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    martes 04 de junio de 2024

    El Partido Colorado busca liderazgos entre marcas devaluadas y fronteras desdibujadas

    En todos los postulantes hay algo de Sanguinetti, Batlle, Bordaberry y Talvi

    Hay listas, números, que son una marca. Con solo verla ya se entiende partido, sublema, historia, ideología y todo lo que cualquier persona informada debe saber. En el Partido Colorado todos tienen claro el significado y el peso de la lista 15, la 2000, la 10 y, en su historia más reciente, la 600. Y lo que está pasando con ellas a esta altura de la carrera electoral es significativo del presente de la colectividad.

    La histórica lista 15 fue fundada por el expresidente Luis Batlle Berres, en oposición a la lista 14 de César, Rafael y Lorenzo Batlle Pacheco. La posta la tomó su hijo Jorge Batlle, el último mandatario colorado, hasta su muerte en 2016. Hay pocos números más simbólicos en el partido. Pero va a ser una lista más entre las que apoyan la precandidatura de Gabriel Gurméndez bajo el sublema Impacto, según confirmó a Búsqueda el extitular de Antel. Su número central, desde el cuál varias agrupaciones tomarán sus derivaciones, será el 29.

    La 15 sí va a estar presente en varios departamentos y en Montevideo la encabezará el senador Raúl Batlle, hijo de Jorge, según dijo el legislador a Búsqueda.

    Hablar de la lista 2000 es hablar de Julio María Sanguinetti desde las elecciones de 1994, cuando ganó. Es un número de tanto peso como el de su fundador y líder histórico, ya sea bajo el paraguas del Foro Batllistas o el actual Batllistas. Sin embargo, el precandidato Tabaré Viera no ha querido usarlo como número oficial en su campaña, dijeron a Búsqueda fuentes del sector. Esto ha provocado debates internos, ya que dirigentes como Fitzgerald Cantero o Gustavo Osta sí eran partidarios de apelar a él.

    Pedro Bordaberry, indiscutible líder colorado durante casi una década desde su buena votación en 2009, tuvo en la lista 10 de Vamos Uruguay su principal caballito de batalla. La responsable actual de ese sello es la precandidata Carolina Ache, de muy buena relación personal y política con el exlegislador y exministro. Pero, según supo Búsqueda, ella no piensa usarlo.

    En 2019 el Partido Colorado pareció encontrar en Ernesto Talvi a su nueva locomotora. La principal lista de Ciudadanos fue la 600. La mayoría del sector está encolumnada tras Robert Silva. De manera análoga a la 15, la 600 será apenas “una de varias” que apoyen su postulación, afirmaron desde su comando. El expresidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública parece haberse decantado por el número 81.

    Finalmente, la lista 123, otrora poderosa, decayó al mismo tiempo que caía la influencia del expresidente Jorge Pacheco Areco y su Unión Colorada y Batllista (UCB). Para este año, ese número está evaluando salir a la cancha, al menos en Montevideo y Canelones, dijo a Búsqueda su actual responsable, Marcelo Caporale, suplente del diputado Gustavo Zubía, líder de Tercera Vía. Este último recientemente bajó su precandidatura para respaldar la de Andrés Ojeda. Está la intención pero no está la forma, ya que no se quiere debilitar a la 9007, considerada “la marca” de Zubía (que tampoco será el número principal de Ojeda).

    Nuevos liderazgos

    Los sellos simbólicos lejos de los primeros planos condicen con lo que pasa en la interna. Si a lo largo de la historia reciente (entre las elecciones de 1971 y las internas de 2019) estuvieron claras las distancias entre ellos, hoy los límites están más difuminados. “El partido está en una fase de reorganización y renovación extrema del liderazgo. Por eso, como no está claro quiénes se van a imponer, hay mucha circulación, mucha apuesta por uno u otro postulante”, dijo a Búsqueda el politólogo Adolfo Garcé.

