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    El Partido Socialista está desdibujado, necesita una “renovación profunda” y abandonar alianzas que “desperfilan” su identidad

    Gonzalo Civila asegura que el votante “exige más”, pero que de cara a las elecciones nacionales de octubre “analizará detenidamente” lo que se “logró” en los últimos 15 años y votará al Frente Amplio

    La llegada de Gonzalo Civila a la Secretaría General del Partido Socialista generó ruido en la interna y desembocó en la salida de varios militantes de su “ala renovadora”. Aunque dice que no tomó ninguna medida que provocara esas partidas, aclara que no llegó a ese cargo para “hacer la plancha” y que liderará una “renovación profunda”. Ni bien asumió el cargo en abril impulsó la creación de una Secretaría de Movilización Social y Cultura que se enfoque en recuperar la identidad socialista en sectores que considera claves como el área sindical y el cooperativismo. “Si le preguntás a una ciudadana de a pie qué identifica a los socialistas, no sé cuántos te responden con claridad”, dice.

    Civila, diputado por Montevideo, de 34 años, considera que el Frente Amplio puede ganar las elecciones nacionales por cuarta vez consecutiva porque, si bien la gente “exige más”, cuando analice “detenidamente” la situación del país volverá a apoyar al oficialismo.

    A continuación, un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

    —¿Qué implicó su triunfo en las elecciones del Partido Socialista?

    —Una decisión mayoritaria, con un apoyo más grande del que incluso esperaba, a una propuesta de cambio dentro del Partido. De tratar de abrir el Partido a la sociedad, de generar una dinámica diferente en la vida del Partido. Un Partido que en el último tiempo ha tenido la característica de estar encerrado, bastante metido para adentro. No me parece casual que en este momento, en la previa de una etapa decisiva para el país, en una situación bien particular de la vida del Frente Amplio, del gobierno, los socialistas hayan elegido esta opción, que es una opción de renovación profunda.

    En una actividad previa a su designación como secretario general usted dijo que el Partido Socialista había perdido terreno en “la construcción del poder popular” y que se había replegado en la “lucha ideológica”. ¿Cómo se revierte?

    —Nosotros tenemos dentro de las comunidades políticas ciertos lenguajes que capaz hacia afuera no significan mucho. Decir “lucha ideológica” puede ser algo duro, cerrado. Lo interesante es ver de qué se trata, y se trata de construir con la gente, con la sociedad, y tener para eso humildad, capacidad de escucha, es empatía, algo que en la sociedad encontramos poco. ¿Cómo lo bajás a tierra? Primero, conversando con gente. Hablando con personas diversas, tratando de no hundirnos en las discusiones internas menores. Yo insisto en esto: si tenemos problemas, que todas las organizaciones las tienen, la mejor forma de dar respuesta a eso es oxigenar y dar debates que nos trasciendan a nosotros mismos. Por ejemplo, hicimos un cambio en el organigrama del funcionamiento de la dirección partidaria, generamos un espacio importante que es la Secretaría de Movilización Social y Cultural, que va a ser clave para avanzar en esto que recién planteaba. Tenemos previsto sobre fin de año generar un encuentro nacional de militantes sociales, que no sean solo del partido, sino que sean también personas identificadas con alguna idea sin estar afiliados.

    —¿Otra línea que se busca fortalecer es la consolidación de una corriente socialista dentro del movimiento sindical?

    —Sí, totalmente. Cuando generamos esta Secretaría de Movilización Social y Cultural, que tiene un espacio de articulación de los temas sindicales, es también pensando en fortalecer una identidad socialista en el movimiento sindical, en el movimiento cooperativo, en distintos ámbitos. Sin duda en el movimiento sindical los socialistas debemos jugar un rol mucho más protagónico, no por perfilismo, sino por tratar de aportarle a la construcción sindical del Uruguay una mirada que tiene su especificidad. A veces cuesta que tanto en el movimiento sindical como en la organización civil y en el gobierno la identidad socialista como tal se exprese.

