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    En un mundo “multipolar”, Latinoamérica debe tener voz “propia” si pretende “incidir en algo” en la política y el comercio globales

    “Me preocupa que si no entendemos esta oportunidad para dar un salto como latinoamericanos (…) nos quedaremos. Esto parece económico, pero es un tema político. Si usted quiere hablar al mundo, tiene que hablar con una voz sola. Entiendo que una misma talla no le sirve a todos los países. Pero aquí hay una posibilidad para hacer valer nuestra voz”, dijo el ex presidente chileno Ricardo Lagos durante el cierre de “Personalidades” de Búsqueda

    Chile es un país que no deja indiferente a nadie en Uruguay. A pesar de no ser uno de los vecinos limítrofes, el país trasandino funciona como un referente en la región de un modelo de apertura comercial y económica que es ensalzado por unos y criticado por otros.

    El “modelo chileno”, que aplica desde hace décadas una amplia apertura comercial, llevó a ese país a alcanzar acuerdos de libre comercio con más de 60 países en todo el mundo, entre ellos Estados Unidos, China, Japón, la Unión Europea, Suiza, Australia, Islandia o Liechtenstein.

    Uno de los encargados de mantener esa política de Estado fue Ricardo Lagos, presidente de Chile en el período 2000-2006. Expositor central del cierre del ciclo de charlas “Personalidades” de Búsqueda, Lagos quiere que esta política se transfiera a nivel continental y que América Latina actúe como un bloque “con una sola voz” en un concierto mundial “muy cambiante” donde los países de esta zona “corren el riesgo de sentarse a que les impongan las reglas de juego”.

    “Me preocupa enormemente en esta América del Sur que antes, en los distintos intentos de integración, siempre hemos pensado que la vamos haciendo todos juntos y no me gusta esto que estamos viendo hoy que nos quieren dividir como en el Tratado de Tordesillas. Pienso eso porque veo que nos quieren dividir entre los países del Atlántico y los del Pacífico y eso no está bien”, dijo Lagos.

    Para el ex mandatario, “difícilmente” los países, cada uno por su cuenta, “van a pesar en el mundo del siglo XXI, que es multipolar” y que se va a estructurar en torno a bloques o “a países que son continentes per se: Estados Unidos, China, India y Rusia, que trata de entrar en ese club”.

    Lagos hizo mención a otros bloques mundiales como la Unión Europea o la Unión Africana y en ese contexto América Latina, “si quiere pesar en el mundo”, tiene que “unificarse”.

    “Si queremos incidir un poco en ese mundo y en las reglas de ese mundo, tenemos que ir en conjunto. Tenemos que ser conscientes de que el mundo como lo conocemos pos II Guerra Mundial, las Naciones Unidas, todo eso está en cuestión hoy en día”, añadió.

    Sostuvo que en este nuevo ordenamiento hay un grupo de países latinoamericanos que entran en una “nueva nomenclatura” del Fondo Monetario Internacional (FMI): países “financieramente integrados”, que son los “que pueden ir a los mercados internacionales y tienen una situación financiera amplia”.

    “Ahí están Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. Este es un grupo grande, de ambos lados del continente, con el que se pueden hacer buenas cosas”, agregó.

    Demandas insatisfechas.

    Lagos hizo una revisión histórica del desarrollo económico del continente. Se centró en la década del 2000 y dijo que en ese período “prácticamente toda América del Sur creció a más del doble que la OCDE; éramos convergentes. Pero esa década llegó a su fin y ahora no estamos convergiendo sino batallando. Se produce el fin de la década dorada: hay que gastar dentro de lo que se tiene”.

    Sostuvo que durante esos 10 años los gobiernos latinoamericanos “sacaron a 60 millones de la pobreza”.

    Pero “ahora ellos sienten que se pusieron de pie, lo lograron y demandan mucho más. Ahora está el tema de la volatilidad de estos sectores que sienten que dejaron atrás la pobreza y no quieren caer nuevamente allí, tienen demandas distintas a las que tenían ayer”, señaló.

    “Descubrimos que era mucho más fácil reducir pobreza que satisfacer demandas de estos millones que ahora emergen y que tienen carencias a otro nivel que las que tenían antes. Y eso es en buena medida lo que está ocurriendo en nuestros países”, añadió.

    Para Lagos, la característica de la desaceleración del crecimiento en América Latina convoca a ver “cómo se sigue hacia adelante” luego de que se fueron los “años dorados”.

    El ex presidente destacó que “el tema de la apertura comercial tiene que ver fundamentalmente con el tamaño de un país. Si se trata de un país como Brasil, con 200 millones de personas, tengo un mercado lo suficientemente grande como para protegerlo y ver si mi capacidad empresarial está en condiciones de abastecerlo. Pero cuando uno es un país más chico, el mercado es chico”.

    Ricardo Lagos

    En ese sentido, Lagos apuntó que países más pequeños, como Uruguay o Chile, no pueden basarse en su mercado interno para el crecimiento.

    “Hoy día el 92% del comercio de Chile está bajo los tratados de libre comercio. Cuando llega la crisis y muchos tratan de volver al proteccionismo, los exportadores chilenos están tranquilos porque para cambiar las reglas se precisa de los dos. Eso es una gran seguridad”, agregó.

