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Superávit, títulos y estadio nuevo: Liverpool busca consolidarse como el tercer grande del fútbol uruguayo
En los últimos seis años obtuvo la misma cantidad de torneos que Nacional; invertirá US$ 20 millones para reformar Belvedere y ser el eje del oeste montevideano
Los jugadores de Liverpool celebran el Campeonato Uruguayo de 2023, el primero y hasta ahora el único que obtuvo el club en la Primera División del fútbol uruguayo.
El 3 de diciembre de 2000 Liverpool descendía a la Segunda División del fútbol uruguayo en su propia cancha, el Estadio Belvedere, después de empatar 1-1 con Danubio. El equipo no tenía jugadores reconocidos, como los que vendrían en los años siguientes; apenas un veterano Jorge Seré en el arco y un veloz puntero surgido de las categorías inferiores, Edgardo Simovic.
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Días después, un empresario criado en la zona fue electo nuevo presidente. José Luis Palma, dueño de Molino Puritas, inició el primero de sus 13 mandatos. Una gestión inédita no solo por su longevidad, sino también por sus resultados. Hasta entonces, Liverpool era apenas un tradicional club de barrio, con logros modestos esporádicos y sin presencia en torneos internacionales, muy por detrás de la historia deportiva de instituciones como Danubio o Defensor Sporting.
Hoy parece encaminado a consolidarse como el tercer grande del fútbol uruguayo. Los títulos obtenidos, el equilibrio económico, el desarrollo sostenido de sus divisiones formativas y una gestión deportiva inteligente —con Palma como centro— le han dado una continuidad institucional que escasea entre todos sus competidores.
Del Cerro a Belvedere
Palma se crio en Pajas Blancas y Rincón del Cerro. Comenzó a frecuentar Belvedere para asistir al Colegio San Francisco de Sales y terminó por simpatizar con el club del barrio, Liverpool. Nunca más abandonó el noroeste de Montevideo. Se levanta todos los días a las 4.00 a. m. para dividir su agenda entre el club y la empresa, ubicada cerca de Casavalle y dedicada a la fabricación de alimentos básicos y la importación de productos, también alimenticios.
Deporte-José Luis Palma-AUF-Zina-adhoc
José Luis Palma durante una asamblea en la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Mauricio Zina/adhocFOTOS
El apego a la rutina y a la organización —según ha explicado en reiteradas ocasiones— no responde a una inclinación temperamental, sino a una concepción de la gestión. “Llevo veinticinco años al frente del club. El destino quiso que las cosas salieran bien”, señaló el año pasado ante el Parlamento, adonde acudió para explicar sus planes de futuro para Liverpool.
A partir de 2001, Palma condujo a Liverpool por un proceso de crecimiento deportivo y económico prácticamente ininterrumpido. Un descenso a la Segunda División en 2014 y un período de estrechez financiera —marcado por dificultades para concretar transferencias relevantes hasta la venta de Nicolás de la Cruz en 2017— pusieron en tensión su administración y obligaron a reordenar prioridades. Superada esa etapa, el club transita hoy el punto más alto de su gestión.
En lo que va de la década, Liverpool consiguió nueve títulos, la misma cantidad que Nacional y solo dos menos que Peñarol: Supercopa 2020, 2023 y 2024; Apertura 2022 y 2025; Intermedio 2023; Clausura 2020 y 2023, y el más importante de todos, el Uruguayo 2023, el primero y hasta ahora único de su historia. Defensor Sporting es el cuarto en el ranking durante ese período, con tres campeonatos de la Copa AUF Uruguay.
Liverpool también mantiene desde 2020 un historial parejo en sus enfrentamientos directos con los dos equipos grandes: nueve derrotas, cinco victorias y cinco empates en 19 partidos con Nacional; y nueve derrotas, siete triunfos y cuatro empates en 20 partidos con Peñarol. Se ubica, además, tercero en la tabla acumulada desde 2020, con 362 puntos frente a los 441 de Nacional y los 427 de Peñarol. Boston River es cuarto en ese lapso, con 294 puntos.
Más allá de la administración de Palma, los títulos coincidieron con la llegada de Gustavo Ferrín como director deportivo. Tras algo más de una década como entrenador, especializado en juveniles, Ferrín fue contratado por Liverpool en 2019 como responsable de la planificación deportiva del club, con funciones, entre otras, de coordinación de las divisiones formativas y definición de fichajes de jugadores y entrenadores.
Kevin Amaro, Sebastián Cáceres, Fabricio Díaz, Alan Medina, Gastón Martirena, Federico Pereira, Juan Ignacio Ramírez y Sebastián Lentinelly son algunos de los futbolistas formados en la institución que fueron figuras desde 2020. Todos salieron campeones, la mayoría transferidos al exterior y varios con participación en las selecciones uruguayas. Entre ellos, Cáceres, zaguero transferido al Club América de México en 2020 por una cifra cercana a los US$ 4,5 millones y habitual convocado por Marcelo Bielsa.
Sebastián Cáceres, futbolista formado en Liverpool e integrante habitual de la selección uruguaya.
Daniel Rodríguez/adhocFOTOS
Liverpool también se ha destacado por su capacidad para incorporar jugadores, en un trabajo de scouting que ha marcado diferencias frente a sus rivales en el fútbol local y le ha permitido medirse de igual a igual con Nacional y Peñarol, pese a contar con un presupuesto sensiblemente menor y con un nivel mucho más bajo de exposición, vitrina internacional y poder de atracción.
