El reloj de arena está en marcha y el final está “acercándose”, comentó a Búsqueda Raquel Lejtreger, subsecretaria del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Resta poco más de un año para que la comunidad internacional se reúna en París para llegar a un acuerdo y compromiso mundial para afrontar el cambio climático. Este es el objetivo de Naciones Unidas que ha fijado el 2015 como año clave para que, tras años de intentos, finalmente se llegue a un documento concreto avalado por todos los países.
El camino ha sido complejo y con pocos resultados. Por eso la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha puesto el pie en el acelerador y ha fijado varias reuniones extraordinarias durante el 2014 para preparar a los países, y especialmente a sus gobernantes, para asumir un compromiso ambiental con medidas de mitigación y adaptación al cambio climático con reducciones de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Para cambiar la pisada ha involucrado a las empresas privadas y otras organizaciones en la discusión mientras grupos ambientalistas buscan también su lugar y se preparan para abrir una instancia totalmente nueva de diálogo con gobernantes. Además, el tema cambio climático ya no se posiciona como meramente científico y se comienza a ver como un problema ambiental de desarrollo sustentable, un asunto social y económico.
Se han iniciado una serie de reuniones adicionales con novedosas formas de trabajo para reimpulsar una negociación por caminos alternativos, ya que el tradicional estaba “estancado”, indicó Lejtreger. Mientras tanto, América Latina busca llegar a una postura común para fines de 2014.
“Este es un año de caminos nuevos. Hay una apertura. Empiezan a aparecer otros actores que es importante que estén”, como el sector privado y las organizaciones no gubernamentales, opinó Lejtreger. “No debemos olvidar que somos los gobiernos los que suscribimos los convenios y asumimos la responsabilidad pero debemos elegir de qué manera hacerlo. Hay que tener en cuenta a la sociedad que representamos”.
“Llevamos 20 años intentando hacer estas cosas (lograr compromisos ambientales para afrontar el cambio climático). ¿Por qué es tan difícil? Responde a que antes era una agenda sectorial de la que se encargaban los ministros de medioambiente pero ahora se pasa a incorporarlo o querer hacerlo en todos los estadios de la sociedad”, dijo Teresa Ribera, asesora principal de Política Climática Internacional del Instituto para el Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI). Ribera disertó en el seminario internacional “las negociaciones internacionales en materia de cambio climático y las experiencias desarrolladas en Uruguay”, organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Secretaría General Iberoamericana el 13 de mayo en Montevideo.
“Hoy existe consenso generalizado en que la degradación ambiental y el cambio climático son una amenaza”, dijo durante el seminario internacional Aldo García, Representante Residente Adjunto del PNUD.
“Por primera vez hay una convicción de la importancia de la participación de todo el mundo; en 2014 va a ser absolutamente critico. Deben salir los lineamientos maestros de un acuerdo en el que se definan cuáles son las reglas actualizadas para un acuerdo dinámico y flexible que asiente principios capaces de ser retroalimentados e incorpore una actualización en la financiación de las medidas de adaptación y mitigación y la revisión periódica de los procesos sin pasar por revisión tortuosa cada vez que necesitamos adaptar a la nueva realidad”, opinó Ribera.
Para avanzar.
Para 2015 “falta poco pero hay unas instancias previas importantes”, explicó. La más próxima es la reunión de jefes de Estado que convocó especialmente el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, para setiembre en Nueva York.
“El objetivo es comprometer a los gobiernos nacionales en buscar la manera para que en 2015 en París se llegue a un acuerdo. La propuesta de Ban Ki Moon inicia un camino extraordinario entendiendo que el camino ordinario estaba un poco estancado. Procuró colocar el tema en otro ámbito para avanzar con las negociaciones y por eso convoca a los presidentes de los países, para poder avanzar en acuerdos”, indicó Lejtreger.
Esta convocatoria representa un cambio. Habitualmente eran los negociadores que durante años trabajaban y discutían entre ellos en instancias de Naciones Unidas para avanzar en posibles acuerdos mientras los ministros de ambiente de los países se reunían en instancias puntuales para intentar definir las propuestas.
“Los negociadores llevan años trabajando. Con tantos años en el tema se creó un conocimiento propio de estos mecanismos de negociación y se generó una burocracia internacional que quedó anquilosada en sí misma. Ahora esta reunión —de Nueva York— quiere ser otra cosa, quiere romper con eso. Lo entendemos positivo”, opinó Lejtreger. Es que en definitiva son los jefes de Estado los que tienen que avalar compromisos ambientales, medidas que afectan a la industria, el agro, la vivienda, y a muchas otras áreas. “La idea es volver hacia aquellos que van a tomar las decisiones, tiene que haber un compromiso efectivo y una decisión política”, agregó la subsecretaria.
La reunión se setiembre “tiene como objetivo promover la acción transformadora, crear un estímulo político antes de la conferencia de partes”, indicó García.
“Es una estrategia inteligente movilizar a la voluntad política, allí donde siente que aún no es suficiente, donde todavía hay una herencia difícil de quitarse de encima. La regla general por parte de nuestros líderes sigue siendo cautela”, opinó Ribera.
