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    El Frente Amplio debe ser “muy duro” y“diferenciarse” del gobierno para ser la “alternativa” que canalice el creciente descontento social y la “desesperación”

    La LUC tuvo “efectos positivos” porque “encauzó la protesta de forma pacífica” y “retempló” la militancia frenteamplista, dice Rafael Michelini

    Su salida forzada de la secretaría política del Frente Amplio dos meses atrás le dio a Rafael Michelini mucho tiempo libre, que ahora reparte entre una actividad individual y otra colectiva. Sin tener que cumplir con la agenda propia del cargo que perdió, pudo meterse de lleno en la escritura y reescritura de sus novelas y también en la campaña para conseguir las firmas necesarias para forzar un referéndum contra 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC).

    El líder del Nuevo Espacio considera que las dos actividades se le dan bien y tiene esperanzas de que ambas lleguen a buen puerto. Para que las novelas vean la luz necesita convencer a una editorial, algo todavía esquivo, mientras que en el combate a LUC también hay una carrera contra el tiempo.

    Michelini insiste en que haber perdido el cargo de secretario político después de sus declaraciones a Caras y caretas en las que sugería una suerte de amenaza de provocar aglomeraciones si no se ampliaba el plazo para recolectar firmas “es una anécdota”. Incluso, asegura que logró el objetivo de “mover el avispero” para que el Frente Amplio recuperara “claridad” y acelerara su campaña contra la LUC y el “herrerismo” que gobierna el país.

    En una entrevista con Búsqueda, el exsenador advierte que el descontento social y la “desesperación” de la población provocados por la crisis se empiezan a notar y que el Frente Amplio debe presentarse como la “alternativa” a la coalición oficialista y seguir encauzando “la protesta de forma pacífica”.

    —El presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, anunció dos meses atrás que usted no seguiría como secretario político después de que declaró que si no se extendía el plazo para recolectar firmas contra la LUC habría aglomeraciones. ¿Qué evaluación hace de lo que sucedió? ¿Cometió un error?

    —Ese episodio ahora es una anécdota. Al secretario político lo pone el presidente del Frente Amplio y lo saca el presidente del Frente Amplio; es lo que sucedió y ya está. Ahora estamos trabajando con el tema de la LUC y el Frente está supercomprometido, quizás en ese momento no había forma de que el Frente se moviera. Lo que digo es que dejé todo en la cancha desde que agarré la secretaría política hasta ese momento para que el Frente estuviera mejor parado en el plano político.

    —Pero su salida provocó sorpresa, porque no era lo que estaba planteado en la interna del Frente Amplio, que además no suele tomar decisiones tan rápidas.

    —Lo que ocurrió, ocurrió. En definitiva, estamos en los barrios juntando las firmas para derogar la LUC.

    —¿Entonces cree que fue un error su salida?

    —Que la evaluación la hagan otros. Yo lo que estaba planteando, y lo sigo planteando, era que había que poner toda la carne en el asador por el tema de la LUC y salir a los barrios. Las declaraciones fueron más acertadas, menos acertadas. En esto, el que esté fuera de culpa que tire la primera piedra.

    —Hasta el mediodía del viernes 9 de abril, la intención era que usted se retractara en conferencia de prensa y nadie había planteado su salida. Le insisto, ¿qué pasó?

    —Nadie, ni un día antes, ese mismo día de mañana o de noche, o al otro día, puede pensar que yo estuviera convocando a aglomerar. Lo que estaba convocando era a movilizarnos y a que no hubiera un malentendido por parte de las autoridades públicas respecto a que eso fuera aglomeración. Yo lo que hice fue una advertencia: “Tenemos que salir a los barrios, vamos a salir a los barrios, que esto no se confunda con las aglomeraciones”. Un día antes lo había hablado con el Partido Colorado y la idea era que se hablara con Larrañaga para que esto no generara ninguna situación de riesgo. Pero, repito, estamos embarcados en el tema de la LUC, estamos empujando, hay un nivel de firmas muy auspicio, y veremos qué pasa.

    —Como lo dice, pareciera que usted se “sacrificó” para que el Frente Amplio se movilizara.

    —Si había que mover el avispero, el avispero se movió. Pero, repito, es una anécdota.

    —Algunos sectores del Frente Amplio que no apoyaban este camino hasta hace poco tiempo no habían aportado firmas. ¿Qué opina?

    —Esto no es un tema de sectores, es un tema de claridad política. El Frente, derrotado, quedó muy golpeado. Todos, no hay excepciones. Y después vino la pandemia. Faltó claridad política desde todos sobre cuál era el objetivo, y el objetivo es que el Frente Amplio sea la alternativa. Le podrá ir mejor a este gobierno, le podrá ir peor, pero nosotros somos la alternativa. No queremos saber nada con este gobierno. Es un gobierno que cree en el mercado y la izquierda cree en el Estado, esa es la tensión. Nosotros tenemos que jugarnos por nuestras convicciones. Entonces, cuando el país se para por la pandemia y ellos, a través de la LUC y después el Presupuesto, recortan los recursos públicos sin darle un valor al Estado como promotor de la actividad, lo que hacen es parar la economía. Y lo que se va a ver va a ser muy malo, lamentablemente. Acá hay sectores que se van a caer porque el Estado no puso recursos para que se mantuvieran a flote.