    —¿Por qué?

    —Porque está subsumida en lógicas, en funcionamientos, en alianzas que desperfilan la propuesta socialista. Estoy convencido de que hay que construir alianzas con otros, y además tenemos un compromiso estratégico con el Frente Amplio, pero me gustaría que cuando hable un socialista la gente tenga claro que habla un socialista. ¿Cuál es la mejor forma de construir unidad? ¿Desdibujándote o con tu identidad?

    “Estoy convencido de que hay que construir alianzas con otros, y además tenemos un compromiso estratégico con el Frente Amplio, pero me gustaría que cuando hable un socialista la gente tenga claro que habla un socialista”.

    —¿Su elección es una señal de que el Partido Socialista se volcó más hacia la izquierda dentro del Frente Amplio?

    —Es la pregunta que más me han realizado. Las categorías de izquierda y derecha son bien propias del pensamiento politológico. Yo aspiraría a que al Partido Socialista se lo identifique más por el lugar social desde el que habla, por que hable desde los trabajadores, desde el movimiento social en un sentido bien amplio. Con una mirada no corporativa de la clase trabajadora, pensando al mundo del trabajo desde un lugar donde se puede construir un proyecto. Y con unos valores que tienen que ver con la defensa de la libertad, de la solidaridad, de la democracia en su conjunto. Si eso es más de izquierda o de derecha, yo creo que son valores y posiciones identificados con la izquierda.

    —Mencionó el concepto de “desdibujado”. ¿Ese es el Partido Socialista que se encontró?

    —Hubo distintos momentos. No es lineal, pero en términos generales, si le preguntas a una ciudadana de a pie qué identifica a los socialistas, no sé cuántos te responden con claridad. Eso hay que asumirlo.

    —Desde que asumió hubo dirigentes que abandonaron el Partido. La última salida de alto perfil fue la de Álvaro García. ¿Qué reflexión tiene?

    —Cualquier compañero que se vaya del Partido, obviamente, no es algo que me alegre. Así se lo dije a Álvaro cuando hablé con él. Me hubiera gustado poder conversar antes de que tuviera la decisión tomada, pero, sin compartirlas, comprendí sus razones. Él entiende que tiene que jugar un rol en el proceso electoral hacia octubre que requiere que conforme otro espacio político.

    —¿Esperaba estos movimientos?

    —Como te digo, a esta dirección le tocó asumir en año electoral. Yo no era partidario de que esta elección se hiciera en el momento en que se hizo. En general, si uno mira la historia, en los años electorales se dan estos movimientos. Y, por otra parte, yo tampoco vine a hacer la plancha a este lugar. Eso lo saben. A algunos eso los entusiasma, otros lo aceptan porque saben que se dio en un proceso democrático y lo ven con expectativa, y otros no comparten la idea de construir un partido más abierto a la sociedad. Lo que sé es que esta dirección no tuvo ningún pronunciamiento político que pudiera generar decisiones de este tipo. Entonces, si tiene que ver con algo, tiene que ver con compañeros que deciden tomar otros rumbos y que no están dispuestos a discutir esa estrategia con el partido.

    —¿Qué valoración hace de este gobierno?

    —A este gobierno le tocó afrontar una coyuntura internacional y regional muy diferente a los gobiernos anteriores, desde el ciclo económico hasta los cambios políticos en la región. Le tocó bailar con la más fea, como se dice. Y la asumió protegiendo logros y conquistas de las etapas anteriores, pero a veces siento que tuvo como una debilidad de iniciativa política en algunos cambios. Lo dije y lo sostengo: nos faltó iniciativa política, nos faltó capacidad de innovar. Más allá de que se hicieron cosas importantes, porque este es el período del Sistema de Cuidados, donde se lograron metas relacionadas con la primera infancia. Pero tenemos dificultades grandes como la pérdida de puestos de trabajo, tenemos dificultades en materia de violencia e inseguridad que nos interpelan. Hay claros y oscuros. Pero para el contexto que le tocó atravesar a este gobierno, los resultados, si los analiza detenidamente, nuestro pueblo los va a valorar y los valora.

