En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Termina otro día de trabajo. Se hizo demasiado tarde y la noche cayó. Mejor volver en taxi, que quince minutos después llega a su casa. Le paga al conductor y entra a derrumbarse en el sillón, sin que en ningún momento se cuestione si el taxista le cobró mal porque el fichero no funcionaba bien. Confía en el fichero casi inconscientemente, como lo hace en cualquier herramienta de medición que esté presente en su vida cotidiana.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Lo que tal vez no sepa es que existe una entidad específicamente encargada de asegurar que todas las mediciones que se realizan sean exactas. Se trata del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), que cumple, entre otros, el rol de Instituto Metrológico Nacional.
“Las transacciones en una sociedad entre consumidor y vendedor tienen que tener una certeza en la medición. Te subís a un taxi y el control de la medición tiene que estar respaldado. O cuando en un supermercado comprás las verduras y las frutas que pesan en la balanza, o en el surtidor de combustibles de las estaciones de servicio. Se trata de defensa del consumidor”, señala Jorge Silveira, gerente general del LATU, durante una recorrida que Búsqueda realizó por la institución.
La defensa del consumidor es una de las tareas del LATU que, como muchas otras que realiza a diario, sus jerarcas creen que suele “pasar desapercibida” para la sociedad. Afincado en 21 hectáreas a lo largo de Avenida Italia, el LATU es para la mayoría de los uruguayos ese eterno edificio que alberga fiestas y entregas de premios, recibe a miles de niños en vacaciones de julio y le pone un sello a los alimentos que se consumen. Pero de acuerdo a Silveira, detrás de eso hay “una institución trascendente en el país” que engloba certificaciones, tecnologías de irradiación, controles metrológicos, parque tecnológico, centro de reuniones, incubadora de empresas y consultorías de gestión.
Creado hace 50 años, lo que era inicialmente un laboratorio de análisis y ensayos fue expandiéndose hasta que en 1989 se mudó a un enorme terreno de chacras utilizado por fanáticos del motocross. Hoy necesita de 410 funcionarios permanentes, 30 millones de dólares anuales de presupuesto, más de 41.000 m² de construcción y una Unidad Tecnológica en Fray Bentos. Pero incluso parece no ser suficiente: recientemente adquirió 11 hectáreas más detrás del Portones Shopping.
Huevos de Pascua.
Garantizar que los productos nacionales son inocuos para los mercados extranjeros y que los productos importados también lo son para los uruguayos es la responsabilidad esencial del LATU, que analiza y otorga certificaciones a alimentos, bebidas, calentadores de agua, cascos, juguetes, bicicletas, receptores de Televisión Digital Terrestre, detergentes y polvos limpiadores sintéticos, entre otros.
Incorpora estándares internacionales y va adaptándose a nuevas patologías o requerimientos que se exijan a los productos. “El desafío que tenemos es que con el correr de los años surgen nuevos desafíos. No es que siempre se aplica un mismo estándar a determinado producto. Años atrás no había productos congelados, que imponen una estrategia de abordaje distinta porque generan otros riesgos”, ejemplifica Silveira.
Hoy el LATU tiene 250 análisis acreditados y 11 módulos con laboratorios y plantas piloto. Uno de ellos, el de cereales, oleaginosos y productos derivados, realiza ensayos de composición para determinar la calidad física, nutricional, culinaria y molinera. También define la cantidad de gluten de alimentos que llegan etiquetados como aptos para celíacos. Marzo fue para el laboratorio un mes de intenso análisis de huevos de Pascua, pues los productos estudiados se relacionan con la zafra comercial.
En 2014 se inauguró el laboratorio de muebles y aberturas, que permite controlar la seguridad y durabilidad de productos importados y a exportarse, como sillas, mesas y ventanas. Una máquina de resistencia climática evalúa el estado de las aberturas simulando diferentes condiciones (viento, lluvia, succión, remolinos), para comprobar que lo que el producto documenta es cierto.
“Antes lo tenía que terminar evaluando el usuario, cuando ya estaba todo el pescado vendido”, afirma Daniel Volpe, gerente de Análisis, Ensayos y Metrología.
También existen máquinas de resistencia mecánica: un balón de fútbol que simula el infaltable pelotazo perdido, brazos que generan 60 mil veces el movimiento de apoyarse en una silla y respaldos que repiten la misma cantidad de veces la práctica de sentarse y dejarse caer en una silla.
“Uruguay no puede competir en cantidad pero sí en calidad y tiene que haber un brazo técnico que certifique esa calidad”, sostiene Silveira respecto a la importancia de este tipo de certificaciones en los productos exportados. “Se trata también de ayudar a levantar cualquier barrera técnica que el mundo le ponga a un producto uruguayo. Si tal país de destino está pidiendo que acreditemos determinados elementos, tenemos que estar capacitados para hacerlo”.
El seguimiento de los análisis, como la incorporación de la muestra o la calibración de los equipos, se realiza enteramente en línea, lo cual según Volpe puede permitir a los usuarios modificar sus estrategias comerciales. “En la fase siguiente lo que nosotros aspiramos es que también el cliente, sobre todo el importador, pueda hacer la consulta de la historia de sus solicitudes: qué productos han traído, de qué proveedores y qué resultados les ha dado. Así incluso hasta decidan cambiar su país de compra”.
Olor.
Además de la composición, el LATU también evalúa impactos ambientales de productos y actividades. Ante la llegada de las pasteras Montes del Plata y UPM debió capacitar a profesionales para paneles sensoriales que determinen las emisiones de olor. Algo similar sucede con los residuos.
“Cada vez más, nuevas normativas van bajando los límites de detección porque los países más industrializados nos van pidiendo que tengamos menos residuos, menos cantidad, menos componentes. Eso nos exige mejorar las precisiones de los ensayos y bajar los límites de detección”, indica Volpe.
Lejos de elementos químicos y microscopios, lo más conocido de la organización es el Parque Tecnológico y de Eventos, creado en el 2010 y que entre sus calles hospeda salones para reuniones, empresas tecnológicas y del conocimiento y un centro de incubación de empresas innovadoras. Allí también se ubica el museo interactivo Espacio Ciencia, destino obligado de padres y escuelas.
Para Silveira, el Parque Tecnológico ha logrado generar un “ecosistema emprendedor como existe internacionalmente” y es un claro ejemplo de la capacidad del LATU de “liderar las nuevas tendencias de tecnología” de forma paraestatal, una política que esperan seguir profundizando en los próximos años.