Los años de crecimiento económico y la mayor fiscalización produjeron una gradual reducción de los puestos de trabajo no declarados, pero prácticamente un tercio de los que aun están en esa situación son de “difícil captación”.
Los años de crecimiento económico y la mayor fiscalización produjeron una gradual reducción de los puestos de trabajo no declarados, pero prácticamente un tercio de los que aun están en esa situación son de “difícil captación”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáConsiderando los sectores de industria y comercio, civil, construcción y servicio doméstico —las categorizaciones que utiliza el Banco de Previsión Social (BPS)—, la evasión de puestos de trabajo era de 17,7% en 2014, según un estudio de su Asesoría General en Seguridad Social. A ese número, el más bajo en los 10 años que abarca el informe, llegó cruzando datos propios, proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadísticas y la Encuesta Continua de Hogares. El cálculo le permite determinar la cantidad de “puestos potenciales” (los que es capaz de generar la economía), que para 2014 eran 1.595.722, y la relaciona con los puestos cotizantes (trabajos registrados en el BPS), que fueron 1.314.107 sin contar el empleo rural ni los trabajadores amparados por otras cajas.
En su estudio, la asesoría concluye que la evasión disminuyó en 2014 respecto al año previo, como resultado de que mientras los puestos potenciales se mantuvieron “prácticamente constantes”, el número de empleos con aportes se incrementó 1,3%.
En julio de 2015 los puestos cotizantes —sin contar al sector rural— ascendían a 1.330.568. Si los empleos potenciales se hubieran mantenido, habría 265.154 puestos no registrados (16%).
Los sectores de trabajo doméstico y construcción son los que tienen mayor porcentaje de empleos no declarados (44% y 30% respectivamente). En comparación con 2013, el trabajo doméstico bajó su evasión, mientras que la construcción la aumentó. Además, considerando el período 2004 a 2014 la construcción fue la única rama de actividad que registró una tendencia decreciente en puestos cotizantes, especialmente en 2009, 2013 y 2014.
En industria y comercio la evasión bajó un punto porcentual en 2014 respecto al año anterior y se situó en 17%. El trabajo en el sector civil y escolar se mantuvo completamente formal.
La asesoría analizó también que el 68% de los puestos que están en la informalidad son considerados de “captación probable” (por corresponder a trabajos no declarados en la construcción, así como empleados y patronos de la rama de industria y comercio). Un 32% es de “difícil captación” al tener relación con “actividades de un alto grado de informalidad, ya que corresponden, entre otros, a venta ambulante, mano de obra familiar y servicio doméstico”. Esta cifra registró una baja de dos puntos porcentuales con respecto a 2013.
Los niveles de no declaración de puestos alcanzaban a 37,5% en promedio en 2004, el primer año incluido en el análisis. La evolución de la evasión fue siempre a la baja desde entonces —con una virtual estabilidad en 2010 y 2011 en torno a 20,5%—, como se aprecia en el gráfico.
Otro informe reciente de la Asesoría General en Seguridad Social abordó el asunto del financiamiento del sistema.
En 2013 el total de gastos representó 14 puntos del Producto Bruto Interno (PBI): 10 correspondieron al BPS y el resto se repartió entre las diferentes cajas especiales de seguridad social y las administradoras de ahorro previsional (AFAP).
La mayor parte de los egresos del BPS fue en el pago de jubilaciones y pensiones, financiadas a través de aportes de los trabajadores y de sus patrones (6,2% del PBI), algunos impuestos afectados a la seguridad social (3,4%) y transferencias de fondos de Rentas Generales (1,2%).
Según la asesoría, el peso de los aportes como fuente de financiamiento del sistema “ha venido cayendo” desde la década de los 1990. Entonces representaban 80% de los ingresos del BPS “indicando que los programas contributivos en su conjunto eran en gran medida financiados por las contribuciones”. Pero en el período 2003-2004 representaron “alrededor de la mitad” del dinero entrante.
Explicó que parte de esta baja estaría asociada a la reforma del sistema, que en 1996 introdujo a las AFAP como un segundo pilar complementario del de solidaridad intergeneracional. También incidió el aumento de las exoneraciones, y “en momentos de baja actividad económica, a la inflexibilidad del tipo de gasto”, señaló.
El comportamiento de estos números en el futuro dependerá de las expectativas de vida de la población: si las personas viven más años, se alarga el período en el que sus ingresos provienen de su jubilación o pensión. La asesoría estima que las mujeres que nazcan en 2090 tendrán una esperanza de vida de 89,4 años y los hombres de 84,23 años. Esto representa un aumento de 10,7% y 15,7% en comparación con 2011. La brecha entre los sexos “irá disminuyendo con el tiempo”, apuntó.
En el estudio destacó que la mortalidad en Uruguay “disminuyó considerablemente”, pero sobre todo a edades avanzadas. “En el futuro las tasas de mejoras seguirán aumentando, pero a un ritmo decreciente para todas las edades y en especial para las edades avanzadas, ya que resulta difícil eliminar las causas de mortalidad”, explicó.
“Cada vez que escucho la palabra envejecimiento aparece una luminaria enorme con un signo de menos. El envejecimiento es multidimensional. No creo que en los cambios de un hachazo en sistemas de este tipo, que tienen tanto que ver con lo que vive la gente. Los números del BPS indican que no hay ninguna situación alarmante en el mediano y largo plazo, hasta 2030 o 2040”, dijo a Búsqueda en abril el presidente de ese organismo, Heber Galli (ver Nº1.813).