En el rubro cárnico, no se disponen de datos específicos referidos a la producción primaria, aunque la faena en frigoríficos —fase industrial— cayó 25% en el trimestre, principalmente por el freno de la demanda de China y Europa, que estaban siendo las más afectadas por la pandemia. En todos los meses hubo retracción al comparar con el año anterior: –30,9% en enero, –22,4% en febrero y –23,3%, según datos del Instituto Nacional de Carnes.
En la ganadería lechera, la remisión a las plantas industrializadoras del producto aumentó 3,6% en el trimestre, informó el Instituto Nacional de la Leche.
En la agricultura, la sequía también produjo impactos negativos en los cultivos de verano, en especial en aquellos que se sembraron temprano, de acuerdo con análisis del Instituto Plan Agropecuario. La soja no tuvo una zafra tan buena como la esperada en cuanto a volumen de producción. Al cierre del primer trimestre ese grano comenzaba una cosecha que mostró relativamente bajos rendimientos por hectárea y problemas de calidad del grano.
El arroz se empezó a recoger antes y arrojó buenos resultados (de entre 8.400 y 8.500 kilos por hectárea); es la segunda o tercera zafra con mejor producción de la historia, a pesar de que el área de cultivo disminuyó. También según encuestas que realizan oficinas técnicas del MGAP, el volumen total de producción de ese cereal fue de 1,2 millones de toneladas, similar al de la campaña anterior.
Pesca.
El volumen capturado de especies del mar se incrementó 4,6% en el primer trimestre, siempre en la comparación con igual lapso del año anterior, según cifras informadas por la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay. Creció la pesca de corvina (66%), de pescadilla de calada (62%) y de otras especies (6%), pero disminuyó la captura de merluza (–49%).
La actividad de este sector se vio algo enlentecida por las demoras en las salidas de las embarcaciones al tener que ejecutar los protocolos sanitarios y también por la menor demanda desde mercados de la costa oeste de África (como Nigeria y Angola, que son exportadores de petróleo y sus economías se vieron afectadas por la caída del precio internacional), mientras que China no retomó sus compras habituales. Con ventas lentas y a bajos precios, el stock de pescado en las cámaras se incrementó.
Industria.
Sin incluir la refinación de petróleo que hace Ancap en la planta de La Teja, la producción fabril se estancó en enero-marzo (–0,3%), según el índice de volumen físico elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Si además se excluyen las plantas de celulosa y de concentrados instaladas en las zonas francas, la producción del “núcleo duro” industrial se contrajo 4,1%, estimó la Cámara de Industrias (CIU). De un total de 60 ramas manufactureras, se contrajo la actividad en 33. Las mayores bajas fueron en: “Textiles” (–16%), “Prendas de vestir” (–19%), “Curtiembres” (–24%), “Autos, remolques y semirremolques” (–22%), “Máquinas y aparatos eléctricos” (–10%), según el INE. En contrapartida, hubo incrementos en “Alimentos y bebidas” (3,1%), “Papel y producción de papel” (7%), “Otros equipos de transporte” (22%), “Construcción de maquinaria” (14%), etcétera.
Aunque en promedio la actividad fabril (sin refinería) virtualmente se mantuvo, las horas trabajadas y el personal ocupado disminuyeron 8% y 6%, respectivamente, también con datos del instituto estadístico oficial.
Construcción.
Si bien al inicio del año algunos indicadores del sector de la construcción mostraban cierta estabilidad, en el promedio del trimestre su actividad habría continuado retraída, señalaron desde el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción.
Las ventas de cemento en el mercado interno fueron de 163.000 toneladas, una baja de 4% respecto a enero-marzo de 2019, según datos informados por la CIU. El consumo de portland tiene una alta correlación con la actividad de la construcción, al igual que el hierro redondo, cuya comercialización cayó 18%.
Las barracas que venden materiales para obras, así como las ferreterías y pinturerías, redujeron sus ventas (4,7% en términos reales), según la encuesta de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CCSU).
Comercio.
La actividad comercial bajó en el primer trimestre, una tendencia que se acentuó en la segunda mitad de marzo por el cierre al público de la mayoría de los establecimientos —a excepción de los supermercados y farmacias—, incluso los shoppings.
El relevamiento de la CCSU muestra que, por giros, las caídas más relevantes en términos de ventas fueron en hoteles (–26,4%), restaurantes y confiterías (–7,0%), agencias de viaje (–3,5%), papelería y oficina (–7,3%), vehículos y repuestos automotrices (–6,4%), ópticas (–4,2%), entre otros.
