En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El mercado editorial global todavía está lejos de los niveles de funcionamiento y facturación previos al Covid. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS
Después de la pandemia y con una situación económica mundial inestable 2014 2014 -debido a la guerra en Ucrania y demás situaciones económicas particulares-, el mercado editorial global todavía está lejos de los niveles de funcionamiento y facturación previos al 2020. ¿Volverá a alcanzar alguna vez ese ritmo?
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En octubre pasado se celebró la 75° edición de la Feria internacional del libro de Frankfurt. Recordemos que la Feria de Frankfurt no es una feria más, al contrario, es diferente a todas las otras ferias: no se venden ejemplares. A diferencia de la de Montevideo, Guadalajara, Buenos Aires, etc.; si alguien la visita con la intención de comprar un libro saldrá frustrado. En Frankfurt se venden derechos. Se compran y se venden derechos para traducir, publicar, adaptar al cine y plataformas, etc. Es básicamente una feria de negocios. Es decir que solo pueden acreditarse editores, agentes, distribuidores y gente de la industria del libro en general. En 2023 concurrieron 105.000 trade visitors de 130 países. Un avance si se la compara con los 93.000 visitantes del año anterior, el primero totalmente presencial después de la pandemia. Pero mucho, muchísimo menos que los 160.000 de octubre de 2019, la anterior a la pandemia de Covid.
Ese achicamiento de alrededor de un tercio de los participantes refleja la misma baja de negocios. Aunque más allá de eso, quizás la novedad es la incipiente aparición con importancia en el mercado editorial de China, potencia central en el mundo de la geopolítica, pero hasta ahora marginal en el ámbito de la industria editorial global. Las editoriales chinas comenzaron a contratar autores extranjeros para ser traducidos. En dos años triplicaron la cantidad de libros traducidos al chino. Es cierto que todavía es una tendencia reciente y que, aun triplicando los derechos adquiridos, todavía está lejos de ser un actor importante del mercado editorial. Pero también estas cuestiones suelen tener un crecimiento no lineal sino exponencial, así que la importancia naciente de China es uno de los datos novedosos para tener en cuenta.
El problema, por razones de política interna (que va desde la censura estatal hasta los altos costos de las traducciones desde el chino) es que China casi no exporta derechos. Casi no vende al extranjero a autores propios. Eso lo vuelve un actor rengo si realmente quiere jugar fuerte en la escena internacional. Para orientarnos en este mapa, pensemos que en Francia el 51% de los libros que se publican son traducciones, en Alemania, el 49%, y en España, el 39% y en aumento. Estados Unidos recientemente alcanzó el 8%, la cifra más alta de su historia, pero que sigue mostrando a una cultura chauvinista y cerrada sobre sí misma. A la inversa, los autores estadounidenses son los más traducidos del mundo, debido, claro está, a la inmensa potencia imperial de su industria: un autor estadounidense que en inglés es publicado, por ejemplo, por Penguin Random House, suele luego ser traducido a cada sucursal de ese conglomerado en todo el mundo (la sucursal española, la brasileña, la alemana, etc.). Lo mismo pasa con los otros holdings editoriales, y también con los agentes literarios, cuyas oficinas centrales están en Nueva York (eventualmente en Londres) y tienen coagentes en todas las demás lenguas.
Las secuelas de la morosidad económica mundial se expresan también en el aumento de los costos de los diferentes insumos: primero el papel, con aumentos marcados a nivel global, pero también los costos de los derechos de traducción y de las traducciones mismas; a lo que se suma una situación particular, tal vez subjetiva (pero que fue abordada en una muy interesante mesa redonda en Frankfurt) que indica un cierto repliegue, pospandemia, hacia los temas locales, los autores nacionales, lecturas menos cosmopolititas y abiertas. Ese combo de variables (aumentos de los costos y preferencia de temas locales) conspira también contra el despegue de las traducciones a niveles prepandémicos.