    Más que corrientes, este experto nota dos polos: uno socialdemócrata, al estilo del viejo Foro Batllista, con Silva y Viera como principales exponentes; otro más hacia el liberalismo, con Gurméndez y Ache como representantes. También nota una bisectriz. “¿Ojeda? Esa es una tercera pata, más pragmática, que navega entre ambos, entre Sanguinetti y (Jorge) Batlle, o entre Zubía y (el asesor del Ministerio del Interior, Diego) Sanjurjo”.

    Para el también politólogo Daniel Chasquetti hoy se ve una “lucha de aspirantes”. En los cinco años que pasaron desde la interna entre Sanguinetti y Talvi, uno decidió no presentarse más y otro se retiró de la política. Nadie quiso –o supo, o pudo– tomar la posta. Y para peor, agregó, “cuando lo habitual en una interna es que dos polaricen”, la atomización es tal que –si la base para una alianza es el cálculo electoral– a menos de dos meses nadie asegura qué árbol da más sombra. “Para eso hace falta información y ni siquiera las encuestas dan respuestas”, dijo a Búsqueda. Los márgenes de error hacen que definir un favorito sea más una expresión de deseos que una realidad.

    La renovación es tal que, más allá de buscar otros líderes, supera listas y corrientes históricas.

    Ramificaciones

    Trazas del sanguinettismo pueden encontrarse en Viera, por supuesto. Pero también ahí están los orígenes políticos de Ojeda y Silva, ambos en el Foro Universitario. Ojeda, además, tiene el respaldo de Julio Luis Sanguinetti, hijo del exmandatario. A su vez, la precandidatura de Gurméndez, a priori lejana en lo ideológico, tiene en el diputado Conrado Rodríguez, con pasado en Batllistas, a uno de sus principales dirigentes en Montevideo. Aunque hoy está muy distanciado, Guzmán Acosta y Lara también salió de ahí.

    Si se habla de talvismo, los elogios del excanciller a Ojeda lo ubican en su vereda, aunque el grueso de la estructura de Ciudadanos, montada por el fallecido Adrián Peña, esté sosteniendo la precandidatura de Silva. Sin embargo, importantes dirigentes que la integraron, como la senadora Carmen Sanguinetti y el diputado Jorge Alvear, respaldan a Gurméndez.

    El expresidente de Antel, justamente, parece como el embanderado del jorgismo y la 15. De ese tronco surgieron Luis Chirico y Claudio Aguilar, hoy importantes referentes en Montevideo y en el interior de Ojeda. Los analistas también ubican a Carolina Ache como referente de su retórica liberal, aunque no haya militado directamente con él; no en vano su eslogan es “Vamos con la Justa”, síntesis de los dos manantiales en los que más abreva. La precandidata Zaida González ha reiterado que comenzó su militancia con Jorge Batlle.

    Ache sí ha estado muy identificada con el bordaberrismo. Pero varios dirigentes de Vamos Uruguay han recalado en varios lados: Germán Coutinho apoya a Viera como Horacio de Brun y Graciela Matiaude respaldan a Gurméndez. Silva fue además asesor de Bordaberry en el Senado. Matías Bordaberry, su hijo, hoy es el coordinador del programa de Ojeda.

    Incluso hay ramificaciones del pachequismo. La agrupación Pachequismo del Siglo XXI, cuyo secretario general es Ricardo Alba, resolvió apoyar la precandidatura de Viera. Guillermo Facello, quien se dijo “pachequista hasta la muerte” en una nota de Búsqueda en setiembre pasado, volvió al Partido Colorado para ser jefe de campaña de Ache. Zubía no se define como pachequista aunque ha admitido “consonancias” con él, sobre todo en temas de seguridad. Julio de Brun, que militó en la UCB, está en el equipo económico de Gurméndez.

    Batllistas, eso sí, se dicen todos.

    Información Nacional
    2024-05-01T21:25:00