Diputado cabildante confronta a Manini por haberlo desautorizado y avisa que Cabildo Abierto da entrada a “una venta de humo gigante”

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Nº 2174 - 19 al 25 de Mayo de 2022

entrevista de Juan Pablo Mosteiro

“Soy un dolorcito de cabeza para Guido”, dice con sorna el diputado cabildante Rodrigo Albernaz, uno de esos dirigentes “orejanos”, con escasa exposición pública, que al promediar la legislatura empiezan a asomar la cabeza para marcar perfil más allá de su departamento (Salto) sin atarse a “lo políticamente correcto” y aferrado al estandarte familiar y los valores cristianos. Albernaz, que obtuvo su banca por algo más de 200 votos (a Guido “le hubiese gustado que ganara otro, pero me tocó ganar a mí”, dice, otra vez, socarrón), no es de ver los informativos ni de leer los diarios. Para eso están sus colaboradores. Se define como “un joven emprendedor”, empresario gastronómico y relacionista público, a la vez que un ferviente militante contra el aborto y la eutanasia. Y no tiene mucho empacho en admitir que desde que obtuvo su banca parlamentaria repartió cargos entre familiares y amigos, gente de confianza que obtuvo su recompensa, dice, por “meritocracia”. En cambio, advierte que políticos de otros partidos están desembarcando en Cabildo Abierto para “hacerse la América”, basados en una política tradicional que el partido del senador Guido Manini Ríos dice denostar y que se traduce en “una venta de humo gigante”.

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