—Sería hipócrita si dijera que no pensaba que una reunión con Vázquez podía traer consecuencias y pronunciamientos negativos de compañeros. Eso era algo que sí esperaba, que era natural que en un partido donde hay mucha gente que antes que colorada es antifrentista, solo por el hecho de dos personas sentarse a conversar y una de ellas ser del Frente Amplio, podían calificarme con el mote de “traidor” o lo que sea. Tampoco voy a decir que me resbala, porque es mentira. La vida política es dura y estas cosas a uno también lo afectan. Uno siente muchas veces que hay una profunda injusticia con eso. Que a veces alguien hable muy ligeramente con esas palabras, molesta, duele, pero eso no es nunca un obstáculo para que yo haga lo que crea que tengo que hacer. Estoy tranquilo con mi conciencia porque podrá haber igual de colorados y batllistas, pero más que yo, no.
—Otros dirigentes del Partido Colorado le han planteado: “¿Por qué no te vas al Frente?”
—Esa es una actitud difícil de comprender. Es como si a Bordaberry y Germán Coutinho por haber ido a apoyar a Lacalle Pou y subirse a un estrado, les preguntaran “¿cuándo se van al Partido Nacional?”. Y en este caso, es una reunión en la que ni siquiera manifesté ningún apoyo. Vázquez me invitó y accedí a ir porque me parecía sensato hablar con el ex presidente y candidato. Entonces se es colorado para hacer campaña para un herrerista —enemigo histórico del Batllismo— y se es un traidor o se especula con que te vas del partido por reunirte con alguien del Frente Amplio, cuando no le vas a dar el apoyo y no vas a hacer campaña.
—Se plantea también que blancos y colorados algún día tendrán que hacer el esfuerzo y juntarse.
—Estoy totalmente en contra de eso. Eso sería el triunfo más grande del Frente Amplio, porque ellos han apostado a ocupar el lugar que antes ocupaba el Partido Colorado. Y fíjese la paradoja, quienes muchas veces son promotores de una unión de blancos y colorados me acusan a mí de traidor, cuando yo lo único que quiero es que el Partido Colorado siga vigente. Y ellos, que están diluyendo al Partido Colorado, se erigen en jueces de las actitudes de los demás.
—¿Cómo es su relación con Bordaberry luego de estos episodios? ¿Su situación en Vamos Uruguay es complicada?
—(Piensa varios segundos). La relación con Pedro ha ido cambiando en el tiempo. No es la misma que cuando fundamos Vamos Uruguay y en la primera elección en la que nos presentamos. Eso tiene que ver con el cambio en la esencia de Vamos Uruguay. El Vamos Uruguay de 2014 no es el de 2009.
—¿En qué sentido no es el mismo?
—Cuando nace Vamos Uruguay era notorio que una de sus principales banderas era renovar el partido, generar un liderazgo más horizontal y dejar atrás una cantidad de prácticas que pertenecían a la vieja política. Eso fue un factor de unión y de mística de Vamos Uruguay. Después la realidad hizo que esa mística fuera mutando y aquello que había nacido en un sentido se fuera perdiendo. Era notorio el enfrentamiento de Vamos Uruguay con dirigentes del Foro Batllista y de la Lista 15. Era un enfrentamiento con componente político pero también ético. La realidad hizo que muchos de esos integrantes de la 15 y el Foro Batllista hoy estén en Vamos Uruguay. De alguna manera, toda esa peripecia que se fue dando hace que la relación con Pedro, en el caso mío, haya ido cambiando. Tuvimos diferencias filosóficas con algunos temas. Una cosa que me parece fundamental es la libertad de expresión, de pensamiento. Siempre dije que Vamos Uruguay era un lugar donde la libertad de pensamiento estaba viva, y mientras esté viva no me cuestiono estar en Vamos Uruguay.
—¿No se le pasa por la cabeza irse de Vamos Uruguay después de todo esto?
—No. A Vamos Uruguay le tengo el mismo afecto de muchos que lo fundaron. Se le puso mucho romanticismo, principismo. En Vamos Uruguay hay un líder que es Pedro, pero uno no deja de sentirse dueño de un paquete de acciones por haber transitado desde el primer día. Hay cosas coyunturales que hacen que estemos en una situación que no es la mejor.
—¿Uno de los problemas con Bordaberry pasa por su posición respecto a que el Partido Colorado no debe recomendar a quién votar?
—Hubo una reunión el domingo 26 de noche, donde había unas doce personas. Ahí Pedro nos dijo lo que él creía que había que hacer: dar su parecer de votar a Lacalle Pou. Hablo de que hubiera un saludo, pero nunca se habló de lo que después vimos en la televisión; eso nunca se habló.
