• Cotizaciones
    jueves 12 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Érase una vez

    Ni los autores de las sagas islandesas, ni Esopo, ni Scheherezade en sus mil y una noches, ni La Fontaine, ni los hermanos Grimm, ni H.C. Andersen, ni siquiera Walt Disney (¡ni Walt Disney siquiera!), han sido capaces de crear cuentos, fábulas y relatos fantásticos tan convincentes como lo ha hecho la izquierda latinoamericana (si bien hay que reconocer que la prácticamente nula capacidad crítica del público ha resultado de gran ayuda en esta empresa).

    Una particularidad a señalar es que antes, el grueso de la gente sabía que el discurso político era, mayormente, un cuento. Ahora, el pueblo (esa masa difusa, profusa y confusa) cree que lo que le dicen es real. Esta metamorfosis explica que una izquierda conservadora y retrógrada sea vista como un movimiento progresista cuyo objetivo es barrer con el antiguo sistema de explotación e implantar en su lugar algo nuevo y mejor. Una Cristina Fernández de Kirchner, cargada de joyas y remodelada a fuerza de implantes y botox, se presenta como una austera Juana de Arco del modelo nacional y popular y cosecha más de la mitad de los votos.

    Presenta, América Latina, algunos rasgos que la hacen incomprensible en el resto del mundo alfabetizado. Doy un ejemplo del montón. A la caída del imperio soviético, y ante la evidencia del fracaso del sistema socialista, muchos partidos de izquierda en Europa occidental revieron sus programas, se cambiaron el nombre, hicieron algún tipo de autocrítica e intentaron adaptarse a la situación vigente a fines del siglo XX. Todos ellos tiraron el leninismo por el inodoro. En nuestro continente, por el contrario, no hubo nada de eso. Aquí no cayó ningún muro, ni el de Berlín ni el mental. Aquí hay universidades enteras que defienden el marxismo leninismo como una brillante y eficaz herramienta de análisis. Aquí abundan quienes glorifican el régimen cubano. Aquí se anuncia (sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza) el inevitable triunfo del socialismo. Aquí se puede pregonar “la liberación nacional” sin tener que explicar de qué se trata. Aquí, y esto es verdaderamente pasmoso, se sigue subrayando que el objetivo final es la instauración de la dictadura del proletariado.

    En vez de preguntarse los motivos por los cuales el marxismo leninismo ha resultado ser una interminable colección de trágicos y sangrientos errores, o de intentar identificar los motivos por los cuales el socialismo nunca ha podido funcionar, ni existe, de la Edad de la Piedra en adelante, un solo ejemplo de sociedad socialista que haya sobrevivido y prosperado, la izquierda latinoamericana ha elegido el camino del cuento chino, con más éxito y ambición incluso que los propios dirigentes chinos, que no se preocupan por esconder que su comunismo no es otra cosa que un capitalismo salvaje en manos del Partido (y el Partido, a su vez, el instrumento que le permite a la clase privilegiada mantenerse en el poder y gozar de sus prebendas).

    Así de exitoso ha sido pues el cuento de la transformación de la izquierda latinoamericana en progresía.

    Debajo del paraguas de este gran relato se esconden una multitud de cuentos menores, todos ellos iguales de fantasiosos y exitosos. Tenemos en esta colección el cuento de la excelente capacidad administrativa del supuesto progresismo. También tenemos el cuento de la honestidad de los líderes “populares”. Y el cuento de que antes, cuando gobernaba la derecha, la gente sufría hambre, inseguridad y falta de perspectivas, la educación era mala y las calles estaban rotas y sucias. Y no falta el cuento de la entereza moral de gobernantes tales como los hermanos Castro, Chávez, Morales, Ortega, Correa y, ¡nada más y nada menos!, de la entereza ética de dos amantes de las cajas fuertes y el dinero ajeno como la pareja Kirchner.

    Detrás de esta verdadera maraña de sagas nos encontramos con una pandilla de ineptos, corruptos, mentirosos y delincuentes; ocupantes de todos los puestos claves del aparato estatal, de la Presidencia para abajo. Si alguien se preocupa en averiguar cómo amasaron su fortuna estos personajes, entonces se le atacará por desestabilizador, por golpista o (sacrilegio de sacrilegios, jarabe de jarabes) por enemigo del pueblo. No hay nada peor que ser enemigo del pueblo: mucho menos malo es pegarle a la madre o negarle un plato de sopa a los hijos.

    Si alguien se pregunta en voz alta cómo fue posible que un Mujica saliese de un aljibe y se encontrase una regia chacra en Montevideo, entonces se le atacará por provocador. Si alguien asegura que el pedófilo Daniel Ortega —cuyas violaciones a menores (entre ellos su propia hijastra) son cosa pública y reconocida— no puede dar clases de moral revolucionaria, entonces se le acusará de ser un agente del imperio.

    Y así, el relato elaborado por los mejores cuentistas de la Historia saca respuestas insólitas con mayor rapidez y efecto que el mago más prestigioso logra sacar conejos de su galera.

    // Leer el objeto desde localStorage