La estrategia combina distintos perfiles: futbolistas que en los clubes grandes no tuvieron oportunidades o no lograron continuidad —Mateo Antoni, Rubén Bentancourt, Abel Hernández, Juan Izquierdo, Joaquín Sosa, Thiago Vecino—; jugadores con pasado en equipos menores —Martín Barrios, Camilo Cándido, Gonzalo Nápoli, Martín Rabuñal, Franco Romero, Pablo Siles—, y extranjeros de bajo costo que no figuraban en el radar de otras dirigencias, como los argentinos Marcelo Meli y Nicolás Vallejo, y los paraguayos Hugo Quintana y Miguel Samudio.
Cauta tanto en la elección de jugadores como en los montos destinados a derechos económicos y salarios, la estrategia permitió que Liverpool se impusiera incluso en negociaciones mano a mano con los clubes grandes. Un ejemplo paradigmático es Luciano Rodríguez, delantero de Progreso que, frente al interés de Peñarol, Liverpool incorporó a fines de 2022 al desembolsar con rapidez US$ 500.000 por el 80% de sus derechos. En julio de 2024, vendió el 70% de Rodríguez al Esporte Clube Bahía de Brasil por US$ 12 millones. En poco más de una temporada en el club, Rodríguez fue campeón uruguayo y se proyectó internacionalmente al ser campeón del mundo con la selección sub-20.
Esta visión no se limita a los futbolistas, sino que se extiende también a los directores técnicos. Liverpool apuesta por entrenadores jóvenes, con pasado en la institución y un perfil ofensivo: Marcelo Méndez, Paulo Pezzolano, Jorge Bava y Joaquín Papa son ejemplos de este enfoque; todos ellos lograron títulos con el club y posteriormente continuaron sus carreras en el extranjero.
El nuevo estadio del fútbol uruguayo
El patrimonio de Liverpool consiste en su estadio, ubicado en el corazón del barrio Belvedere; el country Lomas de Zamora, la concentración del plantel superior, en Paso de la Arena; el complejo La República, base de los entrenamientos de las categorías formativas, en Pajas Blancas, y la sede social en Paso Molino. Además, seis años consecutivos de superávit le permiten al club disponer de alrededor de US$ 40 millones, parte de los cuales se destinarán a la renovación de su estadio.
Deporte-Belvedere-Estadio Nuevo-Liverpool Fútbol Club
Una de las imágenes del proyecto arquitectónico del nuevo estadio de Liverpool.
Liverpool Fútbol Club
En 2022, cuando Luis Suárez regresó a Uruguay, el partido Liverpool-Nacional en Belvedere dio la vuelta al mundo por las imágenes del deteriorado vestuario visitante. El crecimiento económico y el patrimonio deportivo de Liverpool no se reflejan en su estadio; sin iluminación adecuada y con instalaciones envejecidas, destaca por el buen estado del césped. El año pasado, el club anunció el proyecto más ambicioso de su historia: una inversión de aproximadamente US$ 20 millones para demoler Belvedere y construir un escenario desde cero.
“Es una obra estratégica que marcará un hito”, comunicó el club en un comunicado de prensa sobre la renovación total de Belvedere. “Un estadio pensado para mejorar la experiencia de socios e hinchas, acompañar el desarrollo deportivo de la institución y fortalecer su estructura patrimonial, con espacios comerciales y áreas de servicios que permitirán generar nuevos ingresos y potenciar la sustentabilidad económica del club”, añadió.
Será de césped híbrido —mezcla de natural y sintético— y contará con todas las tribunas techadas, con capacidad para entre 15.000 y 20.000 espectadores. Cumplirá con los estándares de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) para albergar partidos de hasta octavos de final de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, competencias que el club se habituó a disputar. El proyecto fue concebido por el estudio brasileño Carlos Arcos Arquitectura, responsable de la remodelación integral del Estadio Arena da Baixada del Athletico Paranaense para el Mundial Brasil 2014. Se espera quede pronto en 2028.
“Créannos, en nuestro proyecto está concebido un estadio que va a ser el mejor de América en el momento en que cortemos la cinta”, anticipó Palma.
La iniciativa tiene un objetivo aún superior que el meramente deportivo. Liverpool tiene 3.000 socios y, pese a sus logros deportivos, dista de la popularidad de otros clubes del oeste y el norte de Montevideo, como Cerro. Una obra de esa magnitud puede convertirse en un polo de atracción para miles de simpatizantes nuevos, en un área geográfica sin ese tipo de infraestructura. Además de los partidos de Liverpool, Palma apunta a que el nuevo Belvedere albergue otras competiciones deportivas, comercios y espectáculos artísticos locales e internacionales; quiere que el nuevo estadio sea el centro de una de las comunidades más pobladas de la capital.
“Montevideo se ha volcado, yo creo, demasiado hacia el este. Ha crecido en cantidad y en calidad. Yo tengo más de 70 años y conozco desde niño la zona del Cerro, Paso Molino, Belvedere, Nuevo París, Paso de la Arena, Pajas Blancas. Ha habido una falta de atención de los distintos gobiernos, de diferentes partidos, que la han abandonado un poco. A tal punto que si hoy un ciudadano de los 300.000 o más que viven allí tiene que ir a hacer una gestión importante, o tiene que ir a ver un espectáculo de un artista del cual es fan, debe trasladarse al Antel Arena, al Estadio Centenario o al Velódromo. No encuentra en la zona el escenario adecuado como para tener la satisfacción de estar en su barrio, en su zona, con la alegría de tener cercanía con estos eventos”, argumentó Palma en el Parlamento.