    —¿En dónde ve que le faltó esa claridad al Frente Amplio?

    —En oponernos a este gobierno con mucha más fuerza. Lo planteé desde un primer momento, ante el asombro de muchos. Acá hay que ir encauzando la protesta para que sea pacífica, porque los uruguayos van a protestar. Lo dije y lo escuchó todo el mundo. Nuestra contribución al Uruguay, la democracia y el desarrollo del futuro de la izquierda es que toda esa energía de protesta se encamine pacíficamente, porque la situación va a ser muy dura.

    En Uruguay tenemos una democracia calificada entre otras cosas porque tenés un PIT-CNT, o sea, tenés interlocutores válidos de los trabajadores para hablar. Y la otra gran diferencia es el Frente Amplio, porque la tendencia en el mundo es que la izquierda tiende a dividirse, pero en el Frente Amplio la izquierda se divide siempre dentro del Frente Amplio. Entonces, eso le da al país una estabilidad muy fuerte.

    —Usted decía que “faltó claridad” para oponerse a este gobierno. Una de las primeras decisiones que tomó el Frente Amplio fue discutir la LUC en el Parlamento y tratar de “mejorarla”. ¿Se debió oponer de plano?

    —No, no. En el Parlamento tenés que trabajar de buena fe. Que tú trabajes de buena fe en el Parlamento no significa que no tengas claridad de cómo va a quedar el país después de la pandemia.

    —Entonces, ¿cómo debió pararse el Frente Amplio para que fuera más claro?

    —Nos llevó muchos meses la reflexión, nos llevó muchos meses. Y cuando terminaste de encauzarla saliste a la cancha. La LUC ya tuvo sus efectos positivos en el país y en la izquierda: a escala del país encauzó la protesta y la encauzó de forma pacífica. A la vez, al Frente Amplio le fortaleció su nivel de relación con los sectores sociales, algo que en parte se había perdido. Y, además, retempló la militancia del Frente Amplio. Los comités estaban alicaídos, y encontraron en la recolección de firmas un elemento fuerte para oponerse al gobierno. Todo eso lo fuimos viendo después, no fue parte de la reflexión. Yo he insistido, una y otra vez, por supuesto dentro de la democracia, dentro de la Constitución y la ley, en que con el gobierno hay que ser duros. Somos duros. Le estamos tratando de tirar 135 artículos de su principal ley. Si eso no es tener una actitud dura, entonces cuál es. Ahora, nos costó meses reflexionar eso.

    —¿Qué hubiese sucedido si no se “encauzaba” la protesta? ¿Es posible un escenario como el de Chile o Colombia aquí?

    —Lo que uno tiene que hacer en el plano político es saber para dónde tiene que ir. El Frente Amplio quiere que la democracia sea estable y siempre propuso como camino la paz. Entonces, nosotros debemos conservar la democracia y conservar la paz. Y, a la vez, la gente va a protestar por todo lo que está viviendo, como pasa en otros países del mundo. Si no pasan cosas como pasan en otros países, es porque vos tenés al PIT–CNT, tenés al Frente Amplio y porque tenés encauzada la protesta a través de las firmas, pero no porque los jóvenes colombianos, los chilenos, los paraguayos o los ecuatorianos sean más rebeldes que los uruguayos. El nivel de rebeldía y de politización de los uruguayos es muy superior al de ellos.

    —¿Sin la recolección de firmas al referéndum cree que estarían movilizados en la calle?

    —Siempre se dice que en Uruguay las cosas no van a pasar y pasan. No iba a haber crisis financiera y hubo. No iba a haber dictadura y hubo. No iba a haber desapariciones y hubo. No nos íbamos a contagiar y nos contagiamos, y ahora somos uno de los países de más altos índices de contagio en el mundo. Yo creo que ayudamos a encauzar esto de forma pacífica. ¿Qué hubiera pasado? No lo sé. Ahora, la gente está muy mal. Vos perdés el trabajo y pocos meses después podés perder la vivienda. Hacen un llamado para 15.000 jornales y se anotan 140.000 personas y están contentísimos por la respuesta. Yo me agarraría la cabeza, se me caería la cara de vergüenza de saber que hay 140.000 uruguayos que están en una situación de desesperación. Yo no sé dónde tienen la cabeza.

    —¿Le parece que no están viendo ese malestar abajo?

    —Porque creen en el mercado. El mercado va a arreglar las cosas y la gente va a trabajar por menos y se arreglarán. Y lamentablemente en el mundo no es así. En tu familia no es así. Si tú a tus hijos no les das oportunidades, cuando crecen no las van a tener. Y ellos creen que la gente se tiene que arreglar por el mercado. Vos tenés que ayudar a los que están más caídos.

