— ¿Qué acción gremial piensan llevar adelante para disminuir el impacto negativo?
— Estamos planteando a las autoridades algún corrimiento en los vencimientos de todos los organismos porque la gente no tiene plata para hacer frente a sus compromisos.
Vamos a hacer las gestiones tanto a nivel nacional como departamental, para que haya una postergación de los próximos vencimientos y que la gente que no puede cargar tenga tiempo, de hacerlo y de salvar el ganado. Ganar tiempo, en una palabra.
— ¿Qué valoración hace de los perjuicios ocasionados por el clima?
— No los hemos podido estimar todavía porque recién estamos empezando a recibir información de gente que tiene los campos bajo agua, y hasta que no entre no podrá saber lo que le quedó. Hay productores que quedaron con la estancia en un solo potrero, por ejemplo, y eso no estaba previsto ni en las inversiones ni en los gastos que normalmente tienen que hacer.
— ¿Cómo cree que el gobierno reaccionó frente a esa situación crítica de muchos productores?
— Lo hizo en la medida de sus posibilidades. Estamos todos acotados a que no hay plata, porque el gobierno malgastó el viento a favor en cosas improductivas y no se hizo un fondo para prever estas cosas.
— ¿Cómo evalúa la declaratoria de emergencia agropecuaria y la ayuda para los productores de Rocha y Treinta y Tres?
— Es que ahí entramos en un círculo, porque la gente no tiene plata para pagar la ración que le dieron el año pasado. No va a poder pagar la del año pasado y menos va a poder pagar la que le puedan dar ahora. Por más que digan que se la dan con muchas facilidades, con un subsidio del 25 %, ya no pudo hacer frente a la deuda que contrajo anteriormente.
— ¿Qué consecuencias espera de esta situación?
La consecuencia es que va a haber muchos productores que perdieron todo lo que tenían y que no va a haber manera de ayudarles, o por lo menos por ahora no la hay, y que todo lo que no se hizo en estos años de caminería, ahora está agravado por lo que se llevó el agua.
— El agro enfrentó ya en el pasado otras crisis similares, y logró levantarse y avanzar…
— Hay quien dice que este mundo de agua que cayó supera las inundaciones del 59, que fueron muy importantes. Esta es mucho más profunda. Tenemos 300.000 ha en Rocha que están bajo agua, parte de San José sigue bajo agua. Ahí es donde nosotros sostenemos que la declaratoria de emergencia nacional tendría que ser para casi todo el país.
— ¿Considera entonces insuficiente la ayuda dispuesta por el Ministerio de Ganadería?
Es un paliativo. Hay que ayudar en la medida en que se pueda, pero lo vemos como muy insuficiente.
—¿Cómo fue su relacionamiento durante este año con el MGAP?
—Si tengo que poner una nota, regular.
— ¿Qué fue lo que falló?
— Prefiero no decirlo.
— La Presidencia de la FR va a recaer sobre Jorge Riani, productor de Artigas con quien Ud. trabajó en la Directiva. ¿Qué cree que puede aportar Riani a diferencia de su gestión?
— La línea básicamente sería la misma, pero cada presidente tiene su estilo. Hay que seguir con el diálogo, seguir machacando con la problemática del sector, y esa va a ser la tarea del próximo presidente. Tratar de concretar lo que no se pudo lograr en estos años y de que exista una mejor voluntad, no solamente de dialogar, sino de que a través del diálogo empiecen a aparecer las soluciones.
—¿Qué cosas considera que le quedaron por el camino?
Estamos llenos de buenas ideas, pero esas buenas ideas se ponen arriba de la mesa y después no se concretan. Esa es una de las cosas que me dejan con pena. Se trabajó, se hicieron aportes, se llenaron de ideas los temas, pero después llegaron al presidente de la República o al ministro de Economía y las bocharon todas, no salió ni una.
—Ustedes tuvieron una reunión con el ministro Astori de la que salieron muy esperanzados. ¿No surgieron luego medidas concretas?
