El angiógrafo del Maciel, “una Ferrari” que duró menos de un año y que ASSE quiere reactivar mediante concurso

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Nº 2123 - 20 al 26 de Mayo de 2021

escribe Federico Castillo

En febrero de 2020, semanas antes de que asumiera el nuevo gobierno y que estallara una pandemia mundial que sacudió todas las piezas del puzzle sanitario, en el Hospital Maciel se terminaba de instalar un costoso y moderno equipamiento para tratamientos endovasculares neurológicos y periféricos. El angiógrafo Azurion Clarity IQ, de la marca Philips, fue un logro celebrado por las autoridades de la salud pública. En setiembre de 2019, el entonces director del Maciel, Álvaro Villar, anunciaba orgulloso su incorporación. Según un artículo publicado en el portal de Presidencia de la República, afirmó que el equipo era “uno de los mejores de América Latina” y que sería usado para tratamientos cerebrales o de cualquier arteria, así como para hacer controles de los pacientes operados. La tecnología se inauguró en marzo de 2020. El angiógrafo quedó funcionando en la flamante sala Híbrida del Hospital Maciel. Pero un año después, en febrero de 2021, la sala cerró sus puertas con llave. El angiógrafo, que tuvo un costo aproximado de US$ 2 millones, quedó parado, sin uso. Y así se ha mantenido a lo largo de este año.

En el medio de esta historia hay reclamos salariales, guerrillas médicas, cargos sin concurso y costosas derivaciones de pacientes de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) al sector privado por no acceder a ese equipo que está bajo llave hace meses.

El senador blanco Carlos Camy es uno de los parlamentarios que más ha seguido este tema. Lo hizo en el período pasado, siendo oposición y cuestionando supuestas irregularidades en el proceso licitatorio. Y también ahora desde el oficialismo. Mantuvo reuniones con el ministro de Salud, Daniel Salinas, con el presidente de ASSE, Leonardo Cipriani, y con el actual director del Maciel, Ánibal Dutra. El pasado 6 de abril envió el último de una larga serie de pedidos de informes para profundizar en la situación que rodea a ese equipamiento sin uso.

Según pudo saber Búsqueda por distintas fuentes médicas y políticas, detrás del cierre de la sala del Maciel hay distintos conflictos por espacios de poder en un área de la medicina en la que no abundan los especialistas. De hecho, tres de los integrantes del equipo médico que trabajaba en el angiógrafo del Maciel —Matías Negrotto, Mariana Romero y Alejandra Jaume— también hacen intervenciones en el otro angiógrafo que tiene la salud pública, que está instalado en el Hospital de Tacuarembó. Y son también los que realizan operaciones en la empresa privada Cediva, que antes funcionaba en la mutualista SMI (Impasa) y ahora vende sus servicios en el Sanatorio Americano.

Hay documentos que prueban que tanto en setiembre de 2020 (cuando el angiógrafo del Maciel todavía estaba operativo) como en mayo de este año fueron derivados pacientes desde el hospital público a esta empresa. Las intervenciones endovasculares neurológicas, que son tratamientos no invasivos, no están incluidas en las canastas de prestaciones de las mutualistas y por ende tienen un costo para el paciente que oscila ente los $ 240.000 y $ 300.000.

Cipriani admitió a Búsqueda que estas derivaciones de pacientes se han realizado desde ASSE y explicó que fueron trasladados a la empresa mencionada porque es la que ofrece “precios más bajos”, según un proceso licitatorio.

Leonardo Cipriani en la sede de ASSE. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

La Ferrari sin uso

¿Pero por qué no está operativo el angiógrafo del Maciel desde hace tantos meses? Cipriani explicó que es por un tema de presupuestación salarial. Dijo que los profesionales que estaban a cargo de las intervenciones reclamaron pagos por actos médicos. Y que por eso decidieron cerrar la sala. Los especialistas, que accedieron a operar la máquina del Maciel sin concurso ni llamado previo, estaban actuando de forma “honoraria”, dijo el presidente de ASSE. Para Cipriani se trata de una situación irregular que ahora pretende subsanar.

El viernes 14 mantuvo una reunión con todos los actores involucrados en el tema para informarse en detalle del estado de situación. Y mantendrá un encuentro de similares características hoy jueves 20. El presiente de ASSE anunció que está dispuesto a reabrir la sala del Maciel. “El país no puede tener una Ferrari y no usarla”, afirmó. En ese sentido informó que se están preparando las bases para un llamado a concurso que incluye cargos de auxiliares de enfermería, nurse, neurocirujano, cirujano vascular e imagenólogos. Cipriani no pudo estimar una fecha para que el angiógrafo público, el único en la zona sur del Uruguay, empiece a funcionar otra vez. Pero remarcó que su intención es que no se siga pagando este servicio a privados. Y que también planea, a futuro, transformar ese sector del Maciel en vendedor de servicios de cirugía endovascular a particulares que no se atiendan en ASSE.

Búsqueda consultó a Alejandra Jaume, una de las médicas que estaba al frente del equipo del Maciel. La especialista respondió que lo “más conveniente” era hablar con la dirección del hospital sobre este asunto. El director Aníbal Dutra no contestó el mensaje de Búsqueda. En las últimas horas, un grupo de neurocirujanos que trabaja en el ámbito privado envió una nota a la dirección del Maciel con la intención de que el equipamiento vuelva a funcionar. Según la misiva, el ofrecimiento de encargarse de la operación es “sin un fin económico explícito” hasta que ASSE defina los términos del concurso y el presupuesto.

  • Recuadro de la nota

El plan de Salinas

Información Nacional
2021-05-20T00:41:00