• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Dos tercios de los hogares uruguayos sufren “pobreza energética”

    Las mayores brechas se dan en cuanto al “confort térmico” y acceso a Internet para “comunicación y conocimiento”

    Este enero el calor fue un sufrimiento para la amplia mayoría de los hogares de Treinta y Tres, Tacuarembó o Flores, posiblemente más que para el resto en sus propios departamentos y en otros. Ellos son los que no gozaban del “confort térmico” que da, por ejemplo, un equipo de aire acondicionado. Esa dimensión de la “pobreza energética” es la que en Uruguay presenta la mayor desigualdad, seguido por el acceso a un teléfono inteligente o una computadora con conexión a Internet.

    El acceso a la energía y ciertos implementos asociados resulta clave para que las personas puedan dar satisfacción a diferentes necesidades básicas. El concepto de pobreza energética surgió hace relativamente pocos años, aunque existen variadas definiciones y metodologías de cálculo. Un nuevo estudio que incluyó a Uruguay, elaborado en conjunto por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto de Energía e Ambiente (IEE) de la Universidad de São Paulo, asume la siguiente interpretación: “un hogar se encuentra en pobreza energética cuando las personas que lo habitan no satisfacen las necesidades de energía absolutas, las cuales están relacionadas con una serie de satisfactores y bienes económicos que son considerados esenciales, en un lugar y un tiempo determinados, de acuerdo con las convenciones sociales y culturales”. Interpreta que las diferentes necesidades humanas, además de ser universales, no son ponderables, por lo cual la constatación de la falta de acceso a uno de los servicios energéticos coloca a un hogar en situación de pobreza energética. Por ese motivo, y en aras de asegurar una comprensión más amplia del nivel de privación en esta materia, los autores adaptaron la metodología para cuantificar también la “pobreza energética severa”: están en esa situación aquellos hogares que no satisfacen más de la mitad de sus necesidades de energía absolutas.

    En Uruguay, los niveles de pobreza energética y pobreza energética severa son “drásticamente diferentes”, y mientras el 66% de los hogares no tienen acceso a, por lo menos, uno de los siete bienes o servicios tomados como indicador, “solamente 2%” no cuenta con más de la mitad. En ambas dimensiones los habitantes de Rivera, Cerro Largo y Tacuarembó son los que, en proporción, enfrentan mayores privaciones.

    En cinco dimensiones el acceso energético entre los uruguayos es pleno o casi total. Según el documento, en promedio del país, el 100% tenía energía eléctrica para iluminarse en su hogar (aunque en tres departamentos ese porcentaje era de 98%). En cuanto a la posesión de una cocina a gas o eléctrica para preparar su comida, y a la heladera para conservar alimentos, eran en ambos casos de 98% a escala nacional. El 96% tenía cubierto el indicador relacionado con el “entretenimiento”, medido por la tenencia de televisor(es), o equipo(s) de sonido, o smartphone(s) y/o computadoras con acceso a Internet.

    A su vez, entre aquellos hogares en que la temperatura mínima media esté abajo del umbral definido (18ºC), el 87% satisfacía el indicador de “calentamiento del agua” al poseer calefones o calentadores a gas, eléctricos o solares.

    En los otros dos indicadores, poco más de la mitad los tenía cubiertos: 53% gozaba de “confort térmico” dado por un equipo de aire acondicionado o similar (considerando aquellos hogares en que la temperatura máxima media esté arriba del umbral definido de 24ºC) y el 61% contaba con computadoras y/o smartphone(s) con acceso a Internet para satisfacer su “conocimiento y comunicación”.

    Caracterización

    El estudio del BID y el IEE, que abarcó también a Argentina, Brasil, Perú y Colombia, analizó las características de los hogares que padecen pobreza energética severa. En todos los países, la mayoría pertenecen a los dos cuartiles de menor ingreso. En Uruguay, el 88% de los hogares en pobreza energética severa se encontraban en la mitad de la población con menor ingreso (cerca de 65% en el cuartil de ingreso más bajo y 23% en el segundo cuartil de menor ingreso).

    Las razones de que un hogar encabezado por una persona sin educación secundaria completa esté en pobreza energética severa en comparación de los que la terminaron osciló de 1,9 mayores chances (Colombia) a 3,23 mayores chances (Uruguay). Si bien estos datos demuestran que la educación es un factor “determinante”, la pobreza energética también “será causa de un agravamiento de esta condición. Es decir, la ausencia de iluminación adecuada y de equipamientos electrónicos necesarios para estudio remoto, por ejemplo, profundizan el empobrecimiento de estos hogares”, acotan los autores.

    Mientras que en Brasil y Perú la probabilidad de que un hogar con jefatura femenina esté en pobreza energética severa es superior que aquellos con jefatura masculina, en los casos de Colombia y Uruguay la relación cambia y son los hogares con jefaturas masculinas los más susceptibles a padecer esa condición.

    Por otro lado, en los cinco países se constató que las chances de que un hogar esté en pobreza energética aumentan si el (la) jefe(a) del hogar no tiene acceso a un servicio de salud, variando de 0,63 mayores chances (Perú) a 2 veces (Uruguay).

    En todos los países, las chances de que un hogar encabezado por una persona que se tenga auto declarada “afrodescendiente” o “parda” se encuentre en pobreza energética severa son mayores que la de los demás (excluyendo aquellos encabezados por personas indígenas). Con relación a esta categoría de la variable, las razones de chance varían de 1,13 (Colombia) a 1,94 (Uruguay). Es decir que las posibilidades de que un hogar uruguayo cuyo(a) jefe(a) “se auto declare negro o pardo” esté en esa condición es dos veces superior que las chances de los otros.

    Economía
    2023-02-08T18:37:00

    // Leer el objeto desde localStorage