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    sábado 15 de junio de 2024

    Equipo de Udelar y Claeh prepara “ensayo clínico” de uso de hongos psicodélicos en pacientes con depresión o cáncer

    En paralelo, se formó una sociedad de más de 60 especialistas de la psiquiatría y la psicología ante el aumento de la demanda de ese tipo de tratamientos con “microdosis”, y algunos de ellos los sugieren a sus pacientes

    Su depresión empezó cuando uno de sus hijos se suicidó, hace 12 años, cuando tenía 21. En ese momento recurrió a los antidepresivos que le recetaron como parte del tratamiento psiquiátrico. Pero no se sintió cómoda. Sentía que la medicación la “robotizaba”, le sacaba “todo tipo de emociones”. Un mes antes del comienzo de la pandemia, se suicidó otro de sus hijos, a los 32 años. La depresión se agudizó y pasó un año encerrada en su casa. Solo salía para comprar comida. Pensó en suicidarse, estuvo internada en un psiquiátrico, cambió varias veces la medicación, hasta que sintió que se le agotaban los recursos por ese camino. Así fue que comenzó a leer sobre el uso de microdosis de hongos psicodélicos, algo de lo que le había hablado su hijo —el último en fallecer— cuando estaba mal, también por depresión. Bajo seguimiento terapéutico, recurrió a ellos.

    “Fue mágico, en 20 días comencé a tener ganas de estar afuera, a sentir, a emocionarme. Me calmaron y empecé a disfrutar la vida. Siempre fui una mujer positiva, pero no había resuelto mis duelos, los fui tapando. No voy a decir que no tengo tristeza, pero es diferente, fui aceptando las decisiones de mis dos hijos”, contó a Búsqueda esta mujer de 59 años que ya lleva más de un año y medio usando microdosis de hongos.

    El uso de este tipo de terapias es un fenómeno en crecimiento. Un reflejo de ello es la creación en 2022 de la Sociedad Uruguaya de Psicoterapias Asistidas por Psicodélicos y Enteógenos (Supap). El grupo, según contó su presidente, el psicoterapeuta Federico Montero, magíster en Psicología Clínica, está integrado por más de 60 especialistas —entre los que hay psiquiatras, médicos y psicoterapeutas— y surgió frente a un “incremento” de la cantidad de personas que demandaban integrar las microdosis de psicodélicos a sus terapias. La inquietud de estas personas, relató, partía de “limitaciones” que encontraban en los “tratamientos convencionales”.

    Las microdosis refieren a la ingesta de entre un 5% y un 10% de las dosis completas, que son de entre 15 y 25 miligramos de psilocibina.

    En la Universidad de la República y el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable también hay un grupo de trabajo enfocado en el estudio del uso terapéutico de las sustancias psicodélicas. El nombre del equipo académico es Arché. Su conformación también responde al uso creciente de “hongos mágicos” —como se denomina a los que contienen el componente psicoactivo psilocibina— y a la existencia de estudios clínicos internacionales que demuestran que las dosis completas tienen un efecto antidepresivo y en pacientes oncológicos terminales.

    El integrante de Arché, Frank Lozano, que es estudiante del posgrado en Psiquiatría de la Udelar y realiza su tesis de la Maestría en Ciencias Médicas sobre la “Seguridad y eficacia de la terapia asistida con psilocibina”, dijo que en el mundo hay “grandes avances para la implementación terapéutica de la macrodosis de psilocibina” y que dentro de las “limitaciones” los académicos quieren “acercarse” desde Uruguay, aunque es algo que debe “hacerse con rigor”.

    Según contó, actualmente trabajan con la Universidad Claeh en la implementación de un ensayo clínico con “macrodosis” de psilocibina en Uruguay —como se suele denominar a las dosis completas— para pacientes con cáncer y trastorno depresivo mayor. El ensayo se encuentra en etapa de elaboración de los protocolos, por lo que todavía no fue presentado ante el Ministerio de Salud Pública.

    Terapia revolucionaria

    Desde 2018, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos catalogaron a la psilocibina como “terapia revolucionaria”, a partir de los primeros estudios clínicos que se hicieron con dosis completas en personas con ansiedad relacionadas con el cáncer. Eso habilitó su utilización en fase dos —de las cuatro que se deben alcanzar— en otros diagnósticos, como el trastorno depresivo resistente y el consumo de alcohol. Sin embargo, la investigación no se encuentra en la misma etapa en el uso de las microdosis.

    En ese caso, Lozano afirmó que aún “no hay evidencia científica significativa” de que ingerirlas sea “seguro y efectivo”, porque la evidencia “es muy nueva”, y la “mayoría” de los datos acerca de que su uso implica una mejoría proviene de estudios “observacionales”.