—Bordaberry dice exactamente lo contrario.
—Yo no quiero polemizar y menos con Bordaberry, a quien le tengo un afecto humano. Yo cuento lo que viví. Y en esa reunión Bordaberry me preguntó —eran horas difíciles—, y le dije que me rechinaba lo de pronunciarse tan rápido y saludarlo tan rápido; no la veía, pero también dije en esa reunión que Pedro se había ganado la legitimidad para dar su parecer. Y ahí le dije que hiciera lo que quisiera en ese sentido. Ahora, eso es muy distinto a ir y subirte a un estrado de una fórmula de otro partido. Es un gesto que a pesar de todos estos 20 años de coalición, de acercamiento con los blancos, nunca se dio. A mí eso me pareció desafortunado y eso fue lo que critiqué.
—Por esta opinión suya, le dijeron que estaba pateando en el piso a Bordaberry.
—Flaco favor le hacen quienes quieren ser más realistas que el rey; salen a defender a Bordaberry y lo primero que dicen es que está en el piso. Deberían tener un libreto mejor, por lo menos. Pedro hizo una campaña contracorriente, donde todo eran malas noticias. Él y Coutinho, más allá de las cachetadas permanentes de la realidad, dejaron hasta el último gramo de energía, fuerza, convicción. Entonces, la dignidad de lo que fue el desempeño de Pedro y Germán a mí no me hace pensar que están en el piso. Sentiría eso por alguien a quien le tengo lástima y a Bordaberry no le tengo lástima, le tengo respeto y admiración por lo que hizo, porque era una campaña imposible.
—Ha expresado que hay colorados que van a votar a Lacalle y otros a Vázquez. ¿Cuál es su postura?
—La postura fue la misma. En la agrupación (Vamos Montevideo) lo que se fue decantando después de muchas horas de discusión, era que había gente del grupo que notoriamente votaba por Lacalle Pou y que estaba dispuesta a hacer campaña, y hay compañeros que dijeron con total frontalidad que iban a votar a Tabaré Vázquez y después no pocos dijeron que iban a votar en blanco. Entonces, casi que por un tema de respeto a todas las posturas, la decisión colectiva fue el hecho de que cada uno haga lo que le parezca.
—¿Usted no está haciendo nada de campaña?
—No, no voy a hacer campaña. El Partido Colorado quedó afuera y no me siento parte de lo que es la recomendación del Comité Ejecutivo Nacional, no por nada ni personal ni político con Luis Lacalle Pou, porque yo fui de los primeros que le dieron para adelante cuando lanzó su candidatura, y varios tirones de oreja sufrí en mi sector político por decir eso. Pero hoy el escenario de esta elección quedó laudado.
—Usted siempre ha dicho que no es fácil votar a un herrerista.
—No es fácil, pero tampoco caería en los extremismos de decir que nunca votaría a un herrerista. De hecho, voté a Lacalle Herrera hace cinco años, no muy contento, pero lo voté. Para mí, la foto del domingo 26 de octubre es tan fuerte para todos, porque hay mayoría parlamentaria a pesar de que hace cinco años se machaca en lo malo que son las mayorías parlamentarias; es un mensaje de la población de respaldo al Frente Amplio. Insisto, la foto del 26 de octubre es tan fuerte que para mí quedó laudada. Después de lo que pasó, mi sentido común me dice: esta elección y el mapa para el próximo quinquenio están definidos. Si hubiese sido una situación diferente, uno nunca sabe cómo hubiera actuado. Si la elección fuera competitiva, capaz que las decisiones serían diferentes.
—Si usted dice que la elección del 30 está laudada y siendo una persona pública, ¿por qué no decir lo que va a votar?
—He mantenido el silencio en qué voy a votar por el hecho de no condicionar, de respetar las posturas de mi grupo. Desde el momento en que el tema está laudado, mi voto importa poco. No se trata de un silencio misterioso.
—Pero usted lidera una agrupación, es legislador, es raro que no se juegue y diga lo que vota y más si esto está laudado.
—Siento que no le aporto nada a la elección. Yo he manifestado que no votaría a Tabaré Vázquez y tampoco voy a votar a Lacalle Pou.
—Entonces quedan dos opciones: anulado o en blanco.
—Pienso votar en blanco. ¿Por qué? Porque sigo una línea de coherencia respecto a que mi voto vale uno y no tiene real trascendencia en el balotaje porque estamos ante un asunto concluido.
Información Nacional
2014-11-13T00:00:00
2014-11-13T00:00:00