Pero Ban Ki Moon no solo invitó a los jefes de estado y gobierno sino también a líderes de las empresas, finanzas, la sociedad civil y líderes locales a una cumbre climática en setiembre de este año en Nueva York.
Ban Ki Moon detalló en la invitación al evento —titulado Climate Summit 2014— que esta instancia apunta a impulsar la acción de los gobiernos, el sector de los negocios, las finanzas, la industria y la sociedad civil a abordar nuevos compromisos sustanciales y replicables para ayudar a que el mundo pueda hacer un viraje hacia una economía baja en emisiones de carbono.
“La reunión de setiembre abre un camino muy importante en cuanto al esfuerzo de ser creativos, salir del ámbito tradicional en el que se han manejado hasta el momento las negociaciones y abrir mucho más el espectro y tratar el tema mucho más transversal y comprometerse”, opinó Lejtreger.
Abu Dhabi.
Hace un mes en Abu Dhabi la ONU convocó otra reunión especialmente para preparar la de setiembre en Nueva York y presentó cómo sería este nuevo camino de diálogo no tradicional. Incluyó la participación de empresas privadas y gobernantes con la participación de distintas agencias de la ONU. Se les pidió a todos presentar propuestas concretas que se estén aplicando para, en base a ellas, poder plantear acciones concretas sobre las cuales discutir. Uruguay presentó sus acciones en gestión del riesgo de desastres vinculados con el clima y la respuesta ante eventos climáticos extremos mientras las empresas privadas presentaron sus variados negocios, por ejemplo en energías renovables y software útiles para la gestión ambiental.
“Uruguay respondió al llamado de la ONU y puso acciones sobre la mesa”, dijo Lejtreger, quien participó en el evento. “Esta instancia no estaba pautada y fue muy saludable, con una dinámica nueva y desconocida. La ONU hizo una reunión para que los países pudieran mantener un diálogo y no llegar a setiembre (Nueva York) sin nada”, señaló. Además, el tema del cambio climático no se trató como algo meramente científico sino más vinculado al desarrollo sustentable, “no exclusivamente como un tema ambiental sino económico y social, más complejo”.
Lima.
Otra de las instancias clave en este proceso es la reunión anual de la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención de Cambio Climático de la ONU que se realizará en diciembre en Lima, Perú. Luego de la reunión de setiembre, Perú será otra gran instancia para lograr avanzar en acuerdos que deriven en un 2015 exitoso. Con un pasado negro de negociaciones poco exitosas, como la de Copenhague en 2009, en la que las grandes potencias terminaron definiendo a puertas cerradas, y otras COP que le siguieron con tímidos avances, la de Perú pretende dar el gran paso y sentar las bases de un futuro acuerdo en París.
La reunión de Nueva York en setiembre y la de Lima en diciembre “van por distintos lados pero son dos intentos para que la reunión de 2015 en París sea exitosa”, explicó Lejtreger.
Uruguay ha iniciado intercambios con otros países latinoamericanos para poder coordinar un punto de vista común y proponer en Perú una recomendación de un posible camino a seguir. Lejtreger se ha reunido con las autoridades peruanas para plantearles la necesidad de tener un documento por escrito que avale esta postura en común. Perú ha comenzado a trabajar en el tema aunque todavía no hay un texto listo para que los demás países de América Latina y el Caribe lo analicen.
“Uruguay está procurando construir una visión común. América Latina tiene la característica de ser diversa pero no son diferencias tan abismales como para no permitir una visión común en temas ambientales. En las negociaciones del Convenio de Minamata de Mercurio se pudo, apareció el enfoque social vinculado a la calidad de vida y salud humana. La idea es llegar a Perú con una posición latinoamericana y que la COP de Perú se fortalezca y tenga sus objetivos”, resumió Lejtreger.
La propuesta de los países desarrollados ha estado vinculada a pensar en medidas para combatir el cambio climático en función de los ingresos per cápita en los distintos países, tanto para obtener fondos como para controlar el cumplimiento de objetivos. “Pero nuestro continente tiene desigualdades y hablar de promedio no dice mucha cosa. Necesitamos poner otro enfoque porque no nos sirve este otro. Tenemos un aporte para hacer”, indicó Lejtreger.
Social.
En 2009 las organizaciones ambientalistas quedaron en la puerta de la COP realizada en Copenhague. La participación de la sociedad civil en estas negociaciones internacionales no está formalmente prevista. Sin embargo, no por eso han dejado de intentar ser parte. Este año con el apoyo del gobierno de Venezuela se realizará en este país en noviembre la Pre COP Social, una reunión que pretende reunir las organizaciones no gubernamentales en un diálogo con los ministros de ambiente de los países que integran la ONU y apuntan luego a poder hacerse un lugar en Lima en diciembre. “La Pre COP Social va a ser una experiencia nueva”, comentó Lejtreger y aclaró que hace falta aún estructurar de qué manera podría participar la sociedad en los procesos de discusión y negociación.
Ciencia, Salud y Ambiente
2014-06-26T00:00:00
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