Dichas cláusulas operarán “como válvulas de escape” para que las empresas se puedan comprometer a dar aumentos salariales y que, si se verifican determinadas circunstancias adversas (en la propia empresa, en el sector y en la economía) actúen como “gatillo” que las libere de los acuerdos negociados, explicaron fuentes oficiales. En el Ejecutivo se entiende que si las empresas se condicionan a dar ajustes y el panorama se deteriora, podría haber pérdidas de empleos.
Nueva ronda.
En la pasada ronda de negociación colectiva efectuada a mediados del año pasado el gobierno alentó acuerdos de ajustes vinculados a indicadores de productividad, pero en general los empresarios y trabajadores no coincidieron con los métodos de cálculo. Al final la mayoría de las ramas cayó en el esquema de “inflación, más” algunos puntos porcentuales de incremento salarial.
En la nueva ronda deben negociar 40 grupos de los sectores de servicios de salud privada y pública, banca privada, bebidas sin alcohol, curtiembres, vestimenta, textiles, tintorerías, prensa de Montevideo y agencias de noticias. Son los que quedan sin convenios vigentes.
Estos Consejos de Salarios “quizás tengan las mismas dificultades que los anteriores: plazos demorados, problemas para encontrar indicadores de productividad, etcétera”, comentó a Búsqueda una fuente del MTSS.
“Capaz que hay sindicatos que reconocen la crisis en su sector; los resultados (de la ronda) dependen de la madurez de los sindicatos”, opinó.
Explicó que las curtiembres, por ejemplo, negociaron en 2008 y en ese momento el sindicato reconoció los problemas de actividad y acordaron ajustar el salario por inflación y correctivos. Pero, dijo, como hoy la crisis en esa industria se mantiene, “el tema es cómo se va a enfrentar, si con la misma actitud seria donde prevalezca mantener los puestos de trabajo o si —como no tuvieron incrementos desde entonces— ahora (los trabajadores) pretenden algo más”.
Desindexar.
Desde el retorno a la democracia en 1985, los salarios fueron indexados a la inflación pasada para evitar que la misma hiciera perder poder adquisitivo a los trabajadores.
Sin embargo, la suba de los precios al consumidor era muy alta en esos años (más de 100%) y la indexación salarial estuvo “en el banquillo” acusada de perpetuar la inflación a futuro, según señala el economista Álvaro Forteza en un documento de 1995.
Durante los noventa se tendió a desindexar los sueldos, primero fijando los aumentos por decreto basándose en la inflación prevista por el gobierno (menor a la observada finalmente), provocando una pérdida de poder adquisitivo. Luego se procuraron nuevos convenios con indexación, pero fueron dejados de lado y hacia 1995 la orientación apuntó a la no intervención estatal en las negociaciones, relata.
Durante la última recesión económica que atravesó Uruguay (entre 1999 y 2003) se produjo un fuerte descenso del salario real, de 23% en promedio, según el Índice Medio de Salarios del Instituto Nacional de Estadística.
En 2005, cuando la economía se había reactivado, el gobierno del presidente Tabaré Vázquez reinstaló los Consejos de Salarios (que habían sido abolidos durante la administración de Luis Lacalle). El criterio fue el de recuperar el salario real perdido durante la crisis ajustando los sueldos en porcentajes mayores a la inflación; la suba fue de 36% entre ese año y 2011.
Posturas.
Sin que fuera el tema central, en una mesa de discusión durante las XIV Jornadas de Coyuntura organizadas el 23 de mayo pasado por el Instituto de Economía (Iecon) de la estatal Facultad de Ciencias Económicas, se produjo un intercambio entre quienes representaban a los sectores sindical y empresarial.
Alejandra Picco, del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, planteó que la recuperación salarial posterior a la crisis del 2002 aun no se alcanzó y que en algunos sectores donde la actividad ha crecido más fuerte recientemente, los sueldos permanecen bajos.
Afirmó que el salario viene en aumento pero que estuvo en niveles más altos en el pasado. Además sostuvo que si los sueldos suben a la par de la productividad, eso implicaría que la masa salarial se mantenga respecto al Producto Bruto Interno (PBI), por lo que la sociedad debería cuestionarse cuál es el nivel de salarios que se pretende alcanzar.
En 2011 la masa salarial equivalía a cerca de 20% del PBI, según cálculos de Búsqueda en base a una metodología desarrollada por el Iecon. En la segunda mitad de la década del noventa esa relación era de alrededor de 25%, según estimaciones de ese instituto.
Si bien ya había pasado su turno, Sebastián Pérez, asesor económico de la Cámara de Industrias (CIU), dijo en las Jornadas que en ese sector la masa de salarios se encuentra en niveles récord respecto a la producción.
El presidente de esa gremial, Washington Burghi, manifestó a Búsqueda que en la próxima ronda de negociación “debe primar” que la industria “siga en pie, generando puestos de trabajo” y propuso “un impasse” por un año acordando ajustes por el IPC para ese período. Eso dado que el panorama internacional y regional muestra un deterioro creciente, y que “nadie puede prever qué va a pasar de aquí a tres años”, explicó. Además, según Burghi, las cláusulas de salvaguarda son “difíciles de establecer e implementar” en la industria.
Sostuvo que no se trata de un pedido “descabellado” sino “sustentable”, que “no intenta favorecer ni perjudicar a nadie”, porque un año es un “plazo corto” y durante el mismo se “garantiza el mantenimiento del salario real”.
“El gobierno debería tomar (esta propuesta) para la industria”, dijo el titular de la CIU.
Sobre la idea de alcanzar acuerdos por empresas, opinó que es “bueno” porque las realidades son diferentes al interior de los sectores, y que si bien puede llevar tiempo, “comienzo tienen las cosas”.
Desempleo.
El argumento para desindexar los sueldos y vincularlos a la productividad u otros indicadores de desempeño económico se basa en la idea de que los mercados se ajustan por precio (en este caso el sueldo) o cantidad (los puestos de trabajo). Si el salario aumenta demasiado y las empresas no pueden seguir ese ritmo, el ajuste se puede dar a partir de la reducción de la plantilla de trabajadores.
Actualmente el desempleo se encuentra en niveles históricamente bajos, aunque en abril mostró un incremento (pasó de 5,3% en marzo a 6% en dicho mes), informó el INE el martes 5. Eso ocurrió porque si bien se crearon más puestos laborales, la cantidad de personas que buscaron un empleo aumentó todavía más.
La desocupación creció sobre todo en las localidades de más de 5.000 habitantes del interior del país.
Economía
2012-06-07T00:00:00
2012-06-07T00:00:00