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    lunes 10 de junio de 2024

    En tiempos de Covid, la DGI perdió menos recaudación que en anteriores crisis

    La crisis del Covid-19 obligó a los jerarcas de varias áreas de gobierno a pensar rápido y con ingenio. En el caso de los responsables de recaudar los tributos, la emergencia sanitaria y una economía semiparalizada supuso profundizar los canales de pago virtuales para tratar de minimizar el impacto de la pérdida de ingresos para el Estado, al mismo tiempo que hacían más laxos los plazos para no ahorcar a los contribuyentes. En la Dirección General Impositiva (DGI) hacen un balance favorable de los resultados.

    En el marco de una conferencia técnica del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) efectuada a comienzos de este mes en Granada (España), la experiencia uruguaya fue comentada por la directora general de Rentas, Margarita Faral, y por el responsable de la División Planificación, Estudios y Coordinación de la oficina recaudadora, Felipe Quintela.

    Según el funcionario, esta fue la “única crisis económica de los últimos 30 años en que la caída de la recaudación fue menor a la caída del PBI” (Producto Bruto Interno). Destacó que se mantuvieron los niveles de cumplimiento tanto de declaración como de pago, al mismo tiempo que “se redujeron los plazos y costos de cumplimiento en diversos trámites”.

    Según el Banco Central, en 2020 el PBI de Uruguay se contrajo 6,1% en términos reales; en ese año, a su vez, la recaudación de tributos nacionales que hizo la DGI —$ 440.553 millones— bajó 2,7%, también en valores constantes.

    Durante los primeros tiempos de esta pandemia el CIAT realizó un seguimiento de la recaudación impositiva publicada por los distintos países, para monitorear el impacto de la crisis. El último reporte publicado mostró que en enero de 2021 la DGI uruguaya había cobrado 5,8% menos que en el mismo mes de 2020 (antes de los primeros casos detectados de Covid y el decreto de emergencia sanitaria), mientras que en los otros países analizados hubo aumentos de hasta 25% (Honduras) y caídas de más de 60% (Panamá). Quintela planteó el balance de la DGI al exponerlo bajo el título de El fortalecimiento de una relación de confianza con los contribuyentes y la mejora del cumplimiento.

    La conferencia del CIAT refirió, precisamente, al “camino hacia una administración tributaria sapiens” mediante la “gestión de la información y del conocimiento para mejorar la prevención y la lucha contra el fraude”.

    Sobre ese punto, Quintela subrayó que en la DGI hubo un “proceso acelerado por la pandemia basado” en la gestión de “riesgo” y la “confianza” de los contribuyentes.

    Como principales resultados en materia de trámites en línea, comentó que en 2020 hubo un “ajuste” en los requerimientos con un propósito de “simplificación” y que se pasó a un 100% de trámites web. Otros aspectos resaltados en su presentación fueron la “trazabilidad” y la “transparencia”.

    En cuanto al uso de datos por parte de la DGI, el funcionario mencionó que la oficina recaudadora ofreció una declaración precargada del IRPF que “más del 80% de los declarantes utiliza”, así como un boleto pregenerado para el régimen simplificado, que tiene un 68% de utilización. La declaración precargada de IVA para pequeños y medianos contribuyentes es, según el director de Planificación, Estudios y Coordinación, una de las principales herramientas proyectadas para 2023.

    Por otro lado, en el marco de lo que significó un “cambio en el paradigma de control”, contó como experiencias en la pandemia que la DGI redujo la aplicación de sanciones pero mantuvo la comunicación con los contribuyentes. También realizó “auditorías de escritorio con un enfoque correctivo”, dijo.

    Desde 2020 Faral integra el Consejo Directivo del CIAT. El organismo celebrará su asamblea general de 2023, en mayo, en Punta del Este.

    Economía
    2022-10-19T19:37:00