    Sin embargo, Lagos advirtió que los acuerdos de libre comercio “no lo resuelven todo” y puso el ejemplo de cuando él negoció el TLC de Chile con Estados Unidos, en que los chilenos buscaban eliminar las políticas de dumping que aplicaban los estadounidenses.

    “Claramente no tuvimos éxito en eso. Luego se trató en forma multilateral con Europa y Japón y la cosa cambió”, añadió.

    Lagos usó ese ejemplo para precisar que “las normas de negociación dependen de la capacidad de cada uno”.

    Una voz.

    “En este debate mundial tenemos que tener claridad acerca de cómo vamos a mirar hacia adelante y eso hacerlo de manera unificada”, insistió Lagos.

    “Con Argentina dispuesta a revisar sus políticas proteccionistas y con la idea de avanzar en un acuerdo con Europa, eso puede ser bueno porque si el mundo va a actuar por grandes bloques, aquí tenemos que crear nuestro gran bloque”, añadió.

    Lagos explicó que si el Mercosur logra un acuerdo con Europa, eso representaría que todos los países de América Latina tendrían acuerdos con Europa, ya sea de manera unilateral o por integrar alguno de los bloques comerciales existentes.

    La teoría del ex presidente chileno es que, una vez alcanzado ese acuerdo, todos los países latinoamericanos deben poner arriba de la mesa lo que intercambian con Europa y extraer “un mínimo denominador común”.

    “¿No podremos hacer que ese mínimo denominador común sea el del proceso de integración latinoamericano?”, sostuvo.

    “Si yo le ofrecí esto a Europa y Europa me dio todo esto, bueno; ¿cuál es el mínimo entre todos nosotros? Ahí se trataría de que cada país resolviera que todo lo que le dio a Europa se lo dé al resto de los países de América Latina, y viceversa”, añadió.

    Con un acuerdo de ese estilo, “la integración latinoamericana estaría dada” y “se podría negociar en otros términos”.

    “Podríamos decirle a Europa que se apure en cerrar los tratados y los acuerdos porque si no, cerraremos acuerdos con China o con Estados Unidos”, dijo Lagos.

    “No hagamos alegatos inexistentes; el mundo va a seguir comerciando y el tema es cómo incidimos nosotros en ese comercio mundial. El futuro de la región está directamente relacionado con nuestra capacidad de entender esto. En términos políticos podremos tener un gran debate pero en términos prácticos, si lo abordamos de una manera diáfana, puede tener otras respuestas a las habituales”, añadió.

    Sostuvo que “en el continente nos quedamos discutiendo la teoría y no la realidad práctica de cómo hacemos”.

    “Me preocupa que si no entendemos esta oportunidad para dar un salto como latinoamericanos, y lo podemos dar, entonces nos quedaremos. Esto parece económico, pero es un tema político. Si usted quiere hablar al mundo, tiene que hablar con una voz sola. Entiendo que una misma talla no le sirve a todos los países. Pero aquí hay una posibilidad para hacer valer nuestra voz”, repitió.

    Lagos explicó que en Chile “entendimos que la geografía como nos la enseñaron en el colegio está cambiando: América Latina está en el medio de un mundo que va desde el Atlántico al Pacífico. América Latina mira a ambos océanos y queremos tener una voz en ambos océanos. Porque cuando Europa habla, habla Italia, Polonia, Grecia y no están en el Atlántico. ¿Por qué no vamos a hablar nosotros?”.

    “Los acuerdos de libre comercio son la primera parte, luego hay que mantener niveles de excelencia. No hagamos de esto un tema tabú. Si entendemos el mundo como viene, América Latina tiene que tener capacidad para hablar y pesar con una visión común. Si no hablamos por una sola voz, nos sentaremos a esperar a que otros pongan las reglas y no nos quejemos, porque no hemos sido capaces de convertirnos en actores en ese mundo que se abre ante nosotros”, sentenció.

    Desafiar la historia.

    Finalizada su exposición, Lagos respondió varias preguntas sobre las consecuencias políticas de llevar adelante este tipo de apertura económica.

    El ex mandatario volvió a recurrir al ejemplo del tratado comercial con Estados Unidos que se firmó durante su mandato.

    “Algunos se molestaron cuando incursionamos en conversaciones con Estados Unidos, y yo les explicaba que eso era comercio, no política. Nosotros firmamos el acuerdo comercial a finales del 2002 y en 2003 fue la invasión de Irak. Y cuando pasó lo de Irak me dijeron en Chile: ‘Presidente, ni se lo piense, firme con Estados Unidos que si no, nos olvidamos del acuerdo de libre comercio’. Y yo dije firme que no, que eso era comercio y que yo no había firmado ningún acuerdo político con Estados Unidos”, recordó.

    Lagos también descartó que vaya a ser candidato en las próximas elecciones chilenas. Y empleó otra anécdota: contó que en 2006 un periodista le hizo la misma pregunta y él contestó que en Chile en el siglo XX dos presidentes “volvieron, y esos dos presidentes están en los libros de historia por lo que hicieron en la primera Presidencia”.

    “Al día siguiente leo el titular del artículo que dice que voy a ir a la reelección y más abajo que estoy dispuesto a derrotar a la historia. Bueno, no: no estoy dispuesto a derrotar a la historia”, concluyó.