Para Juergen Boos, histórico director de la Feria de Frankfurt, “el mercado editorial se encuentra en un momento de transición”. ¿Pero hacia dónde? El ebook y la lectura digital, si bien importante, no explotó como se esperaba. Lo mismo que los audiolibros, pequeña moda que duró lo que un suspiro y que va a seguir su camino residual. Adaptar novelas al cine es tan viejo como el cine, y ahora se ve acrecentado por el auge de las plataformas –es decir, por mayor demanda de libros para contratar– pero todavía sigue siendo algo de mediana importancia. Hace tiempo los agentes literarios pusieron su ojo allí, como también los escritores del mainstream, pero las adaptaciones son ingresos secundarios que no hacen funcionar un mercado.
Tal vez haya que pensar que son varias las causas de este achicamiento, al menos por ahora, del mercado. Una, a modo de pregunta, es la interrogante sobre si lo que había antes no tenía mucho (o algo) de burbuja. El mercado editorial ya tuvo su primer cimbronazo en 2008, como efecto de la crisis de las hipotecas subprime de Estados Unidos y luego en todo el mundo occidental. Allí se reveló una cierta volatilidad del mercado editorial y una gran dependencia, casi lineal, de la estabilidad económica global. Cualquier turbulencia y el mercado editorial sufre más que otros mercados.
Otra causa probable es el cambio de hábitos en los consumos culturales después de la pandemia. Por dar solo un ejemplo: el año pasado París canceló definitivamente su feria del libro, después de haberla suspendido los años anteriores. No existe más. Y en el otro extremo, la cada vez mayor concentración editorial (grandes holdings que compran cada vez más editoriales) no trajo más lectores, sino solamente mayor concentración económica a esos grandes holdings. La globalización está en crisis en todos lados, también en el mercado editorial.
Al mismo tiempo, por supuesto, aún más pequeño que en 2019, el mercado editorial internacional sigue siendo grande e importante. Y sigue presentando temas de discusión e interés. Si tuviéramos que hacer un resumen de los temas que atraviesan el mercado editorial de Estados Unidos a Europa y que llegan luego a América Latina, diríamos que hay algunos que vienen de hace cierto tiempo y se consolidaron fuertemente, y otros que surgieron de forma más lateral y van, poco a poco, ocupando un lugar central. Entre los primeros, resaltan dos temas: el cambio climático y la crisis de las democracias. Son asuntos que, a priori, parecerían pertenecer al género ensayo, pero que derraman también hacia la ficción. Es casi imposible caminar por los pasillos de la Feria de Frankfurt y no toparse con libros sobre esos temas, en casi todos los idiomas.
En segundo lugar, con la misma lógica (ensayos, pero también ficciones) aparecen una serie de temas que hace unos seis o siete años se encontraban básicamente en pequeñas editoriales independientes norteamericanas, y que hoy ya alcanzan a todo el ecosistema editorial, en particular el de habla hispana, que ha sido particularmente receptivo a estos temas. Uno de ellos, centrado en el feminismo (el otro gran tema, junto con el cambio climático y la crisis de las democracias) se abre hacia nuevas articulaciones. Hoy, las grandes editoriales masivas también publican libros de ecofeminismo, o de economía con mirada feminista, entre otras variedades. La mirada sobre temas de género es uno de los puntales de la industria editorial occidental (señalo occidental porque, por razones bien conocidas, es un tema tabú, cuando no prohibido, en muchos mercados editoriales de tradición musulmana).
Del mismo modo, la cuestión del cambio climático derrama hacia subtemas, como el ecoindigenismo, y el indigenismo tout court, tema que hoy es central en la edición independiente norteamericana y con gran presencia en la edición latinoamericana. No hay que descartar que pronto lleguen al mainstream global.
Entre 1836 y 1843, Balzac publicó los tomos que forman Las ilusiones perdidas, sin dudas la más grande novela sobre el surgimiento del mercado editorial. Tal vez sea el momento de escribir otra novela sobre la situación actual, cuyo título bien podría ser Las ilusiones reencontradas.
Escritor, editor, columnista del diario Perfil, sociólogo del Ecole de Haute Etudes de París y caballero de las artes de Francia.