N° 2003 - 10 al 16 de Enero de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáExiste desde siempre un dicho en nuestro fútbol que expresa que los torneos se ganan en el período de pases. Y eso lo saben bien todos los equipos del medio y, muy especialmente, aquellos que —por imperativo de su añeja historia y la consiguiente exigencia de sus hinchas— tienen la obligación de armarse del modo más adecuado para intentar conquistarlos.
Desde ese punto de vista, la realidad en que hoy deben moverse Peñarol y Nacional es muy diferente. En tanto que en tiendas aurinegras la preocupación pasa por evitar que se desmantele el plantel que fue claro dominador de la última temporada, el panorama que se le presenta a su rival tradicional es mucho más complicado. Es que, a la falta de logros deportivos en ese mismo período, se le suma el hecho de que la nueva Directiva —que asumió a comienzos de este año— se encontró con una situación financiera tan desquiciada que se vio obligada a tomar el camino opuesto, o sea deshacerse del muy costoso plantel anterior y abocarse a la conformación de uno nuevo, con las limitaciones propias de esa implacable realidad.
Así las cosas, y aunque al escribir esta columna el panorama no aparece definido, Peñarol ya ha perdido algunas figuras importantes en el último ciclo, como es el caso de Maxi Rodríguez y, en menor medida, el zaguero Carlos Rodríguez. La ausencia de este —que había disimulado la importante baja de Ramón Arias en plena temporada anterior— se intentó cubrir con el ecuatoriano Erazo, un futbolista de extensa y destacada trayectoria en la selección de su país y, más recientemente, en algunos equipos brasileños. Sin embargo, dicho intento naufragó sorpresiva y prematuramente al no poder superar la prueba física a la que fuera sometido, por lo que la búsqueda aún continúa. Resalta mucho más la inesperada salida del veterano futbolista argentino. Aunque era conocida su decisión de concluir su carrera en Newell’s —el club en el que se formó— todo hacía suponer que iba a renovar su vínculo con Peñarol, como incluso lo había anunciado su propio presidente. Sin embargo, según después se supo, el motivo de su alejamiento fue que, en una charla que luego mantuvo con Diego López, este no le pudo asegurar una mayor cantidad de minutos en cancha que los que tuvo en el último torneo del año, algo que le ha costado al técnico aurinegro algunas duras críticas, que no nos parecen justas. Es cierto que con la anterior conducción de Leonardo Ramos, Maxi Rodríguez gozó de la habitual titularidad en la oncena aurinegra, aunque fue sustituido en varios partidos. Ello empero, en líneas generales, su rendimiento no fue el esperado, atento a su reconocida experiencia y jerarquía. Si se pensó que su aporte podría ser parecido al que plasmara anteriormente Diego Forlán, tal expectativa no logró colmarse plenamente. Si bien siempre mostró destellos de su indiscutible calidad, lo cierto es que nunca asumió el lógico y esperado rol de conductor de su equipo (como en cambio sí lo hicieron, a su turno, Christian Rodríguez o Walter Gargano). En la segunda parte del año, Diego López optó por no incluirlo como titular y utilizarlo mayormente como una pieza de recambio. Algo que en los hechos terminó dándole un excelente resultado, pues en virtud de su experiencia y clara visión del juego, el rosarino logró cambiar el trámite de algunos partidos que venían siendo desfavorables y hasta logró anotar varios goles decisivos para el logro del Campeonato Uruguayo. Su ausencia se va a sentir, pero no creemos que sea determinante (salvo para las arcas de la institución, que ya no deberán solventar un contrato desmesuradamente alto para nuestro medio). Habiéndose incorporado un lateral valioso como Jesús Trindade (ante la ausencia de Guillermo Varela) lo más preocupante para Peñarol será definir la hasta ahora dudosa permanencia de Lucas Viatri (que si bien no aportó los goles que se esperaban, igual supo gravitar en la ofensiva del equipo) y, en especial, la de Gabriel Fernández, quien resultó una gratísima revelación y el atacante de mayor destaque del torneo (se anuncia que ya pertenece al Celta de Vigo, pero que permanecerá en filas aurinegras en la primera mitad del año).
Por oposición, el presente tricolor aparece mucho más complicado. La economía “de guerra” implantada por la flamante Directiva determinó que “de un plumazo” se desprendiera de una docena de integrantes del plantel superior, seguramente los de mayores sueldos (entre ellos Álvaro González y Jorge Fucile, futbolistas de vasta trayectoria y nivel de Selección, y algunos habituales titulares como Espino y Romero). En ese inusual movimiento, también quedó enganchado el goleador del Campeonato Uruguayo, y su mejor exponente en la reciente temporada, Gonzalo Bergessio, lo que parece ser un error mayúsculo, pues no será fácil encontrar un sustituto de ese nivel (aunque ya se contrató a Octavio Rivero, un buen futbolista de 26 años, con una aceptable trayectoria en algunos equipos del exterior).
La apuesta a futuro de Nacional hoy parece incierta. Al nuevo técnico, Eduardo Domínguez, se le entregó un plantel que seguramente no es el que esperaba. De los titulares en la pasada temporada solo quedan Conde en el arco, Rafael García en la zaga, Zunino y Oliva en la mitad de la cancha, y en ofensiva Gonzalo Castro y Sebastián Fernández. A los que se han sumado varios juveniles de promisorias aptitudes y con presencias en Selecciones de esa rama, aunque —a excepción de Brian Ocampo— aún sin minutos en Primera División. A ellos se sumó sorpresivamente Rodrigo Amaral, quien tras un pasaje brillante en algunas selecciones Sub-20, no pudo luego consolidarse en el primer equipo tricolor por varias causas (entre ellas un insuperable sobrepeso), yéndose al exterior “por la puerta de atrás”. Ahora, con solo 21 años y tras un interregno intrascendente en Racing argentino, vuelve “a su casa” reciclado mentalmente, con varios kilos menos y con todas las ganas de demostrar su indiscutible talento. ¡Toda una incógnita!
Es claro que arrancando prácticamente desde cero, hoy Domínguez corre en desventaja frente a su colega aurinegro. Aunque en este discreto e imprevisible futbol de entrecasa, nadie puede sensatamente vaticinar el futuro deportivo de ambos técnicos.