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Especialistas advierten sobre “inequidad” en el acceso a cuidados paliativos entre el área metropolitana y el norte del país
Si se aprueba la ley de eutanasia, tener que elegir ese método por falta de atención adecuada en el final de la vida “sería montar una injusticia sobre una inequidad”, opinó bioeticista del Colegio Médico del Uruguay
“No hay nada más que hacer”. La frase activa o intensifica el desconsuelo de un paciente que padece una enfermedad que no tiene cura y que, más tarde o más temprano, causará su muerte. “No puede existir esa frase macabra”, reclamó la presidenta de la Sociedad Uruguaya de Medicina y Cuidados Paliativos, Rita Rufo, durante un encuentro virtual que convocó el Colegio Médico del Uruguay (CMU) el martes 19. Es cierto que los tratamientos curativos son limitados y que la medicina no es capaz de evitar la muerte por enfermedad de todas las personas. Pero cuando no se pueden proponer más medidas que curen es cuando deben aparecer las paliativas, para “dar todo su esfuerzo en mejorar la calidad de vida”, agregó Rufo.
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La etapa final de una enfermedad muchas veces puede generar dolores. Algunos son provocados por síntomas físicos como cefaleas, vómitos o dificultad para respirar. Y muchos otros son psicológicos o emocionales, derivados del miedo al sufrimiento propio o de las personas cercanas, el temor a ser una carga, los cuestionamientos sobre el sentido de la vida. Ante estos dolores, algunos pacientes expresan el deseo de adelantar su muerte.
En el Código Penal uruguayo, y también en el de ética médica, se entiende que si un médico da respuesta a ese deseo está cometiendo un delito. En cambio, lo que debe hacer un equipo asistencial frente a esa situación es acudir a los cuidados paliativos. Según explicó Rufo a Búsqueda, esta especialización de la medicina consiste en apoyar al paciente y también a su familia para que puedan sobrellevar la etapa final de la vida de la mejor manera posible. En estas instancias intervienen también psicólogos y asistentes sociales.
La iniciativa del Colegio Médico de organizar un conversatorio sobre cuidados paliativos, tema en el que se profundizará además en los cursos para el desarrollo profesional médico continuo, partió del debate político y social que originó el proyecto de ley de eutanasia presentado por el diputado colorado Ope Pasquet en marzo de 2020. Fue un debate que se detuvo por el advenimiento de la pandemia pero se retomó a fines de 2021. En ese entonces se sumó un nuevo proyecto que la Cámara de Diputados aprobó en diciembre y que algunos entienden opuesto al de eutanasia: el de cuidados paliativos, que presentaron varios representantes con el asesoramiento de la asociación que dirige Rufo.
“Nos pareció que era importante que el colegio colaborara en poner en la población el tema no de la eutanasia, sino de los cuidados al final de la vida. Ese es el punto central. La eutanasia es un elemento, pero lo relevante es lograr que el derecho a una buena calidad al final de la vida se pueda plasmar”, dijo a Búsqueda el intensivista e integrante del Tribunal de Ética del CMU Raúl Lombardi. Añadió que los conceptos de eutanasia y cuidados paliativos son “bien distintos”, pero no “opuestos”.
Lombardi añadió que en los cuidados paliativos “se implementan tratamientos dirigidos a tratar los síntomas” de una enfermedad que causa algún dolor crónico y también de posibles efectos secundarios de tratamientos. El intensivista dijo que, según su experiencia, cuando las personas piden adelantar su muerte y se les brinda una consulta con un equipo especialista en cuidados paliativos, “en un alto porcentaje de los casos dejan de lado la solicitud de eutanasia”.
El bioeticista integrante del Consejo Nacional del CMU, Oscar Cluzet, aclaró que existen algunas enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica o lesiones en la médula cervical que provocan que un paciente quede cuadripléjico, y a veces no hay un sufrimiento físico, pero sí uno muy grande en lo “espiritual y moral”. En esos casos, puntualizó, puede suceder que el paciente sienta que los cuidados paliativos “no le vuelven deseable el continuar viviendo”. Estos pacientes conforman “la minoría que podría justificar una solución, para algunas personas, de tipo eutanásica”, dijo a Búsqueda. Sin embargo, aclaró que la eutanasia “no es una práctica intrínseca a la propia medicina, que siempre ha tratado de evitar la muerte de los enfermos” y que muchos médicos no van a aceptarla “sin criticarla desde una visión humanista”.
