Durante la conferencia, que se extendió hasta el viernes 16 en la Torre de las Telecomunicaciones, fueron quedando en evidencia algunas debilidades en el actual proceso de adquisiciones y contrataciones del Estado, a la vez que jerarcas y asesores gubernamentales explicaron las acciones que apuntan a mejorarlo.
Plan.
La ACCE definió un plan estratégico para el período 2013-2015 que contempla el desarrollo de convenios marco (para que organismos puedan sumarse a otros con el fin de, al incrementar los volúmenes de compra, conseguir mejores precios) y del mecanismo de subasta inversa, la elaboración de pliegos únicos de licitaciones, la implementación de un registro centralizado de proveedores, y la elaboración y publicación de indicadores para evaluar la gestión en materia de compras públicas.
Alicia Alonso, coordinadora general de la ACCE, dijo que la definición de ese plan supone un “cambio cultural” y que su cumplimiento, a partir de 23 objetivos, será evaluado con 61 indicadores. Lograr dichas metas supondrá un “dolor de cabeza” para los jerarcas responsables, comentó.
La misión de esa agencia será “promover la mejora de la gestión y la transparencia del sistema de compras y contrataciones” públicas, definió.
Informó que un proyecto que está “muy avanzado” en su elaboración modifica los pliegos únicos para venderle al Estado. El Tribunal de Cuentas dio una “validación informal” a esa iniciativa, dijo Leticia Buela, gerente de administración y recursos financieros de la Agesic.
Los proyectos de convenio marco y subasta inversa son los “principales desafíos para 2013”, subrayó en otro momento Alonso.
Afirmó que se buscará “utilizar al máximo” el mecanismo de licitación electrónica en las compras públicas en el futuro, lo que tendrá como ventaja dar “trasparencia” y reducir costos para proveedores y el Estado. Detalló que próximamente se lanzará una experiencia piloto.
Esa jerarca aseguró que en el sitio web de la ACCE se publicarán indicadores de gestión “para que la ciudadanía pueda evaluar cómo compra el Estado”.
“Vamos a hacer controles de calidad. No solo queremos mostrar lo transaccional” sino otra información para poder presentar una “visión integral del Estado como comprador”, añadió.
Adrián Manera, gerente de compras y contrataciones estatales en la Agesic, reconoció al disertar que actualmente no está disponible para todas las dependencias públicas la información de “si un proveedor fue malo o si cumplió”. El Estado “en general contrata con buenos proveedores, que cumplen. Pero también existen de los otros”, afirmó.
Para atacar ese problema, el Registro Único de Proveedores del Estado (RUPE) es un cambio en ciernes. Allí deberán inscribirse por vía informática las empresas que pretendan proveer de bienes o servicios al sector público y dará acceso a todas las unidades ejecutoras sobre el historial comercial de los proveedores. La documentación completa se le pedirá solamente al adjudicatario, mientras que para los demás oferentes será suficiente presentar una declaración. Eso es “revolucionario”, juzgó Manera.
Destacó que el RUPE reducirá los gastos de inscripción en beneficio de los proveedores y, como consecuencia de ello, también se generarán ahorros para el Estado.
Como ejemplo ficticio señaló que si una empresa gasta $ 10.000 en inscribirse y debe incurrir en un gasto extra de $ 1.000 en trámites, certificados y constancias, y usualmente gana una de cada diez licitaciones en las que se presenta, se ve obligada a recargar sus precios en $ 20.000. “(Con el sistema actual eso) lo pagamos todos”, enfatizó.
Seis documentos que detallan especificaciones técnicas y funcionales sobre el diseño del RUPE fueron publicados la semana pasada. “Ojalá lo tengamos implementado en poco tiempo”, expresó Manera.
De hecho, ya está definido un cronograma que contempla la finalización en diciembre del desarrollo informático y la prueba del sistema para el nuevo registro único, la aprobación antes de marzo de un decreto reglamentario y en ese mismo mes su puesta en práctica en tres unidades ejecutoras a modo de test. Para abril se prevé realizar una evaluación y hacer eventuales ajustes, y luego, durante el transcurso de 2013, la extensión al resto del Estado.
“Al RUPE, claro, le están faltando cosas, pero hay que empezar. (...) Lo peor que podemos hacer es no hacer nada”, comentó durante esta conferencia Silvia Moreira, de UTE.
Otros cambios ya están en proceso.
Desde hace pocos años se encuentra operativo el Sistema de Información de Compras Estatales (SICE) en la órbita de la Agesic.
Al disertar el viernes 16, Nicolás Texeira, especialista en contrataciones de esa agencia dependiente de la Presidencia de la República, informó que hubo un “crecimiento constante” de las ofertas canalizadas vía informática y dijo que en los primeros diez meses de este año el 78% fueron on-line. Leticia Buela, gerente de administración y recursos financieros de la Agesic, complementó al hablar en el mismo panel, que los proveedores que no lo hicieron alegaron que no recuerdan el usuario y la clave de acceso.
Informó que se prevé implementar otras funcionalidades al SICE en 2013.
Recelos.
En la tarde del viernes hubo un panel con representantes de los proveedores del Estado.
El prosecretario de la Cámara de Industrias, Enrique Clerici, dijo que la creación del ACCE genera en el empresariado “recelos y expectativa” positiva. Y reclamó mecanismos efectivos de compra pública que contribuyan a apoyar a las fábricas nacionales.
Carlos Fernández, de la Comisión de Compras Públicas de la Cámara de Comercio y Servicios, consideró favorable la creación del RUPE, porque entre otras cosas simplifica los trámites.
Luego se quejó porque, a su juicio, el proceso de compras estatales “parece objetivo”, pero hay subjetividad en la ponderación de los puntajes para seleccionar las empresas que “elegantemente direcciona hacia un oferente, en el peor de los casos”.
Sostuvo que los cambios en el sistema de compras pueden ser “potencialmente positivos” y reclamó “sentido común” al aplicarlos. De eso depende “que las cosas sigan funcionando como antes”, remató.
Daniel Vázquez, de la Cámara de la Construcción, juzgó en general positivos tanto la conformación de la ACCE como del RUPE.
Al cerrar el panel, Apezteguía, en el rol de moderador, dijo que en las ponencias hubo un “conjunto de paradojas” y luego agradeció los aportes de los representantes de los proveedores.