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    El grillete y la flor

    Una muestra fotográfica de mujeres privadas de libertad

    El prejuicio hace que cuando se visita una muestra de fotos tomadas por reclusas no se espere ver determinadas imágenes. Sobre una de las paredes de Punto de Encuentro del MEC (San José 1116) se observa la foto de una mujer embarazada envuelta en una manta roja. Está cargada de sensualidad, es apacible y hermosa. Esta foto de una de sus alumnas emociona a la fotógrafa y docente Manuela Aldabe y forma parte de un conjunto de trabajos que se exponen hasta fines de abril. Hoy jueves 9, a las 19.30, habrá una charla acerca de la exposición.

    La foto fue tomada en el gimnasio por otra reclusa que se convirtió en madrina de la bebé. La modelo ahora ya salió del Centro de Rehabilitación Nº 5 (ex Hospital Musto), en Colón. “Es una foto importante porque envuelve lo femenino que justamente investigamos en el taller. Uno se pregunta cómo sanan las mujeres sus heridas a través de sus hijas”, dijo Aldabe a Búsqueda.

    La fotógrafa coordina talleres de cuatro meses con 15 encuentros en los que bajan el número de asistentes. Las mujeres que quedan trabajan el “carozo” del asunto. Las cuatro gigantografías expuestas son el resultado de dos talleres. Además, explicó Aldabe, el año pasado montaron un laboratorio de blanco y negro que implicó entrar en la cárcel con químicos, tijeras y papel fotográfico y encontrar un lugar para oscurecer totalmente.

    Aldabe es clara y arriesgada. Trabajó con 30 mujeres de todos los sectores, desde máxima confianza hasta máxima seguridad, donde están las mujeres acusadas de asesinato. “Máxima seguridad se refiere a que la sociedad nos tiene que cuidar de ellas, pero también que las autoridades tienen que cuidar de ellas. He tenido alumnas a las que les quebraron todos los dedos”.

    Al principio, Aldabe trabajaba con una operadora. Pensaba que la controlaban, hasta que le dijeron que la estaban cuidando. “Me di cuenta el día que miré para atrás y ya no estaba más; fue cuando me dejaron andar más sola”.

    La fotógrafa habla tres idiomas y vivió once años en Europa, la mayor parte en Italia y un par de años en Amsterdam. Trabajó como fotógrafa pero también fue mesera. De día iba a la Universidad y de noche servía y daba rienda suelta a su curiosidad en una pizzería. Trabajó para la Associated Press de Roma, para las revistas Lettere e Il Cuore. En Uruguay colabora con varios medios de prensa y expuso en el Teatro Solís la instalación Ariadna, sobre violencia de género, con fotografías tomadas en el Frigorífico Anglo de Fray Bentos.

    En la cárcel ve pocas chances de rehabilitación. “Es difícil tener el certificado de buena conducta y conseguir un trabajo. Entonces muchas vuelven. Entran y salen. Me parece que no hay un plan para que se salga de semejante situación. Viven cosas muy fuertes, como evitar que una compañera se suicide y son pocas las situaciones de contrapeso, como este taller”, señaló Aldabe.

    A las actividades educativas asisten en general quienes tienen mejor conducta. “Ellas son también grandes necesitadas de espacios de intercambio y crecimiento como este”, opinó la docente. Adhiere a la idea de Walter Benjamin, quien dijo a principios del 900 que el analfabeto del futuro será quien no sepa leer las imágenes. “Si no permitimos que las personas puedan leer en imágenes es muy difícil que puedan comprender el mundo. Eso pasa en todos los niveles: la escuela, el liceo y también en la cárcel, donde de verdad hay un problema de decodificación social, de entender la sociedad para saber cómo me comporto”.

    Cuando da clases no quiere saber por qué están en prisión. “Escucho poco: no me puedo llevar la mochila de esas mujeres porque se me revienta la espalda. Intento que el ejercicio sea estar contigo ahora. Es difícil, porque una no sabe qué tiene enfrente”. Aldabe dice que tiene que cuidarse pero que no vivió situaciones violentas, porque entre ellas y las alumnas se estableció un clima de respeto y cariño. La cámara estuvo a disposición de quien quisiera ser fotografiada. “A medida que pasaban los talleres empezaban a querer sacarse fotos, a ponerse más lindas, a ir más cuidadas, a querer contar cosas. Hay un trabajo de identidad, de autoestima, de volver a ser alguien, que no es menor. Dejan de ser un apellido, de ser un sector como Rampa B o Primero Oeste. Pasan a ser personas y a crear cosas”.

    Otra de las gigantografías expuestas es una foto doble con la parte posterior de una mujer en ropa interior: una con las manos atadas a la espalda con una cadena y otra con una guirnalda de flores con la reja de fondo. El concepto fue de las presidiarias. “Ellas decidían qué llevaban: grilletes que pesan y ofenden o la libertad de creer que son flores. Y esa libertad no se las quita nadie”, dice Aldabe. Reclusas de máxima seguridad estuvieron una semana confeccionando las flores.

    El tema de trabajo fue le estética femenina en la cárcel, leyendo a Francesca Woodman y Adriana Lestido. “Lo único que ellas tienen de verdad son sus cuerpos. Así que empezamos fotografiando trozos del cuerpo. Hicimos un set y se sacaban fotos entre ellas”. En algunas fotos aparece con fuerza la maternidad.

    En la muestra hay una salita a oscuras donde brilla un cuadro pequeño con un dibujo blanco dentro: la huella de unas caravanas largas. La obra se llama Rayograma y es la fotografía de un dibujo de luz sobre un material sensible. “Nuestro cuerpo también es material sensible que va cambiando con las cosas que nos pasan. Mientras están presas el cuerpo empieza a cambiar. A veces se mueren de calor o tienen tanto sufrimiento que necesitan generarse algún tipo de dolor físico y se hacen cortes”. Pero Aldabe descubrió que también se cuidan las uñas, el pelo. “Es que no hacemos nada”, le explicaron. “Eso, no hacer nada, también es parte de una estética y una acción generada en el cuerpo, como la luz en el papel fotográfico”.

    Actualmente buscan financiamiento para imprimir 500 libros. “Es importante para ellas abrir ese libro y ver sus nombres: salir del lugar de mala y fea e ir al de crear y dar a otros”, dice Aldabe.

    Brujas, mujeres entre luces y sombra. Muestra fotográfica de mujeres privadas de libertad en Punto de Encuentro (San José 1116). Hasta fines de abril.

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