La reunión anual que convoca el Foro Económico Mundial (FEM), en Davos, Suiza, es un combo de temas y personalidades. En la edición de este año, efectuada del martes 21 al viernes 24, hasta la crisis en la corona británica tuvo sus minutos; también otra, más real y cercana para los uruguayos, como la venezolana. Pero más allá de eso, lo que allí expone y debate esa élite de empresarios, políticos y académicos son desafíos actuales o futuros que tocan al mundo de los negocios y de una economía global sumergida en la revolución tecnológica.
La visión sobre la economía mundial la dieron la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, los secretarios del Tesoro y de Comercio de Estados Unidos (EE.UU.), Steven Mnuchin y Wilbur Ross, el premio Nobel Joseph Stiglitz, entre otros. Gita Gopinath, economista y jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), comentó las proyecciones más cautas que maneja el organismo, con tasas de crecimiento global que ahora sitúa en 2,9% para 2020 y 3,3% para 2021. Tampoco faltó algún ministro de Hacienda sudamericano, como el brasileño, Paulo Guedes, quien dijo que el “pesimismo pasó a ser optimismo” en torno a su país, tras algunas reformas que están siendo puestas en marcha por el gobierno.
“El capitalismo, tal como lo conocíamos, está muerto. Hay un nuevo capitalismo, un capitalismo de partes interesadas. Un capitalismo más justo y equitativo”, dijo, más optimista, Marc Benioff, codirector ejecutivo de la empresa estadounidense de software Salesforce. “Por eso estoy tan entusiasmado con UpLink”, una plataforma de participación colectiva diseñada para mostrar los avances de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, apoyada por el FEM.
“Las iniciativas no deberían provenir solo de líderes empresariales o gobiernos ilustrados. Tenemos que involucrar a las personas”, coincidió Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del FEM. “Tenemos que darles los medios para traducir sus ideas en acción”, agregó.
La tecnología tuvo enfoques hasta contrapuestos.
El historiador Yuval Noah Harari, de la Universidad de Jerusalem, se refirió a la carrera armamentista tecnológica. “En el nivel más superficial, podría ser una repetición de la revolución industrial del siglo XIX, cuando los líderes tuvieron la oportunidad de dominar el mundo económica y políticamente (…). Entiendo la carrera armamentista actual como una carrera armamentista imperial”. Ahora, por los desarrollos tecnológicos, “no es necesario enviar a los soldados si se tienen todos los datos de un país”, dijo, y agregó: “Para hackear seres humanos se necesita mucho conocimiento biológico, suficiente potencia informática, suficiente información sobre mí. Puedes hackear mi cuerpo, mi cerebro, mi vida, puedes llegar a un punto en el que me conoces mejor que yo mismo”. Harari advirtió que hoy hay vigilancia estatal en China y un capitalismo de vigilancia en EE.UU., sin un tercer jugador serio en esta carrera armamentista.
Desde una perspectiva económica, Jodi Halpern, profesor de bioética de la Universidad de Berkeley, se refirió al tema tecnológico en un foro sobre big data y automatización titulado Cuando tu doctor es un robot. “Si su compañía de seguros sabe todo sobre su salud, ya no tenemos seguro de salud. Es el fin de un bien social por completo. Tenemos una tremenda necesidad de protección legal”.
En la misma charla, Leif Johansson, presidente del Consejo de Administración de la empresa de biofarmacéutica AstraZeneca AB, acotó: “Cuando las personas piensan en robots, piensan en alguien torpe, con ojos eléctricos que suena como un médico. En realidad, los robots son mucho más amplios que eso”, y la inteligencia artificial y la robótica serán esenciales para los programas de detección de enfermedades y para ampliar el acceso a la atención de la salud.
En los últimos miles de años, el avance tecnológico estuvo muy en sintonía con la evolución de las personas, sostuvo en otro panel el empresario chino Ren Zhengfei, fundador y ejecutivo principal de la compañía Huawei. Las nuevas tecnologías podrán ser utilizadas para beneficio de la humanidad; “la mayoría de las personas aspira a una buena vida, no a una vida miserable”, afirmó.
