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En la tardecita del sábado 22, finalizada la tercera ronda del PGA Championship, el mundo del golf se preguntaba si Phil Mickelson, líder tras los 54 hoyos, podría superar los nervios y la tensión para ganar a su edad un nuevo major. Los tres bogeys en los primeros cuatro hoyos de la ronda final parecían darles la razón a los escépticos. Sin embargo, a partir del hoyo 5 Mickelson logró recomponer su juego y fue construyendo pacientemente la victoria más importante de su carrera.
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Al final de los 18 hoyos, una ronda de 73 golpes le daba al “zurdo más famoso” el título del PGA Championship, a los 50 años, marcando historia, dejando un legado impresionante a las futuras generaciones de golfistas. Fueron 282 golpes para los 72 hoyos aventajando por dos a sus escoltas, su compatriota Brooks Koepka y el sudafricano Louis Oosthuizen. La gloria, el famoso trofeo Wanamaker símbolo de victoria en el PGA Championship y un cheque por 2 millones de dólares iban para Mickelson, quien se convertía en el ganador más veterano de un major en la historia de este deporte.
En otros resultados, vale destacar la actuación del mexicano Abraham Ancer, quien finalizó con una espectacular tarjeta de 65 golpes, la mejor de todo el campeonato, para terminar en otro top ten, mientras que el chileno Joaquín Niemann finalizó en el lugar 30º y el argentino Emiliano Grillo, 38º.
El PGA Championship tiene la costumbre de mostrarle al mundo en cada edición canchas de primerísimo nivel, por ello, el Ocean Course de Kiawah Island, ubicado en el estado norteamericano de Carolina del Sur, merece una mención aparte. El espectacular diseño de Pete Dye puso de rodillas a los mejores golfistas del mundo, donde solo 16 jugadores bajaron el par del campo tras las cuatro vueltas.
El desarrollo de la competencia
La larga y rica tradición del PGA Championship, segundo major de la temporada y que se juega desde 1916, dio cita el jueves 20 con la primera ronda, donde 156 golfistas salieron en busca de la gloria. Al final del día los tableros mostraban al canadiense Corey Conners en lo más alto con un recorrido de 67 golpes, en un campo terrible de 7.876 yardas, el cual iba a ser pieza clave en el desenlace del certamen. Precisamente, el tema de la longitud del Ocean Course lleva a plantear grandes dudas: ¿hacia dónde va el golf?, ¿cuántas canchas podrán albergar en el futuro un major o un campeonato de la serie mundial? Difícil conocer las respuestas ante esta contundente realidad, con un campo de casi 8.000 yardas y par 72.
En la segunda jornada, Mickelson tomó la vanguardia con un acumulado de 139 golpes para marcar el corte clasificatorio en 149, quedando 64 golfistas en competencia. Precisamente en otra nota distinta, los número uno y número dos del mundo, Dustin Johnson y Justin Thomas, respectivamente, quedaban fuera del certamen tras los 36 hoyos. Solo el golf es capaz de dejar por el camino a los mejores exponentes y sin tener chance de llegar a la definición del torneo.
En la tercera ronda, la de los grandes movimientos en las posiciones, Mickelson hacía 32 golpes de ida y sacaba una considerable ventaja. Sin embargo, llegó en el hoyo 12 el primer bogey, después de 21 hoyos sin subir el par además de un doble bogey en el capítulo siguiente y otra vez a sufrir. Al final fue una tarjeta de 70 impactos y una ventaja mínima para encarar la ronda final en un tablero muy apretado y con varios jugadores con chance de definir.
Tarde de gloria
Si algo faltaba para complicar aún más las condiciones del Ocean Course, la ronda definitoria del domingo 23 estuvo marcada por un fuerte viento que complicó de sobremanera el accionar de los jugadores.
En ese panorama, un bogey del líder contra un birdie de su escolta hizo que la punta cambiara de dueño ya en el primer hoyo. Como dos boxeadores que intercambian golpes en el centro del ring, Mickelson y Koepka se alternaban en la punta donde un birdie en el hoyo 7 del zurdo le dio la punta para no abandonarla más.
Pasaron los primeros nueve hoyos con ventaja de dos golpes, ventaja que aumentaría gracias a un espectacular birdie de Mickelson en el 10, pero todavía faltaba mucho para la coronación. Dos bogeys en los hoyos 13 y 14 aumentaron el drama hasta que el birdie en el par cinco del 16 le dio tranquilidad al líder para afrontar los dos terribles hoyos finales del recorrido. Las imágenes del público que seguía a los jugadores en el hoyo final eran impactantes, todos querían ser parte del momento histórico que estaba por acontecer.
Dos putts en el hoyo 18 para cerrar el campeonato y unirse en un prolongado abrazo con su hermano y caddie a la vez ante el delirio del público. Mickelson, el de la sana competencia contra Tiger Woods, el de los seis majors y 45 victorias en el PGA Tour, hacía historia en Kiawah Island.
La palabra del campeón
El zurdo golfista, quien llegó a la competencia ocupando el puesto 115º del ranking mundial y además con una sequía sin victorias de cinco años, soltó sus emociones a lo largo de la conferencia de prensa. “Íntimamente sabía que podía hacerlo, pero los últimos resultados no acompañaban, estaba bastante decepcionado conmigo mismo; espero que este triunfo sirva de inspirador para mucha gente”, dijo el campeón. “Tuve que trabajar muy fuerte en la parte física para poder practicar lo que necesitaba en todo este tiempo, en este momento es muy difícil describir por lo que pasé luego de obtener un logro de esta magnitud”. “Seguramente esta sea mi última victoria en el PGA Tour, aunque voy a seguir intentando, amo el golf, soy sumamente competitivo y eso ayuda mucho”. “Es un gran desafío competir contra grandes jugadores, compartir el último grupo de un major hoy con Brooks es motivo de orgullo enorme para mí”. “La respuesta del público ha sido extraordinaria, fue así a lo largo de toda mi carrera, pero sinceramente nunca viví una experiencia como la del hoyo 18 de hoy”, dijo Mickelson. “No comencé jugando bien, estaba uno sobre el par, luego de cuatro hoyos por suerte pude retomar el ritmo, la embocada del bunker en el 5 fue la suerte del campeón”, dijo entre risas. “Mi mensaje final es para los más jóvenes, trabajando duramente todo es posible, a mi edad lleva un poco más de tiempo”. “Lo más complicado a esta edad es la concentración, el mantenerse enfocado en cada tiro, llegué a jugar 45 hoyos en el día buscando mejorar esa parte fundamental del juego”, finalizó Mickelson.