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“Cada vez que voy a un templo de Kioto o Nara y me conducen a un antiguo retrete japonés sumido en la penumbra y, por lo demás, de una pulcritud extrema, aprecio vivamente el valor singular de la arquitectura japonesa. La sala de estar también tiene sus encantos, pero el retrete japonés está concebido para serenar el espíritu”. Así, mirando la luz tenue que rodea jarrones, vajilla, adornos y comidas, el escritor Junichiro Tanizaki (Tokio, 1886-Yugawara, 1965) fue elaborando Elogio de las sombras (Navona, 2020), un ensayo breve sobre estética tradicional y cultura japonesa.
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Considerado uno de los más destacados autores clásicos nipones, autor de poemas, cuentos y novelas, es este uno de los ensayos breves del escritor que alcanzó gran popularidad desde que se publicó por primera vez en 1933. Su originalidad radica en el cruce que establece entre algunos aspectos de la vida cotidiana y cultural del Japón tradicional y la estética occidental, arraigada en la relación entre luz y belleza. Por el contrario, Tanizaki plantea que la sombra, los claroscuros y la delicada luminosidad han acompañado la estética ancestral japonesa.
“A nosotros, por lo general, la visión de un objeto que reluce nos produce desasosiego. Los occidentales, en vajilla y cubertería, utilizan la plata, el acero y el níquel y, además, los bruñen para que brillen, pero nosotros detestamos que reluzcan de esta forma. (…) Al contrario, apreciamos que el lustre de la superficie se vaya apagando”.
Un ensayo delicioso, narrado con la minuciosidad en el detalle de un observador a la vez sabio y cordial. Un ensayo que ayuda a comprender la cultura japonesa de ayer y de hoy, y a apreciar de otra forma la belleza escondida en la penumbra.