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El Sistema Nacional de Información Agropecuaria (SNIA) prepara un proyecto piloto de seguro por sequía para la ganadería, y un sistema de alerta para prevenir los daños que pueda causar este estado climático que afectó al rubro en los primeros meses del año. Este es uno de los proyectos que tiene en agenda esta dependencia del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), cuya institucionalidad se terminará por definir cuando se apruebe el proyecto de Presupuesto quinquenal enviado por el Poder Ejecutivo el 31 de agosto al Parlamento.
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Estamos en el proceso de construcción, armando la base y la infraestructura informática del organismo, explicó a Campo la directora del SNIA, Mercedes Berterreche. Es un programa nuevo, del que empezó a hablarse desde el Presupuesto del 2010, cuando se esbozó la intención de tener una dependencia de este tipo. Pero es recién en el proyecto de Presupuesto de este año que se tendrá una ley de creación del sistema. En este momento, el SNIA se financia con un crédito del Banco Mundial, a través de un proyecto que se llama Desarrollo y adaptación al cambio climático, pero la idea es crear una institucionalidad propia, dijo la jerarca.
El SNIA intenta integrar la información que dispone el MGAP junto a la que tienen otras instituciones, tanto públicas como privadas, agropecuarias y no agropecuarias, como la Agencia de Gobierno Electrónico, el Instituto Uruguayo de Meteorología y el Secretariado Uruguayo de la Lana. A partir del intercambio de datos, la intención es que desde el MGAP se provean productos y servicios de valor agregado al sector, describió Berterreche.
Además de las instituciones mencionadas, esta dependencia del Estado está en contacto con la Universidad de la República y con otros centros de estudios del exterior, como la Universidad de Columbia.
Actualmente el SNIA está trabajando junto a otras dependencias en un proyecto que implica mejorar la situación de contaminación de la cuenca del río Santa Lucia —causada, entre otras cosas, por los efluentes lecheros— para lo que se está desarrollando una cartografía con la información de los predios frutícolas, ganaderos y de tambos. “Los productores generan desechos que, por ejemplo, pueden ser usados con otros fines, como la generación de energía”, apuntó Berterreche, e insistió en que “se puede lograr que contaminen menos”.
Este es un caso concreto del rol que puede cumplir el SNIA, aunque la información de la que dispone y que busca sistematizar también puede ser implementada para mejorar otros aspectos del agro vinculados con la toma de decisión comercial de los empresarios.
Un ejemplo de ello es una herramienta que están diseñando para, en un futuro, poder enfrentar la sequía que afectó al campo en el primer semestre. Motivados por la difícil situación que atravesó el agro debido a esta dificultad climática, el SNIA determinó cuáles fueron las áreas más afectadas a partir de datos satelitales y de campo y, a partir de esa información, comenzó a desarrollar una alerta de sequía para la ganadería, anunció la jerarca. A su vez, el SNIA está elaborando un proyecto piloto para un seguro paramétrico —basado en un dato satelital— de sequía para la ganadería.
La articulación entre las diferentes instituciones que integran al sector agropecuario siempre estuvo presente, pero ahora lo que el SNIA intenta hacer es llevar esa integración a niveles informáticos para que las bases de datos se comuniquen entre sí, resumió Berterreche.
Información satelital
En línea con la búsqueda de la integración de información y el intercambio de datos, el 13 de agosto se lanzó el sistema de Información Satelital para el Agro (Isagro). El proyecto comenzó hace cuatro años, con el objetivo “fundamental” de realizar un proyecto de intercambio de datos y de diseño de productos regional. La iniciativa se llevó a cabo con aportes del Programa de Bienes Públicos Regionales del Banco Interamericano de Desarrollo e instituciones de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, explicó a Campo el coordinador de la Unidad Técnica en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (Inia) de la estación de Las Brujas, Agustín Giménez.
Los países involucrados eran Chile, Paraguay y Uruguay y el proyecto buscaba aprovechar el lanzamiento de un satélite radar para usarlo en beneficio del campo. Este tipo de satélites se diferencia de la mayoría de los que funcionan actualmente, que son los llamados ópticos. Una de las ventajas que tiene es que permite obtener información a pesar de que el día esté nublado, o medir la humedad del suelo. Esas características lo convierten en una herramienta más provechosa para las necesidades del campo, explicó Giménez.
Sin embargo, el lanzamiento del satélite radar se retrasó y habrá que esperar al menos un año para su lanzamiento. Por este motivo se reajustó el proyecto y se apuntó a otro objetivo: con los satélites ópticos disponibles, cada país debía de identificar una problemática y recolectar información al respecto para generar un servicio.
Fue así que se desarrolló por primera vez un índice de sequía, que se sumó a otras herramientas ya elaboradas dentro del proyecto, como el índice de vegetación. Programas para determinar los pronósticos de helada de dos a tres días hacia adelante y para monitorear los bosques fueron otros de los instrumentos desarrollados por los países que integran el Isagro. La herramienta para identificar los focos de calor, que sirven para evitar, entre otras cosas, los incendios forestales, en tanto, fue otro de los instrumentos creados, describió Giménez.
La meta y lo novedoso del proyecto es que apunta a publicar la información para que esté disponible para todas las personas, de modo que los productores puedan hacer uso de ella. Hasta ahora, este tipo de datos son usados por dependencias del Estado o por empresas privadas para sus fines particulares. A su vez, implica una mejora respecto a los índices que ya existen, apuntó.
“Es una herramienta que permite tener información útil para el agro, tanto para usuarios individuales como para asociaciones de productores, proveedores de servicios e insumos y también instituciones públicas y privadas dedicadas a la planificación sectorial o a la investigación”, precisó en diálogo con Campo una de las técnicas de Recursos Naturales Renovables del MGAP, Cecilia Petraglia. Isagro “contribuye con los diferentes actores del sector agropecuario brindando información actualizada proveniente de diversos productos satelitales” que también incluye información vinculada a la sequía o a los servicios meteorológicos, apuntó.
Los datos aportados por el proyecto y los pronósticos son publicados en la página web: isagro.info. De hecho, los productores pueden hacerse usuarios y solicitar que se les envíe información y pronósticos sobre determinada área en particular. Luego de realizar este paso, cada vez que haya algún cambio importante en la zona seleccionada, el sistema envía automáticamente un aviso vía correo electrónico.
Otra de las contribuciones de este sistema es que permite saber cuál es el estado de situación no solo en el territorio local, sino también en el resto de los países que integran el sistema. Eso permite saber cómo evolucionan diferentes fenómenos climáticos que eventualmente pueden afectar al campo de Uruguay, entre otros beneficios, agregó Giménez.