    —Usted dice que si la gente analiza bien va a respaldar al Frente Amplio. ¿Antes era más fácil explicarle al elector por qué votarlo?

    —Obviamente, la sociedad exige más.

    —¿Pero es solo eso?

    —Está bien eso por un lado. Y ojalá tengamos una ciudadanía exigente y consciente de su responsabilidad de construcción cotidiana, que no pasa solo por delegar en el gobierno. Por otro lado, puede llevar a la lógica de la queja, que es una lógica que termina agotándose en sí misma porque no canaliza ese reclamo en reivindicación, en propuesta.

    —Para alguna gente quejarse es la forma que tiene de comunicarse.

    —Cada uno se expresa como quiere, dentro de los cánones del respeto a los demás. Yo lo que digo es que nosotros, como actores políticos, tenemos que aspirar a fomentar un diálogo que permita dar un paso de la queja al compromiso por construir cosas mejores.

    —Las encuestas y la última votación en las internas, aunque no se la puede tomar en forma lineal, muestran una caída del Frente Amplio. ¿Eso se explica únicamente porque la gente exige más?

    —Hay errores y hay falencias. Cosas en las que se nos reclama con justicia. Por ejemplo, si perdiste 60.000 puestos de trabajo, es muy lícito que el que está desempleado se queje. Es un problema objetivo, real, que no existía y ahora existe. Lo mismo con los problemas de violencia. Después está el profundizar en cada tema y ver cuáles son las causas, cuál es la responsabilidad del gobierno —que siempre la tiene—, qué parte le cabe a otros factores y también qué podemos hacer para superar esos problemas.

    “¿Qué es el centro? Porque el centro es el lugar donde colocamos todo lo que no se define de forma tajante. Todo lo que no se define va para ese lugar. El Frente le erra, y nosotros le erramos, si empieza a analizar su planteo político en función de querer llegarle a la izquierda, al centro y a la derecha”.

    —¿Esta elección es entre oligarquía y pueblo como dijo la candidata a vicepresidenta Graciela Villar?

    —Creo que es un poco más complejo. En realidad, entiendo el sentido del planteo que hizo Graciela, tiene que ver con una concepción hasta fundacional del Frente Amplio, que es la idea de que el proyecto del Frente Amplio tiene como objetivo redistribuir el poder social. Esto es más poder para los más y menos poder para los menos que han concentrado históricamente la riqueza. Cómo opera esa contracción en el mundo de hoy, exige una revisión crítica y creativa constante. Por ejemplo, un elemento fundamental en esto de la redistribución del poder social es el conocimiento y la tecnología.

    —¿El Frente Amplio confronta a un modelo que defiende la concentración de poder?

    —Definitivamente. Primero, no hay un proyecto claro del arco opositor. No es lo mismo la UP que Cabildo Abierto o el Partido Nacional o el Partido Colorado. Creo que lo que tiene posibilidad de ser gobierno en la oposición tiene una mirada tendiente a preservar privilegios de sectores minoritarios que a expandir o redistribuir capacidades que permitan generar condiciones de mayor igualdad para la sociedad uruguaya. A veces con una mirada prejuiciosa de la igualdad, porque se escuchan expresiones como “ustedes lo que quieren es igualar para abajo” o “le dan plata a los pichis”. Ese tipo de cosas se escuchan en la sociedad y a veces se escuchan de maneras un poco más sofisticadas en los discursos de algunos políticos. Nosotros podemos problematizar muchas cosas sobre las políticas sociales y en ese campo hay mucho por corregir. Ahora, que hay una vocación del Frente Amplio de garantizar posibilidades de desarrollo de personas que antes no las tenían es innegable y es un signo distintivo de un proyecto político con la mirada puesta en la dignidad humana.