PBI e impuestos
¿Cómo medir la nueva economía apuntalada por la tecnología? ¿Qué herramientas, más allá del Producto Bruto Interno (PBI), se pueden usar? Un posible rediseño de las estadísticas fue otro tema en Davos.
La fundadora y directora del Instituto para la Innovación de la Universidad de Londres, Mariana Mazzucato, opinó que el PBI es un instrumento demasiado contundente que a menudo no se entiende adecuadamente, lo que a su vez puede conducir a malas decisiones políticas. Para empezar, se podría mejorar tratando de obtener información más precisa del Producto tal como se mide actualmente.
“Es necesario centrarse en los activos intangibles”, reclamó Heizo Takenaka, un profesor emérito de la Universidad de Keio, en Japón. En línea con eso, no faltó el debate sobre cómo tratar a las actividades digitales desde el punto de vista tributario.
El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, defendió un plan impulsado por esa institución que hasta ahora tiene el apoyo de 137 países. “Este es un problema para los ministros de Finanzas que ven cómo se reducen sus ingresos. Necesitamos establecer nuevas reglas para evitar que cientos de miles de millones de dólares no sean pagados en impuestos”.
Gurría expresó su confianza en que la propuesta de la OCDE logrará mayor consenso, a pesar de las dudas expresadas por gobiernos como el de EE.UU. “¿Estamos en camino? Sí”, enfatizó. Y estimó que en la segunda mitad de este año comenzaría a ser implementada.
Francia tiene previsto adoptar un nuevo gravámen a las empresas digitales en 2020. “Cuanto más grande sea, menos impuestos paga, ¿cómo puede ser eso aceptable?”, alegó su ministro de Finanzas, Bruno Le Maire. Allí reiteró el apoyo del gobierno galo al plan de la OCDE.
Género y ambiente
Otros dos tópicos presentes en las charlas fueron la igualdad de género y los problemas medioambientales.
Se precisa liberar a hombres y mujeres de los estereotipos para permitirles tener opciones, señaló la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin. Según ella, no es casualidad que más varones que mujeres se vuelquen al sector de la tecnología. Es “una tontería absoluta” decir que no hay suficiente talento femenino para emplear, apoyó Jonas Prizing, ejecutivo principal del grupo de consultoría en recursos humanos Manpower.
“Hace un año vine a Davos a decirles que nuestra casa está en llamas. Dije que quería que entraran en pánico. Me han advertido que decirle a la gente que entre en pánico por la crisis climática es algo muy peligroso. Pero no te preocupes. Está bien. Confía en mí, he hecho esto antes y te aseguro que no pasa nada. Y para que conste, cuando les decimos que entren en pánico, no le estamos queriendo decir que todo siga como antes”, arengó la joven activista Greta Thunberg.
Gail Whiteman, director del Centro para la Sustentabilidad de la británica Universidad de Lancaster, observó que, si se considera al Amazonas como los pulmones del mundo, el Ártico es el “sistema de circulación”, y los cambios allí pueden tener enormes efectos sobre el clima en todo el mundo. En los últimos 50 años se perdió la mitad del hielo del Ártico; cuando se fundó el FEM hace cinco décadas, el hielo era blanco, pero ahora es más azul porque es más delgado y, por lo tanto, absorbe más calor, lo que se conoce como el efecto albedo.
“Invierto dinero para un trabajo y tengo que mirar el mundo real todos los días de lo que está sucediendo en los mercados de todo el mundo”, aterrizó el tema Scott Minerd, jefe global del área de inversiones Guggenheim Investments, una gestora de activos. Las empresas pueden hablar sobre las “cosas maravillosas que están haciendo” a favor del medio ambiente, pero se necesita “tener un sentido más fuerte de establecer incentivos para abordar esto”, reclamó.
Economía
2020-01-30T00:00:00
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