Los principales rankings mundiales que miden la calidad universitaria tienen al menos dos cosas en común: las instituciones norteamericanas y británicas alcanzan las posiciones más altas mientras que las uruguayas prácticamente no figuran.
En el sistema educativo falta “disciplina” y “límites”; mejorarlo es “cuestión de supervivencia” para Uruguay, opinó el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa
Los principales rankings mundiales que miden la calidad universitaria tienen al menos dos cosas en común: las instituciones norteamericanas y británicas alcanzan las posiciones más altas mientras que las uruguayas prácticamente no figuran.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPara el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, eso tiene una explicación clara. Más allá de que en Uruguay haya quienes “le encuentran un pero a cada ranking internacional”, lo cierto es que las universidades locales “son, en promedio, de baja exigencia intelectual y de baja exigencia académica en comparación con los estándares internacionales”.

El problema más grave, según dijo Cánepa en diálogo con Búsqueda, es que la “falta de calidad” del sistema educativo uruguayo “arranca en Primaria”, sigue en Secundaria y continua en el sector terciario. Y para peor, “muchos dicen que acá estamos de acuerdo en los diagnósticos, pero eso es mentira, no hay acuerdo sobre en qué estamos mal”.
¿Cuál es el diagnóstico que hace el prosecretario de la Presidencia y que, según él, lo distancia de la opinión general sobre la enseñanza? “Para mí fallamos en la calidad de la educación, porque la exigencia académica sobre nuestros niños es muy baja y pobre”, respondió el jerarca.
Cánepa considera que en el sistema educativo uruguayo se perdieron “dos elementos fundamentales: la disciplina y los límites”.
“La disciplina —continuó— no es una cuestión de la derecha, la disciplina es disciplina. Es la rigurosidad con que hay que educar no solo en el método de estudio, sino que implica concurrir al lugar de estudio, donde uno tiene que rendir más allá del hogar del que proviene. Entendiendo las distintas realidades sociales que existen, uno tiene que llegar a determinado rendimiento académico e intelectual”.
“Cuando hablo de calidad de la educación no solo hablo de la formación de ser humano, de los valores, todas cosas muy importantes. En Uruguay hay temor a decir que tenemos una baja exigencia intelectual y una baja exigencia académica. Que arranca en la escuela, sigue en el liceo y que continua en las universidades”, añadió.
“En la escuela el nivel es bajo, pero no solo en los niños de contexto crítico, es bajo en los colegios privados. Los resultados PISA en promedio nos dan que con Chile somos los mejores de América Latina. Como dice el presidente, eso quiere decir que somos los campeones de cuarta”.
Las carencias siguen siendo grandes aún en los niveles de enseñanza superior. Según Cánepa, las universidades uruguayas “son, en promedio, de baja exigencia intelectual y de baja exigencia académica en comparación con los estándares internacionales”. Sin embargo, cuando aparecen estudios sobre la calidad del sector terciario internacional y a las instituciones locales les va mal, “le encontramos un pero a cada ranking”.
En setiembre la empresa especializada Quacquarelli Symonds (QS) difundió su Ranking Mundial de Universidades; la ORT es la única institución de Uruguay que figura, y lo hace entre los puestos 451 y 500. En otro ranking elaborado por la Universidad Jiao Tong de Shangai no hay ninguna uruguaya.
El discurso del presidente José Mujica ante la Asamblea General el primero de marzo de 2010, y en particular el énfasis que puso en mejorar la educación, despertó expectativas entre los actores de la enseñanza. Al respecto Cánepa dijo que luego de dos años y medio de gestión el gobierno no ha podido implementar los cambios que se había propuesto.
“El presidente ha planteado muchas discusiones que son valiosas en sí mismas pero que no hemos podido bajar a tierra”, dijo. En el caso de la enseñanza la dificultad radica, “no en el gobierno”, sino en que “la izquierda no alcanza consensos internos de hacia dónde tienen que ir esos cambios”.
Más allá de la imposibilidad de acordar el camino a seguir, hace falta tiempo para solucionar los problemas. “Por más que en el gobierno hubiéramos hecho todo bien, la calidad de la educación no cambiaba en dos años y medio ni en cinco años”.
Para Cánepa, la mejora del sistema educativo es vital, porque de eso depende la “viabilidad” de Uruguay “como sociedad”. Dado que la población del país es muy poca y sus perspectivas de crecimiento son escasas, el futuro de los uruguayos en la era de la economía del conocimiento depende de que “hagamos las cosas con excelencia” y eso es un tema que trasciende a las ideologías, es una “cuestión de supervivencia”, dijo.
El prosecretario recordó una frase que dijo Mujica cuando recibió los resultados del último censo, que arrojó un crecimiento poblacional “casi nulo”: “Los uruguayos hemos decidido ser pocos, ahora nos queda decidir ser buenos”.