    —¿El Partido Socialista generará un acuerdo electoral con el Partido Comunista?

    —Nosotros no tenemos definido qué camino vamos a tomar en relación con la política de alianzas en el Frente. Estamos conversando con todos los sectores. Tenemos desde hace tiempo una mirada crítica de la bipolaridad dentro del Frente, porque nos parece necesario construir espacios diversos, no compartimos una mirada de bloques. Entonces, lo que hagamos en política de alianzas va a estar enfocado en fortalecer la diversidad en unidad.

    —En la última interna, los bloques que más votos recibieron fueron los que se asocian al ala más de izquierda dentro de la fuerza oficialista, como el Partido Comunista y el Movimiento de Participación Popular. ¿El electorado que está “perdiendo” el Frente Amplio está ubicado en el centro?

    —¿Qué es el centro? Porque el centro es el lugar donde colocamos todo lo que no se define de forma tajante. Todo lo que no se define va para ese lugar. El Frente le erra, y nosotros le erramos, si empieza a analizar su planteo político en función de querer llegarle a la izquierda, al centro y a la derecha. El Frente Amplio tiene un programa, tiene unos valores y unas ideas, y eso es lo que hay que comunicar, porque tenemos nuestras ideas y no es que si no te sirven estas te voy a proponer otras que te sirvan más para ver cómo consigo tu voto. Entonces, sobre la base de ese programa los énfasis tienen que ver con el lugar dónde estás parado.

    Gonzalo Civila

    —Tomando la escala de autodefinición política del 1 al 5, dónde uno es izquierda y 5 es derecha, ¿dónde ubica al Partido Socialista hace un año y ahora?

    —No me parece una forma idónea de definir un partido político. Si vos me decís, la izquierda en su definición politológica más tradicional está asociada con la libertad, con la distribución, con la solidaridad, y poneme en ese casillero, obviamente.

    —¿Y si está asociada a la intervención o no del Estado en la economía?

    —Te preguntaría qué tipo de intervención.

    —Por ejemplo, la idea de crear un frigorífico nacional que llegó a estar en un programa de gobierno.

    —Si la intervención del Estado en la economía es que en esta formación social sustituya al mercado, no considero que sea una estrategia a transitar porque nunca creí ni creo en la sustitución del mercado por el Estado. El proyecto socialista no se trata de estatizar la economía, se trata de socializar factores de poder que es algo muy distinto. La sociedad y el Estado no son la misma cosa.

    —¿Más o menos impuestos?

    —Te diría que impuestos más justos. No creo que Uruguay necesite una carga tributaria mayor de la que tiene, lo que necesita es redistribuir su carga. Hay sectores de trabajadores que hoy tienen una carga tributaria que creo deberían tener menos. Y hay algunos sectores con mucho poder económico concentrado, cuyas actividades no redundan tampoco en más empleos, que eventualmente podrían tener una carga tributaria mayor de la que tienen.

    —¿Un eventual gobierno de Martínez tiene margen para tocar impuestos?

    —Si un gobierno democrático debería tener margen para revisar todo lo que esté dentro de la Constitución y la ley. Sino es un gobierno atado por un poder fáctico. Tiene que poder revisar, como este gobierno revisó aspectos de la Caja Militar. Después están los márgenes de la realidad social y económica. Todo lo que perjudique la vida de los trabajadores, del pequeño empresario, todo eso, desde una perspectiva de izquierda, te digo que no tengo margen de hacerlo.

    —¿Al capital?

    —¿Qué es el capital? Porque el capital en tanto acumulación de riqueza no es una persona. Si tengo grupos económicos o sectores que concentran recursos que otros necesitan para vivir y no tienen, parte de la discusión de la política tributaria es cómo lo redistribuyo. Hasta en el Brasil de Bolsonaro se discute eso, porque podés tener una posición absolutamente pro capitalista, pero no hay sociedades que funcionen con 90% de la gente en indigencia.

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    2019-07-25T00:00:00

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