio decano creen que mantener Técnica Forense es mejor a incorporar a cada materia teórica una parte práctica. “La opción que hemos tenido hasta ahora me parece más adecuada, porque cualquier problema va a requerir una solución interdisciplinaria”.