En otros, el distanciamiento social recomendado por el gobierno en el marco de la pandemia favoreció su actividad. Ese puede ser el caso de algunos rubros asociados con el esparcimiento o el trabajo a distancia, como electrodomésticos (11%), informática (25%) y juguetes (27%). También aumentó la venta de indumentaria (16%).
En el menor consumo también incidió la caída de 91.000 visitantes desde el exterior (–8,3%), según las estadísticas del Ministerio de Turismo. Su gasto total —en servicios hoteleros, de gastronomía y otros— bajó 3,9% en términos reales, calculó Búsqueda.
Electricidad y gas.
En estos rubros hubo desempeños negativos en enero-marzo pasado.
La generación de electricidad cayó 25%, afectada por la sequía que bajó el nivel de actividad de las represas hidroeléctricas y la menor demanda en la segunda quincena de marzo de los grandes consumidores.
Por fuente de generación, las estadísticas de UTE muestran que la producción hidráulica se redujo 54% y la térmica aumentó 32%. Las renovables registraron crecimientos: eólica (8%), biomasa (17%) y fotovoltaica (8%).
El consumo de gas natural por cañería disminuyó 5% en la capital, informó Montevideo Gas. En el resto del país, la demanda bajó 16% al norte del río Negro, pero se incrementó 11% al sur, según datos de la Dirección Nacional de Energía del Ministerio de Industria.
Transporte y comunicaciones.
Al interior de estos rubros hubo comportamientos dispares.
Algunas compañías de camiones de carga informaron que su actividad se incrementó levemente (3%) por los fletes de mercadería importada y exportada a la región.
Mientras, el transporte colectivo de pasajeros tuvo un bajón en su actividad en el primer trimestre, medido a través de la venta de boletos (–15%). Pero solo en marzo, los boletos cortados por las compañías de ómnibus de la capital sufrieron una reducción de 36%. En ello incidió la menor movilidad de las personas por la cuarentena voluntaria, y la disminución del horario y frecuencias de las líneas.
La carga de productos por ferrocarril fue muy baja en relación al primer trimestre del año pasado, cuando había aumentado, según las estadísticas de AFE. Ello fue, principalmente, por la afectación y el corte de las vías por las obras del Ferrocarril Central.
La actividad portuaria en Montevideo aumentó 7% en promedio, medida por el movimiento de teus, según datos de la Administración Nacional de Puertos (ANP). Pero por tipo de operación las importaciones aumentaron 2,9% y los tránsitos 22,2%, mientras que bajaron las de exportación (7%) y los contenedores vacíos (1,3%).
A su vez, la cantidad de buques que arribaron a la bahía montevideana disminuyó (3%), en tanto que el movimiento en la terminal de pasajeros se desplomó 53%, según la ANP.
En la terminal fluvio-marítima de Colonia la cantidad de pasajeros se incrementó 3%, de acuerdo también con estadísticas de ese organismo.
En comunicaciones postales, la empresa estatal El Correo tuvo un descenso de 8% en los paquetes de logística, en parte por menores compras realizadas por Internet con franquicia aduanera (–24% según la Dirección Nacional de Aduanas). El volumen de distribución de cartas se mantuvo.
En telecomunicaciones, algunas compañías de servicio telefónico móvil informaron que sus ventas estuvieron en línea con la inflación, es decir que tuvieron un crecimiento nulo en términos reales.
Antel no proporciona datos; al ser la mayor empresa, el análisis del desempeño del conjunto del sector se ve limitado.
Otros servicios.
En el sector de servicios, los datos muestran comportamientos dispares.
La actividad de los escribanos aumentó en enero-marzo, lo que se desprende de estadísticas de la Caja Notarial: la recaudación por venta de timbres creció 4% y el aporte previsional que realizan esos profesionales por sus intervenciones —montepío— lo hizo algo más (6%). La venta de papel notarial cayó 67%, aunque se debe a que ante el aumento de su precio desde enero (en 55%) los notarios adelantaron las compras a fin del año pasado.
La venta de seguros creció 8% en términos reales y en promedio, según los datos publicados por el BCU. Por ramas, hubo aumentos en las pólizas contra incendio, robo, transporte, responsabilidad civil y vida previsional, entre otras. En cambio, disminuyeron en ingeniería y accidentes de trabajo (que es un monopolio del Banco de Seguros del Estado).
Los servicios de intermediación financiera más tradicionales crecieron si se comparan los stocks de depósitos (20,7% en términos reales) y créditos (8,6%) a marzo respecto a un año atrás.