Acceso desigual
Uruguay se divide por el río Negro, que lo atraviesa a la mitad. No es lo mismo vivir en el sur que en el norte. Hay diferencias en el clima, en el estilo de vida, en los suelos. La división del país también se refleja en el acceso a algunas especialidades médicas. Entre ellas, a los cuidados paliativos. El área metropolitana “goza de un cuidado paliativo de gran calidad”, aseguró Cluzet. Pero del otro lado del río Negro esa área de la medicina “no tiene un buen desarrollo”. “Sería lamentable que, si se aprueba en el país una ley de eutanasia, alguien elija ese método porque no tiene los cuidados paliativos adecuados. Eso sería montar una injusticia sobre una inequidad”, reflexionó.
En todo el territorio uruguayo funcionan en la actualidad 21 unidades de cuidados paliativos. Del total, solo tres son de atención pediátrica y, de esas tres, dos se ubican en prestadores públicos de Montevideo y una en un privado de Salto. De las unidades de adultos, 11 se encuentran en Montevideo (cinco en prestadores públicos y seis en privados) y seis en el interior. Estos datos fueron compartidos por el Área Programática de Cuidados Paliativos del Ministerio de Salud Pública a las diputadas Lucía Etcheverry, Cristina Lustemberg y Nibia Reisch y al diputado Alfredo de Mattos, quienes expusieron la información en un informe presentado ante la Comisión de Salud Pública del Parlamento en noviembre de 2021.
En el debate político y social se expresaron varias personalidades. El sacerdote Juan Andrés Verde dijo en una entrevista en el programa Santo y seña, de Canal 4, que la “sociedad hoy está totalmente preparada para eliminar todo tipo de dolor y sufrimiento en un paciente”, y se refirió a la existencia de los cuidados paliativos. Pero, para Lombardi, “la eliminación del dolor no existe, es una ficción”. El intensivista dijo a Búsqueda que, si bien se ha avanzado en el ámbito médico en el tratamiento de todo tipo de dolor, en algunos casos “no es posible eliminarlo”.
Una medida que se aplica en cuidados paliativos cuando se le quiere aliviar un dolor crónico al paciente es la sedación. Se trata de un método que se usa también en otras ocasiones como intervenciones quirúrgicas, pero se llama de manera específica “sedación paliativa” cuando se da al final de la vida. Para ello se pide la autorización del paciente y se busca un acuerdo con familiares u otros allegados. Esa sedación alivia mediante una disminución de la conciencia del paciente. Quien la recibe entra en “un sueño del que, en general, no despierta, porque se está muriendo”, explicó Rufo a Búsqueda.
Pero los paliativistas insisten en explicar que la sedación no es un método eutanásico porque no adelanta la muerte. Tampoco tiene el objetivo de provocarla, sino de aliviar un sufrimiento en un paciente cuya muerte ya es inminente por causa de la enfermedad que padece. Desde la Sociedad de Cuidados Paliativos se entiende que, por el contrario, la eutanasia “mata al paciente para eliminar su sufrimiento”.
Durante el encuentro virtual de la semana pasada, el especialista en medicina interna y magíster en cuidados paliativos Fernando Elhordoy trató de derribar algunos prejuicios que existen en torno a esa especialidad de la medicina dedicada a mejorar el final de la vida. “Llegaron los de la muerte, me voy a morir”, transmiten algunos pacientes cuando los intensivistas ingresan en su habitación en un centro de salud, según dijo Elhordoy. Se trata de “un mito”, explicó, porque estos especialistas no producen la muerte, sino que trabajan “en la vida del paciente”. “Los cuidados paliativos han ampliado la sobrevida”, añadió.
Para el magíster en cuidados paliativos, además, hace falta que la sociedad entienda que “la vida tiene su final” y que todas las personas se van a morir. En su exposición reflexionó acerca de que la sociedad “no acepta la muerte” y no habla de ello. “Tenemos que hablar, ser específicos, claros”, opinó.