Llevaba algunos días sin asistir al liceo. Sus docentes y compañeros empezaron a preocuparse. Tras averiguaciones, supieron que el motivo de la ausencia de la alumna se relacionaba con la noticia de su embarazo. Cuando volvió al aula, durante una clase, se sintió mal y tuvo que salir del salón. De inmediato se le brindó asistencia, se contactó a su familia y a su entorno cercano. La adolescente había vuelto al liceo después de haber tomado una medicación indicada por su madre, quien trabajaba en el sector de la salud. Se trataba de un equivalente al Misoprostol que, en ese entonces, era ilegal. Esto sucedió hace más de 20 años y, según pudo averiguar la profesora de Biología, la adolescente tenía el deseo de seguir adelante con el embarazo, pero su madre la obligó a practicarse un aborto.
Más de dos décadas después de esa anécdota, el panorama es muy distinto. La interrupción voluntaria del embarazo está regulada por la Ley N° 18.987 de 2012 y el Misoprostol es una medicación legal en los casos contemplados por esa norma.
Sin embargo, aún existe desconocimiento sobre el tema entre los adolescentes y, a nivel educativo, las visiones de las autoridades y de los propios docentes sobre cómo abordar el asunto son diversas.
En la actualidad, en la amplia mayoría de los centros de enseñanza media públicos y privados del país se dictan clases o talleres de educación sexual. Para ello, las instituciones regidas por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) cuentan con un docente referente designado por el Consejo de Educación Secundaria (CES) a partir de la elección de horas docentes.
En 2018, la Dirección General del CES actualizó su programa de educación sexual y estableció su abordaje con “un enfoque transversal, desde las perspectivas de derechos, de género y de diversidad”.
Los contenidos programáticos están divididos en tres ejes temáticos: género, salud sexual y reproductiva, y diversidad sexual. Cada uno de ellos se subdivide en objetivos, y dentro de cada uno se establecen contenidos conceptuales. En el eje temático de salud sexual y reproductiva, uno de los objetivos del programa es el de “promover el ejercicio responsable de la sexualidad”, y allí entre los contenidos conceptuales aparece la interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
Búsqueda procuró consultar sobre los contenidos específicos que se tratan en el aula a la directora de Planeamiento Educativo de la ANEP, Adriana Aristimuño, quien derivó a esos efectos a la responsable de la Dirección de Derechos Humanos del Consejo Directivo Central (Codicen), Gloria Canclini. La funcionaria expresó que el camino a seguir es el de una educación sexual integral, con perspectiva de género, derechos humanos, equidad, diversidad, convivencia y salud mental. Además resaltó que hoy en Uruguay la educación sexual está presente en los centros educativos, de una forma u otra desde edades tempranas, lo cual consideró un diferencial respecto de otros países de la región.
No obstante, la jerarca, que asumió su cargo en agosto de 2020, puntualizó que este es un tema “complejo” de articular porque “hasta ahora cada consejo tenía su estrategia y núcleos de intervención”.
“¿Qué pasa con el programa de educación sexual (a partir de la nueva ley)? Cuando yo asumí estaba ‘inactivo’. Secundaria tenía referentes pero no estaban institucionalizados y había renunciado el director y otras autoridades. Entonces había que reordenar el área. Y ahora la idea es trabajar desde la Red de Género para analizar dónde estamos parados, qué se ha hecho y qué se debe hacer de aquí en más para ofrecer una educación sexual que sea un soporte de protección, lo cual tenemos que sondear con los jóvenes y otros actores, familia y comunidad”, afirmó Canclini.
La Red de Género es un espacio interinstitucional creado con el objetivo de asesorar en la promoción de una política de género para el sistema ANEP, enmarcada dentro del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades elaborado por el Consejo Nacional de Género (Ley N° 18.104) y está integrada por representantes de todos los subsistemas de la ANEP.