    —Usted dice que el descontento se está canalizando con la juntada de firmas. ¿Qué sucede si no se alcanzan?

    —Seguimos luchando. Vamos a llegar, pero seguiremos luchando. ¿Cuál es el problema? La izquierda ha ido en victorias y en derrotas. ¿Por qué vamos a bajar los brazos? Convocamos a la gente para que firme, si llegamos a las firmas vamos al referéndum y si ganamos el referéndum se caen los artículos. Esto que dijo Sanguinetti es insólito, es un insulto a la inteligencia, y él lo sabe. Decir que si se caen los artículos festejan los narcos… ¿A quién se le puede ocurrir que con tres o cuatro normas de procedimiento policial van a terminar con el narcotráfico en Uruguay? El mercado uruguayo a los narcos no les sirve para nada, lo que les sirve es lavar el dinero. La LUC les aflojó la cincha en el lavado de dinero. Y los narcos están encantados.

    —¿Qué diría que está en juego entonces con esta posible convocatoria a referéndum?

    —Parar el herrerismo. Cuando yo hablé de que creen en el mercado, me refiero al herrerismo, no es el batllismo, aunque los haya votado. Salvo Ignacio De Posadas, que habla de hacer un Plan Marshall, que es uno de los hombres inteligentes que ellos tienen y que dice que no se puede hacer ni la de Macri, de esperar que vengan los capitales porque después igual no vienen, y que en esta situación lo que necesitamos es que el Estado juegue un papel dinamizador de la economía.

    —El gobierno está integrado por una coalición con herreristas, entre ellos el presidente Luis Lacalle Pou, pero también con batllistas, Cabildo Abierto…

    —Todos son seguidores del herrerismo. Salvo la LUC con las firmas, nada se les puso en frente.

    —¿Si no prospera el referéndum, se legitima al gobierno?

    —Son las reglas de juego. Es la democracia. Si me propongo objetivos y no llego, obviamente estoy en un escenario más complicado. Ahora, ¿no lucho? Yo creo que es un error ver la política desde una perspectiva de resultados. Pensado así con los derechos humanos no hubiéramos hecho nada porque no estaba entre los primeros 20 temas que les interesaba a los uruguayos. Les decía a mis compañeros que es cierto el nivel de respaldo que tiene el gobierno, pero dentro de tres años hay que ver cuál va a ser el nivel. Si el gobierno tiene respaldo los cinco años va a ser reelecto, pero nosotros luchamos por nuestros ideales. Ahora, si el gobierno no mantiene ese nivel de popularidad, la alternativa tiene que ser el Frente Amplio. De eso se trata: hay que diferenciarse lo más posible de este gobierno.

    Foto: Nicolás Garrido / Búsqueda

    —¿Qué explica que las encuestas muestran que el gobierno tiene alto nivel de aprobación?

    —Yo no desconozco el profesionalismo con que se hacen las encuestas. Pero es ver la realidad. La economía cae, el desempleo permanece, si no permanece en niveles más altos es producto de que la gente no se vuelca al mercado. La desesperación va a ser muy grande.

    —¿Por qué cree que el Frente Amplio perdió las elecciones?

    —No se explica por una sola razón, es una sumatoria de hechos. Y, sobre todo, la oposición del momento, la derecha, los conservadores, utilizaron la campaña con cierta inteligencia o sin escrúpulos. Haber dejado calar que ellos no iban a subir las tarifas públicas y que personas de niveles educativos altos hubieran comprado ese discurso… Parte de la población compró que los combustibles se podían bajar y que era solo cambiar el gobierno.

    —¿Está colocando la causa de la derrota fuera del Frente Amplio?

    —No, digo que nosotros no logramos sacar esas falacias de arriba de la mesa. No parecía creíble que pudiera calar en gente educada que no se iban a tocar las tarifas públicas.

    —El estancamiento de la economía de los últimos años, el aumento del desempleo en el gobierno de Tabaré Vázquez, algunos casos de corrupción como la renuncia del vicepresidente en la mitad del gobierno, ¿no deberían ser parte del diagnóstico?

    —No, yo lo que estoy diciendo es que a nuestros errores tenemos que sumarle un tema de que no contraatacamos un discurso facilista de la economía. Los hechos que ocurrieron vinculados a algún compañero o compañera que pudo no actuar correctamente renunciaron. ¿Qué más se les puede pedir? Incluso ahí hay una gran diferencia. En nuestro caso, renunciaron; en el caso de ellos, cuando se cambiaba trabajo por sexo, renunciaron al partido hasta que terminaron las elecciones y después se sumaron al Partido Nacional para ganar las elecciones. Es increíble que un intendente que cambiaba trabajo por sexo siga administrando recursos públicos. Y no se trata de que lo haya votado la gente.

    • Recuadros de la entrevista

    “Sanguinetti perdió su lugar en la historia” por la postura que tuvo en derechos humanos

    “No hay salvadores”

    Información Nacional
    2021-05-19T21:18:00

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