    Al respecto, el psicoterapeuta de la Supap aseguró que la “falta de financiamiento” en estudios con microdosis de hongos psicoactivos responde a que los recursos suelen provenir de capitales vinculados a las farmacéuticas, que tienen objetivos comerciales sobre medicamentos sintéticos, y por tanto “no tendrían beneficio económico si las personas cultivan sus propios hongos”. Eso, indicó Montero, tiene como consecuencia que el “acceso a la evidencia científica sea menor”.

    No obstante, consideró que tienen “evidencia clínica” mediante la “observación” de cientos de pacientes, que muestran cambios de comportamientos cuando utilizan microdosis de hongos junto con psicoterapia.

    “Los cambios son radicalmente distintos (en relación con los medicamentos tradicionales). Los niveles de depresión se reducen más rápido, la ansiedad, el estrés, también aumentan funciones como la creatividad y mejora la comunicación. Con la psilocibina se abre una ventana de oportunidad para aprender nuevos comportamientos”, afirmó.

    Los relatos de testimonios favorables con el uso de microdosis de psilocibina alcanzan a una población mayor que los pacientes con depresión y ansiedad. Claudia Báez es madre de Lautaro, un niño de nueve años que tiene trastorno del espectro autista. Su caso se clasifica como de “bajo nivel de funcionamiento”, por lo que a pesar de la edad que tiene no habla. En un principio, le recomendaron utilizar aceite de cannabis para que su hijo lograra bajar su ansiedad. Luego de no ver “muchos avances” recurrió a las microdosis de hongos. Ahí sí observó cambios “importantes”.

    “En dos años Lautaro disparó. Es otro niño. Mejoró en la atención, en jugar con los pares, en entender el sentido de un juego. Tuvo una maduración importante”, afirmó.

    Según indicó a Búsqueda un cultivador de hongos, que le ha vendido a más de 1.200 personas en los últimos 10 años en Uruguay, entre los usuarios de microdosis el 80% consume 0,32 miligramos. Eso tiene un costo aproximado de $ 1.400 las ocho cápsulas, lo que dura entre dos y tres semanas, según cuál de los protocolos de uso se realice. En el caso de las macrodosis, los 4 gramos cuestan $ 1.600.

    La psicóloga gestáltica y comunicadora Magela Giorgi, quien también integra la Supap, dijo que hay mucho “interés” en el uso de la psilocibina, que “está en auge” y “un poco de moda”. El fenómeno, apuntó, también tiene el impulso de varios documentales en plataformas de streaming. Sin embargo, subrayó que el uso terapéutico requiere de “formación e información”. Para la terapeuta, la cantidad de personas que se asociaron al grupo refleja una “necesidad de la sociedad” de “respuestas que salgan de lo tradicional” y consideró que es “urgente” empezar a avanzar en ese sentido.

    Renacimiento científico

    Lozano señaló que si bien “hay urgencias y tensiones”, como las demandas de los usuarios y los intereses de los inversionistas, las investigaciones deben sostener el “rigor” científico. Tratar a personas con patologías de salud mental, afirmó, requiere de “conocimiento” y “uso responsable”.

    El presidente de la Supap cree que el país tiene las “condiciones” para realizar “procesos seguros, efectivos y eficaces” en relación con psicoterapias asistidas por hongos, porque existe la materia prima y hay profesionales en formación, mientras que “los niveles de salud mental están empeorando a nivel mundial y en Uruguay en particular”. Según indicó, desde la agrupación están en contacto con varias “redes” de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, en relación con profesionales de la salud y sociedades científicas que estudian los psicodélicos, quienes “observan a Uruguay como un país con mucha potencia para avanzar en este cambio de paradigma” del tratamiento de los trastornos de salud mental.

    “Es esperanzador que esto esté sucediendo porque ya las alternativas clásicas de tratamientos en psicoterapia han demostrado sus graves limitaciones”, dijo.

    Desde el ámbito científico internacional se ha calificado a la actualidad como el “renacimiento” de la realización de experimentos en torno a los hongos, en relación con el potencial que tienen como tratamiento para trastornos psiquiátricos como la depresión o la ansiedad, ya que la primera ola —también en Uruguay— se frenó en 1970, con la Ley de Sustancias Controladas de Estados Unidos, que puso a los psicodélicos en categoría de riesgo.

    “Eso hizo que perdiéramos una generación de investigadores. Ahora estamos en el renacimiento. Creo que Uruguay tiene las posibilidades de implementar estudios para definir si es una herramienta que se puede usar a nivel local, pero, como cualquier otra herramienta terapéutica, hay un proceso que cumplir”, afirmó Lozano.

    Información Nacional
    2023-05-17T21:35:00