Un canto atípico resonaba en la cancha del club Aguada, acostumbrada a los gritos de aliento de la hinchada más numerosa del básquetbol uruguayo. Ya habían pasado las seis de la tarde del viernes 25 y, tras horas de discusión en plenario, más de 1.000 delegados sindicales festejan el cierre del XIII Congreso del PIT-CNT con un nivel de acuerdo que rozó la unanimidad. “Unidad CNT, unidad CNT, unidad CNT”, repetían, mientras aplaudían o sacudían sus puños en alto, se miraban, sonreían.
La escena era el cierre perfecto para Fernando Pereira, que acaba de ser reelecto como presidente de la organización y que a lo largo de todo el desarrollo del evento insistió con mensajes de unidad. “Si alguien piensa que de este congreso vamos a salir sin unidad, lamento darles esta noche una mala noticia. De este congreso vamos a salir más unidos, más fuertes, más solidarios, más comprometidos. Vamos a salir con más democracia, con más mujeres en la dirección, con más herramientas, con más lucha, con más esperanza, con más compromiso por la cultura. ¡Viva el PIT-CNT!”, había dicho la noche anterior al inaugurar el congreso en un acto en el Teatro el Galpón.
Confrontación.
Para la discusión de balance y perspectiva, que se desarrolló desde la mañana del viernes hasta las 13 horas, había tres documentos en consideración. El congreso terminó aprobando con 591 votos (55%) el presentado por la Asociación de Bancarios del Uruguay (Aebu), la Unión de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untmra), la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys), y el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca).
El documento contaba con el apoyo de las corrientes sindicales mayoritarias, el Partido Comunista y Articulación, y sostenía que existen dos bloques contrapuestos en el país: el de la “restauración conservadora” y el de los “cambios profundos”. En ese segundo grupo ubican a los trabajadores y sus aliados, entre ellos el Frente Amplio.
Los otros dos documentos confrontan con esa idea de los dos bloques. El de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) fue el segundo más apoyado, con más de 200 votos. En tercer lugar, con más de 100, quedó el presentado por el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep), la Asociación de Funcionarios Postales del Uruguay (AFPU), la Agrupación de Funcionarios de la UTE (Aute), la Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República (Affur), Sindicato de Artes Gráficas (SAG), la Unión de Funcionarios del Codicen (UFC), el Sindicato Único Gastronómico y Hotelero del Uruguay (Sughu) y la Unión Ferroviaria (UF).
Esa votación permitió tener un panorama de la correlación de fuerzas y destrabó la negociación que se llevaba a cabo en paralelo al plenario para definir la integración de la nueva Mesa Representativa y del Secretariado Ejecutivo.
La discusión previa a la votación fue elevando la temperatura cerca del mediodía. Entre los 25 delegados que hicieron uso de la palabra, los de COFE y los de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom) —que apoyaron el documento de COFE— fueron los que le dieron un tono más crítico hacia la interna sindical.
Leonel Revelez, de COFE, planteó su preocupación por el avance de una política de “conciliación de clase”. El secretario general del PIT-CNT y dirigente de la Untmra, Marcelo Abdala, salió al cruce de esa visión.
“Yo quiero polemizar con este acervo, pero polemizar sin dramas. Confrontar con ideas. Creo que efectivamente puede haber muchos que desde las políticas gubernamentales estén interesados en que se abra paso un camino de conciliación de clase. (…) Ahora, en Uruguay es imposible que eso pase porque hay un movimiento sindical unido, organizado, clasista (…). Se precisan dos para que haya conciliación de clase y en Uruguay la parte trabajadora no está, no estuvo ni estará nunca en eso”, dijo.
Una delegada de Adeom volvió a encender el debate. Acusó al intendente de Montevideo, Daniel Martínez, de “pisotear” a los trabajadores, cuando años atrás era un dirigente sindical más. También deslizó un cuestionamiento hacia la interna sindical por no mostrarse firmes ante los atropellos del intendente. “Parece que a Martínez no se lo puede criticar porque si no nos quedamos sin candidato para el 2019”, ironizó.