—La reunión con el ministro de Economía fue en junio o julio del año pasado, y de todo lo que nos prometió no cumplió absolutamente con nada.
Sentimos que le planteamos cosas al ministro Aguerre que con muy buena voluntad y estando de acuerdo con muchas ideas, las lleva más arriba, pero finalmente no salen. El tema es que cuando se encuentran acuerdos, después no se hacen efectivos.
—¿Por ejemplo en qué temas?
Muchos, pero prefiero no comprometer la gestión del nuevo presidente.
—Tampoco se lograron resolver temas pendientes como el abigeato y los perros depredadores…
—Vamos a esperar, porque lo que el ministro planteó en la Exposición del Prado lo está tratando de sacar adelante. Después que pase por el Parlamento veremos qué es lo que queda. Está todo muy bien en los papeles, pero después el Parlamento vota cualquier cosa.
—¿Y en el caso de los depredadores?
No se avanza. Es muy lento el proceso.
—Fue un año de muy fuertes discusiones sobre el precio del ganado. ¿Cree que pudo avanzar algo en esa materia?
—No, cero avance. Hablamos mucho, se ven los problemas, pero después volvemos a lo mismo, el ministro lleva los temas a economía y lo trancan. El gran defecto que tenemos nosotros es que no somos comprendidos, o no se nos da la importancia que tenemos como sector en el Ministerio de Economía.
Recién ahora, con las crecientes y las inundaciones, cuando saca cuentas de lo que va a dejar de recaudar del sector agropecuario, ahí empieza a darle un poco más de importancia.
A mí me molesta que el país no tenga prioridades. No hay plata para ayudar a los productores y siguen insistiendo con el Antel Arena.
—¿Cómo evalúa los rechazos de Estados Unidos a contenedores de carne que fueron con trazas de etión y diazinón?
—Seguimos insistiendo con lo mismo. Creo que tenemos que mejorar la información que recibimos los productores y la información que se da a través de la Conhasa. La actuación del ministro en ese sentido fue muy buena, pero no supo transmitir por qué hizo lo que hizo. Nos dijo que había que manejarlo reservadamente y eso nos parece perfecto, pero si nos hubiera explicado a mí y al presidente de la Asociación Rural lo que iba a hacer, no hubiéramos estado 15 días peleándonos a través de la prensa.
—¿Qué fue lo que hizo que no les transmitió?
—Ahí tendría que entrar en cosas que nos dijo el ministro en forma reservada. Pregúntenselas a él, pero si esperábamos que las cosas discurrieran por los caminos habituales, mientras entraba el tema en la Conhasa, y esta analiza y piensa que tiene para hacer, perdemos el mercado de Estados Unidos. El ministro prohibió el etión y de esa manera dejó tranquilos a los americanos. Si todo eso lo hubiéramos sabido, no tendríamos por qué pelearnos. Pero si el ministro lo hacía público podía entorpecer las negociaciones que estaba llevando adelante.
—¿Qué reflexión le merece el precio actual que los frigoríficos pagan por el ganado?
—La opinión que tengo es que si a escala internacional la carne no baja, no debería bajar el precio interno del ganado.
—Pero los frigoríficos argumentan que efectivamente los precios en el mercado internacional se están debilitando.
—No, no es así, pero además tienen una cantidad de prerrogativas, como el seguro de paro y muchas otras cosas, que si se las sacaran se les van la mitad de las pavadas. Pero es el Ministerio de Economía el que decide y nosotros no podemos hacer nada más que denunciar.
—¿Se va a mantener en la actividad gremial en la Asociación Rural de Florida?
—Sí, y sigo como presidente de la planta de silos.
—¿Piensa volver a la FR?
—Hoy digo que no; mañana no sé. De cualquier manera, terminando los cuatro años tengo que entrar en un período de descanso de por lo menos un año, pero vamos a seguir allegados y colaborando en la medida de nuestras posibilidades.