Sobre el tema específico del tratamiento de la IVE en las aulas, Canclini se excusó de dar una respuesta “contundente”, y aludió a “un delicado equilibrio” que cuidar entre las líneas que trabaja ANEP y las particularidades de cada subsistema. “Cuando se da un cambio de conciencia y de sensibilización sobre un tema, a veces la ley va por delante de lo que la sociedad está preparada para procesar y entonces la legislación induce a los cambios, pero tú no los puedes imponer”, dijo.
“A voluntad”
Mientras la ANEP trabaja en “una etapa de redefinición”, según las autoridades, docentes y educadores sexuales analizan el impacto del abordaje del aborto en las aulas. Búsqueda consultó a varias profesoras de Biología respecto a si se dedica tiempo de clase a hablar sobre la IVE y de qué manera, y una de ellas comentó que, si bien no hay obligación de hacerlo, es un tema que siempre se menciona en los salones. “Uno da la información, pero no lo propone: ‘Hoy vamos a hablar del aborto’. ¡No!”, contó. Otra docente dijo saber que el tema se aborda a veces en la asignatura de Educación Ciudadana, en la que “se habla del aborto desde la parte de los derechos, como un derecho de la mujer”.
El tema también surge en otras materias. Por ejemplo, un profesor de Historia contó a Búsqueda que suele tratarlo cuando aborda asuntos que “rozan lo social”. “Hasta en primer año cuando explico la monarquía les pregunto qué saben del gobierno hoy, por la división de los poderes y las leyes. Ahí generalmente les pongo el ejemplo de la ley del aborto para explicar que un legislador para discutir una ley primero se tiene que informar”, comentó.
Actualmente los docentes se forman “en base al programa de educación sexual anterior”, dijo a Búsqueda una autoridad del Codicen que pidió anonimato. “Los que ya están formados tendrán que actualizarse y también habrá que trabajar con nuevos referentes”, agregó. “Hay muchos tabúes, cuando no ignorancia en los propios entornos familiares. No es solo una cuestión biológica y legal, tiene otras complejidades que van desde lo emocional a lo cultural, y hasta las relaciones de poder y económicas dentro de la pareja”.
En los colegios privados, en general, los temas de educación sexual se definen según los intereses de los alumnos. Una modalidad frecuente es la de crear un buzón para que los estudiantes depositen sus preguntas de forma anónima y, en cada clase, el docente toma algunas al azar y trata de dar respuesta. En esas instancias, es frecuente que surja alguna pregunta vinculada a la interrupción voluntaria del embarazo.
Otra profesora de Biología de un liceo público reconoció que “con esto de la pandemia, todo se trató menos”. En su opinión, el tema de la IVE debería incluirse “de cajón”. “Pienso que debería ser obligatorio y no tratarlo a voluntad. La clase es el mejor semillero para informarlo”, opinó.
Canclini explicó: “Cuando nos dicen que no está en el programa de educación sexual... ¡Pero caramba! ¡No es solamente enseñarles a los alumnos que existe tal o cual ley, porque eso no se aplica en el vacío! Está bien ponderar sus derechos pero también ver cómo acompañás en ese proceso, porque si no los arrojás a enfrentarse a esquemas sociales que muchas veces los perjudica y los hace aún más vulnerables”.
De acuerdo con las consultas de Búsqueda, cada docente tiene libertad de acción al momento de elegir cómo abordar el tema en clase, dentro de los ejes del programa. Y, en general, se prefiere hacer referencia a los aspectos legales de la IVE más que al proceso biológico y emocional que implica.
Al igual que existen médicos objetores de conciencia en el ámbito de la salud, que prefieren no involucrarse en los procesos de IVE, también existen docentes que eligen no mencionar el tema. Además, si bien tienen indicación, como con todos los contenidos educativos, de no emitir juicios de valor, el no tener una guía clara de cómo referirse al aborto deja lugar a que en el tratamiento de este asunto se cuelen sus propias creencias.
“Todo eso es muy complejo. No es ponerlo en un programa y ya, ‘hágase esto’. No es como enseñar idioma español, matemáticas o física”, precisó Canclini. Y agregó que en la nueva currícula que define Planificación “tiene que haber un marco conceptual común, porque no se puede enseñar una cosa en las escuelas y otra en los liceos sobre un tema tan delicado”.