Más contundente todavía fue su compañera Valeria Ripoll, secretaria general de Adeom. “Nos da mucha pena que muchas de las intervenciones de los compañeros de este congreso parezcan del Congreso del Frente Amplio y no el Congreso del PIT-CNT. Yo no vine a defender al gobierno, compañeros, perdónenme. Sí considero que hay dos bloques de país. En uno estamos nosotros, los trabajadores públicos, privados, estatales, municipales. Del otro lado están todos los partidos políticos. Porque todos los partidos políticos muchas veces son lo mismo. Son lo mismo. Nos aplastan, nos persiguen. Es así, compañeros. Y lamentablemente, en el discurso de varios compañeros que me precedieron lo único que se hizo es defender al gobierno. Nosotros estamos acá para defender a los trabajadores”, dijo, arrancando fuertes aplausos de buena parte de los delegados.
Ripoll atribuyó a una “falta de claridad y contundencia” de la organización el hecho de que solo esté afiliado un tercio de los trabajadores del país. En su opinión, es necesario reivindicar que las conquistas obtenidas fueron por la fuerza de los trabajadores y no “un regalo” del gobierno. “Parece que si no está el Frente Amplio en el gobierno, los trabajadores no podemos conquistar nada”, cuestionó.
La secretaria general se refirió a una especie de sesgo del PIT-CNT, que suele enfocar sus críticas en las cámaras empresariales. Ripoll reclamó “criticar” y “polemizar” con el gobierno que “persigue”, “privatiza” y “no respeta la negociación colectiva”. También apuntó contra el uso frecuente de los decretos de esencialidad, y contra la aprobación del decreto 401 —sobre descuentos salariales por paros— y su reciente aplicación de parte de la Intendencia de Montevideo.
“¿Y escucharon algo ustedes? Pedimos declaraciones contundentes del Secretariado. No que nos acompañe a negociar entre cuatro paredes. Lo que manda un mensaje claro a los trabajadores es lo que decimos para afuera. Y lo que tenemos que decir para afuera es que este gobierno batió el récord en decretos de esencialidad”, apuntó contra la dirección del PIT-CNT. Ripoll pasó a formar parte, luego del congreso, del nuevo Secretariado Ejecutivo.
“Así que, compañeros, los invitamos a que discutamos sobre los intereses de los trabajadores. No discutamos más en base a si este gobierno va a perder o va a ganar por culpa nuestra. Si pierde, que se haga cargo, porque hicieron las cosas mal, compañeros”, concluyó.
Pereira recogió el guante y respondió con la misma contundencia, levantando aplausos de la otra parte de los delegados. El presidente del PIT-CNT dijo que no se podía cuestionar la preocupación del Secretariado Ejecutivo por la esencialidad en Adeom, cuando estuvieron hasta las dos de la mañana negociando con el ministro de Trabajo para intentar levantarla.
También sostuvo que no se frena una esencialidad con declaraciones, sino con “lucha concreta y poniendo compañeros a negociar”.
Pereira rechazó de plano las acusaciones de “pérdida de independencia”. En primer lugar, argumentó que las corrientes a las que se les atribuye esa tendencia concentran la mayor parte de la conflictividad sindical y, en segundo lugar, puso sobre la mesa sus 30 años de militancia.
“No me pueden hablar de que este es el Congreso del Frente Amplio. (…) He dado muestras suficientes de que pertenezco a esta clase, me quedo en esta clase”.
“Incidir”.
El apoyo de distintos sindicatos y agrupaciones al documento de balance y perspectiva de COFE abonó el terreno para la conformación de una nueva corriente sindical que se consolidará en los próximos días. “Decidimos no hacer un lanzamiento antes del congreso porque no queríamos que se viera solo como una expresión electoral”, dijo a Búsqueda José Lorenzo López, secretario general de COFE.
Según indicó, en esa nueva orientación estará Adeom Montevideo, la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida, la Federación de Funcionarios de OSE, la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines, el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines, la Agremiación de Funcionarios de Cooperativas de Consumo, el Sindicato de la Industria del Medicamento y Afines, y la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza Secundaria. También se integrarán agrupaciones de la Federación Uruguaya de Magisterio y de Fuecys.
El viernes, representantes de esas organizaciones se reunirán en la Casa del Maestro y definirán el día en que harán el lanzamiento oficial de la nueva corriente. La principal característica que comparten es un concepto de la “independencia de clase” diferente al del Partido Comunista y Articulación.
“Lo que estamos buscando es poder incidir en la vida del movimiento sindical. El programa es el que está definido por el congreso y hay que respetar eso, pero la idea es tener un bloque alternativo que pueda marcar un posicionamiento diferente”, dijo López.
Una de las conclusiones a que llegó el dirigente del pasado congreso es que hay una disminución del peso de las corrientes mayoritarias. Mientras antes tenían entre el 70% y el 80% de los delegados, esta vez no superaron el 60%.