En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Nació el mismo año en el que estalló la revolución rusa y en momentos en que el viejo mundo estaba resquebrajándose con la I Guerra Mundial. Fue un activo militante comunista, un voraz lector y un amante del jazz, pero el mundo lo conoce como uno de los más influyentes y respetados historiadores contemporáneos. Eric Hobsbawm murió el lunes 1º a los 95 años de edad en Londres, la ciudad donde residía.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Había nacido en Alejandría, hijo de un mercader británico y de una escritora austríaca. Creció en Viena y también en Berlín, donde siendo un adolescente leyó a Marx y divulgó panfletos que alertaban sobre el nazismo. En 1933, cuando Hitler llegó al poder, su familia, de origen judío, emigró hacia Londres. Allí, Hobsbawm se doctoró en Cambridge y luego fue docente de Historia en la Universidad de Londres. Pero su carrera académica continuó también en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, donde fue profesor visitante. Con los años, varias universidades le otorgaron el título “doctor honoris causa”, entre ellas la Universidad de la República, cuando en 1999 visitó Uruguay.
Con gran poder didáctico para difundir sus análisis sociales, políticos y económicos, Hobsbawm dejó una obra vasta que se ocupa principalmente del siglo XIX pero que en los últimos años abarcó la historia reciente. Sus libros más difundidos forman parte de una trilogía: “La era de la revolución” (1789-1848), “La era del capital” (1848-1875) y “La era del Imperio” (1875-1914). Luego se sumó “Historia del siglo XX”, publicado en 1994, donde introduce el concepto de “siglo corto”, desde 1914 hasta el fin de la Unión Soviética.
Consultado por Búsqueda, Jaime Yaffé, docente de Historia y politólogo, consideró que con ese libro Hobsbawm dejó de ser un historiador consagrado por otros historiadores para transformarse en un escritor leído por todo público. “Es su primera obra después de la caída de la URSS y generó un gran interés por conocer cómo estaba viendo las nuevas circunstancias alguien que se había mantenido siempre fiel al marxismo. Allí muestra su gran capacidad para conocer la realidad de la historia contemporánea de todo el mundo y también para ordenar una impresionante masa de hechos. Algunos de sus conceptos después se instalaron en el vocabulario común de los historiadores”.
Traducido a 40 idiomas, “Historia del siglo XX” tiene algunas menciones a Uruguay, al que ubica en la lista de los estados sólidamente constitucionales. ”Aunque en Uruguay los militares utilizaron la existencia de un movimiento inteligente y eficaz de ‘guerrilla urbana’ como pretexto para las matanzas y torturas usuales, fue probablemente el surgimiento de un frente popular de ‘izquierda amplia’, en competencia con el sistema bipartidista tradicional, lo que explica que tomasen el poder en 1972 (sic) en el único país suramericano que podía describirse como una democracia auténtica y duradera. Los uruguayos conservaron lo suficiente de su tradición como para acabar votando en contra de la Constitución maniatada que les ofrecían los militares y en 1985 recuperaron un gobierno civil”, apunta.
En 1999, Hobsbawm le envió una carta abierta al entonces presidente Julio María Sanguinetti para que se investigara el paradero de María Claudia García Irureta Goyena, nuera del poeta argentino Juan Gelman, quien desapareció en Montevideo en 1976 con su bebé nacido en cautiverio. “Solamente usted puede dar una respuesta definitiva. Lo insto muy respetuosamente a hacerlo”, escribió como despedida.
En diálogo con Búsqueda, Sanguinetti lo recordó como “un historiador marxista que, más allá de su ideología, nunca dejó de ser un historiador”, y subrayó la “seriedad” y “la honestidad intelectual” con que trató “el panorama del siglo XX y sus grandes tendencias”. A pesar de ello, el dos veces ex presidente y autor de los libros “La agonía de una democracia” y “La reconquista”, opinó que su obra ensayística es “otra cosa”, pues allí “él mira el mundo desde una visión marxista que no abandonó ni siquiera después del desastre comunista”.
Precisamente, Hobsbawm fue miembro del Partido Comunista británico hasta 1956, cuando se desafilió porque la Unión Soviética invadió Hungría. Pero a pesar de sus discrepancias y de su postura crítica, se mantuvo fiel a los postulados marxistas. En “Cómo cambiar el mundo” (2011) afirmó: “Ha llegado de nuevo el tiempo de tomar a Marx en serio”.
Enfermo de leucemia, este hombre cosmopolita que dominaba cinco idiomas se mantuvo siempre activo. Condenó al ex primer ministro Tony Blair por la intervención de Inglaterra en la guerra de Irak y escribió artículos de actualidad en diversas revistas intelectuales. Y el siglo le quedó corto para todo lo que, en el acierto o en el error, quería decir.