Uruguay tiene el brillante espejo venezolano para mirar su futuro. Si lo hace, descubrirá que sí podemos estar peor. Mucho peor, incluso. Resumamos algunos puntos cardinales del mundo venezolano, a fin de que se entienda lo que pretendo decir.
Uruguay tiene el brillante espejo venezolano para mirar su futuro. Si lo hace, descubrirá que sí podemos estar peor. Mucho peor, incluso. Resumamos algunos puntos cardinales del mundo venezolano, a fin de que se entienda lo que pretendo decir.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáVenezuela es uno de los países con más recursos energéticos del planeta y sin embargo su población sufre constantes y tremebundos cortes eléctricos. Hace unas tres semanas, media Venezuela quedó a oscuras durante un día, incluida la capital. No fue una sorpresa o excepción, pues cortes masivos suceden a diario.
Durante años, Chávez explicó estas fallas desde la óptica de la conspiración. Eran sabotajes “del Imperio”. Luego de más de una década de repetir la frase, muy pocos creen aún en esa explicación. Cifras oficiales sostienen que durante Chávez se han invertido 60.000 millones de dólares en el sistema eléctrico. Dónde han ido a parar no se sabe, pues el sistema eléctrico no los ha recibido y está cada día peor.
Más ha expropiado el gobierno venezolano las fábricas, los campos y las minas, más ha bajado la producción de esas unidades. Sin embargo, no pasa un día sin que las autoridades prometan nuevas expropiaciones para combatir la escasez. Venezuela vive hoy bajo un estado oficial de emergencia económica, alimentaria y eléctrica.
El producto sobre cuya falta más ha reído el mundo es el papel higiénico. Se debieron importar urgentemente 50 millones de rollos de papel higiénico para salir del apuro. Ahora, la fábrica de papel higiénico nacional ha sido militarizada, “para asegurarle al pueblo su bienestar”. Pero los rollos no salen.
Eso es sin embargo una anécdota, pues en Venezuela falta todo. El Banco Central de ese país, cuyas autoridades no responden precisamente al Imperio, indicó en agosto pasado la escasez aguda de 17 alimentos básicos. En cien establecimientos visitados, los inspectores constataron que en 86 de ellos faltaba la leche, en 85 el azúcar y en 84 todos los tipos de aceite.
Las luchas por un lugar en la cola o por quedarse con el último paquete de azúcar o la última botella de aceite han terminado con la vida de una docena de personas en los últimos dos años. El caso más trágico es el de una joven mujer que perdió su embarazo de seis meses cuando su hermana le propinó un puñetazo en el vientre. Las hermanas disputaban un paquete de harina.
Esta falta crónica de productos básicos ha impulsado la inflación, la cual en el rubro alimentos ha trepado al 65% anualizada. Entre enero y agosto de este año, el nivel inflacionario general en Venezuela fue del 45%.
Pero no paran aquí las desgracias para los venezolanos, pues tampoco funcionan la salud y la educación. Hace más de cuatro meses se agotaron las medicinas para los tratamientos contra el cáncer, la hepatitis y la cirrosis. Ni que hablar de la falta de insumos en los hospitales, de los interminables cortes de luz y de agua, del estado calamitoso de sus instalaciones, etcétera. La tercera parte de las camas presupuestadas no están operativas.
Tampoco se hace mantenimiento en la red vial. Entre el 80% y el 90% de los puentes y viaductos en Venezuela están afectados en mayor o menor grado, al igual que el 60% de las rutas. Maduro declaró la emergencia vial con el decreto 238, publicado en la Gaceta Oficial número 40.218 del 31 de julio pasado.
El motín en la cárcel de Maracaibo (16 y 17 de setiembre pasado), que arrojó 16 muertos, volvió a poner en el tapete la situación del sistema carcelario nacional. Dicha cárcel tiene capacidad para 700 detenidos pero alberga 3.700. Amnesty International ha registrado 289 muertes dentro de las cárceles venezolanas entre el 1º de enero y el 17 de setiembre. Son 34 muertos por mes.
Frente a esta situación, el gobierno venezolano denunció la existencia del plan “Colapso total”, elaborado “por el Imperio, la derecha y el fascismo”. Quizás se lo haya contado el pajarito (¿por qué no? ¡Ya todo es posible en esa dimensión!), pero el hecho es que así lo aseguró Maduro por TV: “Tengo los datos, las fechas de esas reuniones en la Casa Blanca, los nombres de quienes asistieron, de los planes que se hicieron. Ellos piensan que en octubre colapsará Venezuela, así lo han planificado, iban a sabotear la comida de la gente, la electricidad, el combustible, las refinerías”.
El presidente venezolano ha realizado 60 denuncias de intentos de asesinato por parte del Imperio. Incluso no participó de la última reunión de la ONU porque estaba seguro de que lo iban a matar. Maduro debería dejar de ir a dormir a la tumba de Chávez.
El colapso nacional es inminente. El propio gobierno discutió en enero pasado un documento interno (pero filtrado a la prensa española) en el cual se advierte sobre “la bomba atómica económica” que está por golpear al país debido a los múltiples errores en política económica.
No es necesario sabotear la economía venezolana: con Chávez y Maduro basta y sobra para liquidar hasta el último resto de papel higiénico en cualquier país del mundo.