“No me agarrás en el mejor momento”, responde el joven. Es lunes a la noche en Pocitos y sus manos están negras de grasa luego de arreglar la cadena de la bicicleta. A su lado descansa, por unos minutos, la característica caja roja con el logo de PedidosYa. Dice que algunos de sus compañeros son “socios repartidores” (y facturan a la empresa), pero él es dependiente y optó por hacer repartos en bicicleta, evitando así el costo del seguro de una moto. Al final del mes, por cuatro horas diarias, ganará unos $ 10.000. Y aunque quizás no lo sabe, él es la excepción: está regularizado y aporta por el total de las horas que trabaja.
En diálogo con Búsqueda, el presidente del Sindicato Único de Repartidores, Andrés Palermo, estimó que 80% de los trabajadores no están regularizados. Eso puede significar estar totalmente informal o realizar aportes solo por algunas de las horas trabajadas.
“La mayoría está en empresas de cadetería tercerizadas o en firmas fantasmas que aparecen y desaparecen. Cuando se complica mucho y empiezan a presionarlas para que se regularicen, desaparecen. Todo eso es lo que apuntamos a romper. Estamos en esa etapa de regularizar a las empresas para que los trabajadores tengan el mismo derecho que cualquier otro”, dijo.
El sindicato se encuentra en conversación con el MTSS y la Cámara de Comercio para crear una categoría propia dentro del ámbito de la negociación colectiva. Entre los temas que esperan tratar, los trabajadores quieren que la caja térmica donde se llevan los pedidos no descanse sobre el cuerpo del repartidor sino que se mantenga fija en la bicicleta, como sucede en las motos. Y para los que optan por andar motorizados, exigirán que el seguro recaiga sobre las empresas.
Mientras, se reúnen en la plaza de Rivera y Soca, se contactan por teléfono y viajan al interior. El gremio tiene hoy unos 300 afiliados y estima unos 6.000 trabajadores en el rubro. La cantidad de empresas es difícil de apuntar: algunas son micro y tienen cuatro repartidores, pero otras emplean a unas 90 personas.
“Esas son en las que más podemos llegar porque los tienen en caja, aunque sea por menos plata. Luego, entre las aplicaciones la que más cumple es Pedidos Ya, donde tenemos una negociación constante por dinámicas de trabajo. Rappi y Uber no exigen abrir una unipersonal. Glovo sí lo hace. Las aplicaciones tienen la ventaja de que los trabajadores las usan cuando quieren, pero no tienen los mismos derechos que otros trabajadores. Y no queremos que empiecen a perder derechos”, declaró Palermo.
En medio de ese amplio espectro de relaciones laborales, los sueldos varían. El sindicato estima que por hora se puede cobrar entre $ 80 y $ 120. Pero en esos últimos casos las empresas suelen incluir las licencias vacacionales o aguinaldos.
“Un repartidor que trabaja cuatro horas en promedio gana unos $ 10.000 u $ 11.000. Pero usualmente trabajás seis días a la semana, y la empresa te pone por uno o dos días nada más. Te paga por fuera un dinero que en realidad no está aportando. Contratados por la casa (gastronómica) o el local hay muy pocos”, explicó el dirigente.
Menos “dolor de cabeza”.
Más que un tema de costos, para los restaurantes y bares las empresas tercerizadas y aplicaciones con servicio de logística llegaron para resolver un dolor de cabeza. Atrás quedaron los días en que al repartidor le robaban la moto, se enfermaba o llegaba tarde. Ahora los empresarios se limitan a contratar un cadete extra unas horas cuando necesitan atender una demanda creciente como cuando llueve o durante los tradicionales días de ñoquis.
“Hace unos ocho años que tercerizamos. Nos cambiamos a una empresa que montó uno de los chicos que solíamos contratar y nos evitó dolores de cabeza. Después vino PedidosYa. Hoy, si en alguna ocasión necesito un delivery extra, por ejemplo un 29, pido por hora”, explicó Javier Cabrera, encargado de la pizzería Trouville de Pocitos.
