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Unos días antes del cambio de mando, el futuro ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, llamó al exdiputado Pablo Abdala para proponerle que asumiera como presidente del Instituto del Niño y Adolescentes del Uruguay (INAU). Abdala había integrado la Comisión de Población y Desarrollo de Diputados y ahí estuvo en contacto con temas sociales, en especial el funcionamiento del Ministerio de Desarrollo Social (Mides); pero ocupar el organismo vinculado a la infancia y adolescencia no aparecía en su radar.
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Pese a los años de trabajo en el Parlamento con temas de gestión, a Abdala no deja de sorprenderle el tamaño del INAU: su presupuesto anual de US$ 370 millones es el séptimo más grande del Estado, por encima del Mides y el Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Además de dinero, el organismo coordina 2.000 proyectos de trabajo y 900 convenios vigentes con unas 700 instituciones.
A casi un mes de asumir esta tarea, Abdala dijo a Búsqueda que tiene claro que no viene a trabajar con un ánimo “refundacional” porque “hay cosas” hechas por sus antecesores “que están bien”.
Abdala quiere que su gestión tenga una impronta propia y, para lograrlo, uno de sus objetivos principales será disminuir lo máximo posible la cantidad de niños, niñas y adolescentes que están en centros de 24 horas de la institución.
“Todos tenemos derecho a vivir en familia”, dijo. Para ello, el INAU debe agilitar los trámites de adopción y que haya más familias de acogida.
“Este organismo tiene como función principal proteger a los niños, niñas y adolescentes en el goce de sus derechos básicos. Esos derechos son el derecho a la vida, a la salud, a la alimentación, a la educación y el derecho a vivir en familia. Por eso, el proceso de desinternación tiene que ser uno de los mayores desvelos que tengamos de aquí en adelante”, afirmó.
Abdala dijo que hoy en el INAU hay unos 2.500 niños y adolescentes que están en centros de 24 horas del organismo.
“Eso nos debe interpelar a todos. Debemos trabajar para volverlos a vincular con una familia, incorporarlos a un proyecto familiar. Son niños que vienen de una desestructuración familiar, de rupturas de vínculos. No nos puede ganar la resignación de que, si allí están seguros y bien, se queden en un hogar de 24 horas hasta que cumplan la mayoría de edad. Eso sería trágico”, sostuvo.
Para intentar solucionar ese problema, Abdala buscará reforzar y ampliar el Programa de Acogimiento Familiar. Esta iniciativa atiende a niños y adolescentes que ya no pueden convivir con su familia de origen. El INAU le busca una nueva familia en procura de “estimular el respeto de su identidad y sus vínculos afectivos”, según se explica en la presentación del programa.
Abdala explicó que su idea es tener otra estrategia de comunicación e información que “pueda despertar y motivar a mucha gente que tiene el potencial de acoger en su seno a un niño”.
“Tenemos que trabajar mucho en la difusión, no en términos de hacer una campaña propagandística, pero sí llegarle a la gente”, dijo.
Hoy hay unas 800 familias en este sistema, informó. El hogar de acogida debe tener espacio, tiempo y dedicación para cuidar. Las familias que son parte del programa reciben dinero del Estado: pueden ser una o dos Base de Prestaciones y Contribuciones, cuyo valor actual es de $ 4.519.
Abdala dijo que los recursos para este programa deberían aumentar. “Hoy el programa en el presupuesto del INAU es casi marginal, un 2%. Capaz que eso hay que revisarlo, no para convertir el acogimiento familiar en un negocio, pero tenemos que pensar que una mayor dotación presupuestal o un mayor apoyo a las familias tiene incidencia, porque las familias cuando son responsables tienen que tener la certeza de que reciben lo suficiente para darle a ese niño lo que hay que darle”.
Adopciones
La otra forma para atender la situación de los niños y adolescentes institucionalizados es la adopción.
“La cantidad de adopciones se ha ido incrementando, están los números, pero es notorio que tenemos una demanda de mayor eficacia por una razón sencilla, hay 400 familias vinculadas al sistema de adopciones, pero hay 75 que culminaron todo el trámite. Y tenemos 400 niños y niñas en condiciones de adoptabilidad —algunos ofrecen mayores dificultades por razones de edad—, pero de esa cifra se nos dice que la mitad estarían en condiciones de ser adoptados con relativa rapidez”.
El INAU debe “acelerar” su funcionamiento, dijo Abdala, quien también planteó mejorar el trabajo con el Poder Judicial. “Esto no es un señalamiento, son temas complejos que tienen sus dificultades. He recibido reclamos, planteos, solicitudes de toda especie. Una parte importantísima de esas inquietudes tienen que ver con familias que llevan dos, tres años y hasta cuatro años esperando para adoptar. Tenemos que dar un salto en la materia”.
Abdala defendió que el proyecto de ley de urgente consideración que comenzó a ser tratado en el Senado esta semana tenga como uno de sus puntos el tema de la adopción. En el proyecto se pone un plazo máximo de 18 meses para que el organismo defina la situación.
Abdala dijo que, pese a estos cambios, el INAU seguirá teniendo el “monopolio” en el tema, algo que en su momento el Partido Nacional cuestionó. Dijo que eso fue parte de un debate en 2009 cuando se aprobaron modificaciones a la ley de adopción. Sostuvo que, si bien no estuvieron de acuerdos con la solución, no están para reeditar el debate.
“No se pretende replantear todo el tema, pero sobre la base del modelo que se escogió hay que mejorar las coas y darle respuesta a toda la gente que está esperando una respuesta en términos más breves”, añadió.
Otro de los grandes temas que preocupa al nuevo jerarca es la violencia que viven niños y adolescentes, ya que solo en 2019 hubo 4.774 denuncias, 16% más que el año anterior. El desafío, según Abdala, es atender con mayor celeridad esas situaciones.