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    jueves 13 de junio de 2024

    En Washington, Arbeleche resaltó el restablecimiento de la “credibilidad” fiscal y la “fuerte recuperación” económica

    De su época de integrante de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía, Azucena Arbeleche conoce de memoria las cuadras donde se concentran las sedes de los organismos multilaterales, en Washington D.C. Allí volvió a moverse como pez en el agua esta semana, en el marco de la asamblea semestral del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, al que se suman eventos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

    La agenda más pública de la ministra de Economía se desarrolló ayer miércoles 12, cuando intervino en dos paneles. En uno, organizado por el FMI, comentó los pasos que ha dado el actual gobierno para incorporar con más énfasis los temas ambientales, incluso ligados con la economía. El otro, convocado por el BID para hablar sobre cómo se salió de la pandemia de Covid-19, la puso en el estrado junto con varios de sus pares de la región, entre ellos, el argentino Sergio Massa.

    Arbeleche repitió la imagen de las “luces” de un automóvil para referirse a las acciones inmediatas y las pensadas con enfoque más estructural. El gobierno de la coalición multicolor pudo atender las “urgencias absolutamente inesperadas” que emergieron de la crisis por el coronavirus y, al mismo tiempo, no dejó “de lado la mirada de largo plazo”. Las luces cortas para visualizar cuando hay un “pozo en el camino” y las “largas” para orientarse en la ruta al destino buscado, graficó.

    Resaltó que la asistencia al sector privado durante la pandemia se dio a través del Fondo Coronavirus aprobado por la unanimidad de los partidos, lo que otorgó “total trazabilidad, transparencia y accountability (…). Y una vez finalizada la situación de emergencia, no se pueden seguir dando apoyos a través de ese fondo”.

    Un “segundo shock” para Uruguay, afirmó, fue la “guerra de Rusia en Ucrania”, y “esto sumado a las políticas monetarias de los países desarrollados”, que acarrean “desafíos inflacionarios”.

    Insistió en cuanto a que la respuesta a estos shocks no “desvió la mirada de largo plazo, que es el cuidado de fondos públicos”, por ejemplo, mediante la implementación de una “nueva institucionalidad fiscal. Regla fiscal que en Uruguay no teníamos; teníamos alguna indicación que no era restrictiva, porque el déficit y la deuda terminaban siendo mucho mayores” a lo previsto, afirmó, refiriéndose a los gobiernos del Frente Amplio. Según Arbeleche, para la actual administración era “muy importante restablecer la credibilidad”, y repitió que van dos años que se cumplen las metas impuestas por la regla vigente.

    En ese marco de “manejo fiscal prudente” y sin aumento de impuestos, se dieron “beneficios” y “apoyos fiscales” al sector privado para que pudiera “traccionar la economía”, avanzó. Añadió que hubo, entonces, una “fuerte recuperación” de la actividad, y repitió la proyección de crecimiento de 4,8% del Producto Bruto Interno para este año que por ahora mantiene su ministerio. En el marco de su asamblea, el FMI elevó su perspectiva de expansión para Uruguay a 5,3% para 2022.

    Como “otro aspecto estructural” que fue “incorporado a pesar de la pandemia”, en esa lógica de “luces cortas y larga”, fue la “internalización de la política ambiental en la política económica”. En ese plano, Arbeleche citó el cambio impositivo para gravar la emisión de CO2 de los vehículos. También la aprobación de un “marco para la eventual emisión de un bono” cuya tasa de interés esté ligada al cumplimiento de indicadores ambientales. Con todo esto, dijo, se crean “los incentivos correctos para un desarrollo inclusivo y sostenible en lo ambiental”.

    Con 70 días en el cargo, el ministro de Economía argentino también pintó un cuadro de recuperación en su país tras la crisis por el Covid. Las medidas tomadas permitieron a Argentina “obtener un resultado razonable en términos de empleo y sanitarios. En paralelo, a esa salida de la pandemia como ese shock se cerró el proceso de renegociación del endeudamiento soberano”, resaltó.

    Por otro lado, se refirió a la guerra en Europa del Este como un “segundo gran desafío”. Explicó que si bien se podría pensar que Argentina sería uno de los “ganadores” por la suba de precios de las materias primas alimenticias, por su “matriz energética”, resulta ser “uno de los grandes perdedores. Hasta acá, la guerra le implicó una pérdida de US$ 4.900 millones” por el encarecimiento de los energéticos, sostuvo.

    Massa dijo que, ante ambas situaciones, el gobierno del presidente Alberto Fernández resolvió “unificar los instrumentos de política económica” y priorizó cuatro objetivos. Primero, el “orden fiscal”, porque según el ministro había un “desborde del déficit primario”, a la vez que el “financiamiento por emisión, que generó impacto inflacionario”. Y destacó que en el tercer trimestre se cumplieron tanto las metas fiscales como de acumulación de reservas.

    Como otro objetivo, señaló el “proceso de recuperación de la competitividad exportadora de Argentina”, en el entendido de que los superávit fiscal y comercial “construyen procesos virtuosos. Argentina y la región tienen una oportunidad única, dado el contexto que se plantea”, señaló. “Somos el continente productor del 80% de las proteínas que alimentan al mundo”, y el “desafío” es que se transforme en una “potencia al momento de discutir las inversiones para el desarrollo”.

    La energía es, según Massa, otro de los “grandes recursos” con los que cuenta la región. Pero para aprovechar esa “oportunidad de comercialización” se requiere de infraestructura “y ahí hay un desafío”. También metió en esa bolsa las reservas de litio que posee Argentina, porque los “minerales van a jugar un papel central”. El propósito, dijo, debería ser que América Latina incorpore valor a esos commodities y que eso “se transforme en riqueza”.

    El BID

    En una ronda final, los ministros —que son, además, gobernadores ante el BID— reflexionaron acerca de las formas en que el organismo pudiera mejorar su colaboración con la región.

    La uruguaya consideró que el BID debe “continuar el diálogo muy directo” con sus miembros para entender las particularidades y habló de una relación “excelente” con el país en cuyo marco se dio, por ejemplo, el apoyo a la implementación de la nueva institucionalidad fiscal. “El BID también tiene que mirarnos como un todo. Quienes estamos aquí tenemos diferencias, pero también tenemos muchos puntos en común”, agregó Arbeleche. En ese sentido, planteó como algo “aplicable para todos los países del mundo” que los organismos multilaterales ofrezcan “productos financieros innovadores”, que incentiven el desarrollo sostenible desde el punto de vista ambiental.

    El ministro de Finanzas de Colombia, José Antonio Ocampo, consideró “absolutamente esencial” capitalizar el BID y reclamó el voto de Estados Unidos para eso.

    También identificó algunas “cualidades” que, a su entender, debiera tener el próximo presidente del organismo, tras el despido hace pocos días del estadounidense Mauricio Claver-Carone por mantener una relación afectiva con una funcionaria: que “contribuya a la unidad” y entienda el desarrollo.

    Massa compartió que se debe capitalizar el BID. Sin eso, dijo, el organismo se transforma en una “estructura burocrática”, pero no de apoyo al desarrollo.

    Economía
    2022-10-12T21:28:00