Según consultas realizadas por Búsqueda, los costos de las firmas de delivery varían. Algunas cobran una comisión de 10% sobre el precio de venta y otras estipulan una tarifa por hora y por repartidor (que ronda $ 180).
“Muchos años tuvimos empleados repartidores. En cuanto a costos era mejor antes, más económico. Te diría que hoy es 15% más caro. Pero siempre era un dolor de cabeza: el tema de los choques, el seguro, es un rubro muy faltador y además todas las semanas nos robaban una moto. Ahora si faltan o si chocan, el problema es de la empresa” contratada, agregó Cabrera.
Otros restaurantes prefieren mantener una relación personal con el cliente. Francis, por ejemplo, tiene dos cadetes propios. Pero, con un nivel de pedidos a domicilio mayor, el local de La Pasiva de 18 de Julio y Yi contrata una empresa tercerizada.
“Todo depende de la clientela. Son servicios que te mejoran la capacidad de respuesta. Pero cuando el pedido llega por alguna de las plataformas (para teléfonos celulares) dejás de tener clientes directos. Hay una fidelidad cuando llaman a tu restaurante y conocés los gustos, que no se genera con la plataforma”, consideró Alberto Latarosky, dueño de Francis y directivo de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay.
“Condiciones leoninas”.
De acuerdo a una nota publicada por El Observador, las aplicaciones (PedidosYa, Uber Eats, Glovo y Rappi) pueden cobrar a los locales comisiones que varía entre 15% y 30% del precio de venta. Rappi puede bajar su comisión si el restaurante acepta exclusividad. Así, varios locales se deciden por contratar el servicio de pedido pero no la logística del reparto.
“Las plataformas tienen un soporte de difusión. Buscan descuentos, promociones y eso atrae, genera movimiento. Hacen tracción. Nosotros hace años que estamos y ya tenemos mucha clientela nuestra, pero según el tipo de negocio es que surge la necesidad de estar o no enganchado a esa plataforma con el servicio de logística”, estimó Latarosky.
El presidente del Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu), Daniel Fernández, afirmó que la tercerización del reparto a través de las plataformas está creciendo en el sector. “Lo están incorporando pequeñas pizzerías, rotiserías, casas de empanadas, porque es la forma de tener mucha venta a través de las redes sociales y no solo a los 20 vecinos” del barrio, ilustró. Agregó que este modelo de negocios “vino para quedarse” porque, entre otras cosas, la inseguridad “ha sacado público” al comercio, entonces el reparto y la logística son necesarios.
Sin embargo, comentó que dadas las “condiciones leoninas” de las comisiones que se cobran sobre el precio del pedido “muchos se están agarrando de los pelos, porque no pueden hacer frente” a “tremendo costo”.
Desde el bar Trouville, Cabrera relató que la ecuación económica funcionaba “al principio”, cuando la comisión de PedidosYa (la primera plataforma en el mercado) era de apenas 5% y el restaurante asumía el costo del reparto. Pero “ahora es todo” a través de esas plataformas, dijo, y los costos aumentaron. “No me puedo bajar. Soy rehén de ellos”, señaló.
Búsqueda no logró respuesta al intentar contactar a algunas de las aplicaciones.
Menos accidentes
Dos años atrás el MTSS instaló un grupo de trabajo para formalizar a las empresas cuyo único servicio era el de proveer repartidores. Esto incluyó un curso de capacitación con la Unidad Nacional de Seguridad Vial, del que ya han participado unas 1.200 personas. El taller es obligatorio para acceder a un apoyo económico destinado a la compra de los contenedores isotérmicos en los que trasladan comida.
“Se nota que los accidentes han bajado”, estimó el presidente del sindicato de repartidores, Andrés Palermo. “El repartidor está mal visto por andar contramano o subirse a la vereda, pero la idea es que eso no pase”, agregó.
El año pasado el incipiente gremio realizó un sondeo para estimar la cantidad de accidentes del sector. “Entraban entre tres y cuatro al día” al Banco de Seguros del Estado (BSE), declaró Palermo. Desde el BSE se informó que tras la regularización del sector, dejaron de tener una póliza independiente y se integran al seguro por accidentes laborales que contrate cada empresa.