Eso ocurrió en una de las visitas que varios soldados hicieron a hogares del INAU para comentarles a los jóvenes las ventajas de entrar en el Ejército. El plan empezó como algo puntual dentro del Regimiento de Blandengues, en julio del año pasado, y se fue expandiendo hasta que en mayo el comandante en jefe del Ejército, Juan Villagrán, dio instrucciones para que de cada cinco vacantes que se generen en la institución, una sea reservada para jóvenes del INAU.
Beatriz Blas es psicóloga y trabaja como asesora en capacitación a adolescentes del INAU. Esa funcionaria fue la que dio el puntapié inicial de esta colaboración, según dijeron a Búsqueda fuentes militares y la propia Blas:
“Trabajando en inserción comunitaria, un día fui y golpee la puerta en el Blandengues, pedí la entrevista con el coronel Daniel Pérez (entonces comandante del Regimiento de Blandengues, hoy jefe de gabinete del comandante en jefe), me recibió y le propuse la idea. Ahí empezamos primero con un joven que era de Artigas que estuvo cuatro meses y le sirvió pila. De eso hace un año. Así empezó todo”.
En ese momento, uno de los primeros reclutados del INAU fue tapa del diario “El Observador”.
Para el INAU la experiencia también viene siendo muy positiva, según Blas, que agregó que el convenio firmado a principios de mayo habilita la entrada de jóvenes del INAU a la Armada Nacional.
“Vamos muy bien encaminados. Están entrando jóvenes especialmente del interior del país, donde hay menos fuentes de trabajo y esto funciona como una salida laboral. Al chico le viene bien porque es un lugar de contención, tiene comida, cobertura médica para él y su familia”, añadió Blas.
Cambio de imagen.
El trabajo con el INAU es una de las acciones que el Ejército realiza con el objetivo de presentarse como una institución “que es parte de la sociedad”, dijo a Búsqueda el jefe del departamento de Comunicación Social del Ejército, coronel Yamandú Lessa.
“El trabajo con la sociedad viene desde hace años”, dijo Lessa, y agregó que ahora se está “haciendo un esfuerzo” para “transmitir la idea de una fuerza cercana a la gente y a las necesidades del país”.
En ese sentido, hace un año se modificaron la página web y el slogan, que pasó a ser “La Fuerza de Todos”. Además se tomó la decisión de no utilizar más estrado en el Día del Ejército (18 de mayo) y se cambió el logo sutilmente para dar una idea de institución que “integra y no que aleja”.
Sobre la nueva disposición de reservar vacantes, Lessa entiende que “es una propuesta positiva para los dos lados: al Ejército siempre le viene bien gente nueva y a los muchachos los ayudamos a organizar su vida”.
“Es una triste realidad pero el mercado laboral no recibe a estos jóvenes tan abiertamente. Nosotros les ofrecemos un trabajo, un salario y una organización que los puede contener”, agregó.
Lessa sostuvo que esta política de cambiar la imagen implica “estar en contra de la política de silencio” y tener “siempre una versión oficial para ofrecer”.
“Queremos que la gente sepa lo que hacemos, porque hacemos mucho y se difunde poco. Hoy estamos integrados en todos los niveles de la sociedad. Está claro que no todos haremos las cosas bien, como en toda institución, pero aun en esos casos hay que comunicarlo”, dijo el coronel.
Dengue y refugiados.
Lessa añadió que hay varios puntos de apoyo y coordinación entre el Ejército y las secretarías de gobierno. Con la Intendencia de Montevideo existe colaboración en las campañas de lucha contra el dengue, en las que personal del arma toma las muestras en varios barrios de la capital.
“Al Ministerio de Salud Pública se le proporciona transporte y personal sanitario para colaborar en las campañas de vacunación. También hay un programa para proporcionarles leche materna a madres que no pueden amamantar; el Ejército hace el traslado de la leche para los centros que los necesiten”, señaló.
Otro de los aspectos en los que el Ejército presta “servicios sociales” es en las crisis climáticas. “En las últimas inundaciones en febrero tuvimos 2.132 efectivos en apoyo a toda la situación que se generó en el país. Dispusimos más de 60 vehículos y prestamos tiendas de campaña, carpas y cocinas, además de realizar la evacuación de la gente”, dijo Lessa.
El coronel explicó que durante esa crisis en Durazno se estableció un campo con más de 600 personas desplazadas que fue administrado por efectivos del Ejército, “tomando como base la experiencia de administrar campos de refugiados” que tienen los militares que han ido en misiones de paz de la Organización de Naciones Unidas.
En términos deportivos, además de brindar las instalaciones que disponen a varias escuelas y otros centros de capacitación, hace pocos meses se dispuso que las Fuerzas Armadas entreguen cinco vacantes para que deportistas de alto rendimiento ingresen como efectivos de las Fuerzas y cuenten a partir de ahí con el sueldo del Ejército y todo el apoyo de sanidad militar, además de todas las instalaciones deportivas.
Además, hoy jueves efectivos del Ejército acompañarán a autoridades del gobierno de la educación para coordinar la remoción de los restos de las escuelas 196 y 173 de Maroñas, que fueron incendiadas, antes de que privados se hagan cargo de su reconstrucción.
Comida y equinoterapia.
Nueve de la mañana de un día cualquiera. En el Regimiento Nº 1 de Artillería, cuatro soldados terminan de preparar la comida para 300 personas que será distribuida en los refugios para personas en situación de calle que administra el Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Mientras, en Panadería Militar se terminan de hornear 1.300 panes que también son entregados en los refugios.
El Mides es una de las instituciones de gobierno con las que el Ejército trabaja más estrechamente. De hecho, esa secretaría cuenta durante todo el año con un vehículo militar y un conductor en cada departamento para hacer el relevamiento de las tarjetas que distribuye. En Montevideo son tres los autos y choferes a disposición.
“Con el Mides trabajamos desde su formación en 2005. Hoy estamos confeccionando 300 comidas entre desayunos y cenas que se dan en los refugios, pero cuando empieza el Plan Invierno eso sube hasta 450 comidas diarias”, dijo Lessa.
La equinoterapia es entendida como una metodología alternativa para tratar varios tipos de problemas físicos o psicológicos. Hoy el Ejército ofrece esa terapia en 27 centros en todo el país para niños y adolescentes.
“Estamos construyendo 3 nuevos centros. Hoy se atiende a más de 1.000 jóvenes y niños con capacidades diferentes, que se valen de la equinoterapia para su rehabilitación en algunos casos y para mejorar la calidad de vida en otros. Es algo que repercute, además, en toda la familia”, dijo Lessa.
Para obtener este servicio, que se brinda de forma gratuita, el médico tratante del joven tiene que extender una certificación de que la equinoterapia no interrumpe el tratamiento normal del paciente, o que su patología no presenta ninguna contraindicación con ese tratamiento alternativo.
Una vez aceptado, el Ejército proporciona las instalaciones y los caballos, además de los instructores certificados, que son efectivos militares que se capacitaron en el tratamiento, y otro grupo de auxiliares.
Información Nacional
2014-06-26T00:00:00
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