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    martes 04 de junio de 2024

    Exministro Ernesto Murro: un plebiscito no tiene “grandes apoyos” y si fracasa, se consolidaría la reforma jubilatoria

    Es partidario de reformas graduales, como se hicieron durante los gobiernos del Frente Amplio

    El exministro de Trabajo y Seguridad Social Ernesto Murro se define como un “jubilado militante honorario” que, como hombre clave en asuntos previsionales durante los gobiernos del Frente Amplio, es una fuente habitual de consulta para los dirigentes de izquierda. Cuando le piden una opinión sobre un tema, Murro lo estudia, lo escribe y luego lo firma.

    Desde ese lugar, ha conversado con sus compañeros del Frente Amplio, el PIT-CNT y la Onajpu —una organización de pasivos— sobre el plebiscito que impulsa la central sindical para llevar otra vez la edad de retiro a los 60 años, eliminar las AFAP e igualar el monto de la jubilación mínima a la de un salario mínimo. Su opinión está influida por los plebiscitos anteriores, que le permiten pasar una advertencia: por ahora la iniciativa no cuenta con “los apoyos políticos y sociales” e impulsarlo es “riesgo”. Murro no recuerda que una resolución de “tanta importancia” haya sido aprobada por un tercio de los sindicatos. También considera “inadecuado” el texto de la consulta popular, por su “contenido” y su extensión. La propuesta crea una “expectativa” en la población que podría llevar a una “frustración” –en caso de no tener los votos necesarios– y consolidaría aún más el sistema con su reforma en proceso.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Murro mantuvo con Búsqueda.

    —En una actividad organizada por un grupo del Frente Amplio se mostró a favor de la compatibilidad de trabajo y jubilación, pero dijo que el gobierno “exagera” su promoción. ¿Por qué?

    —El Frente Amplio votó a favor de la compatibilidad y de la jubilación parcial y nosotros fuimos iniciadores de las dos cosas. Promovimos esas leyes, aunque tuvieron poco impacto porque tenían muchas condiciones para que se pudieran usar. Ahora se avanza y es parte de un proceso cultural. En aquellos tiempos se discutía si había que promover eso o no, hoy es más aceptada esta realidad de trabajo y jubilación. Estamos de acuerdo, pero el gobierno exagera porque en el mundo existe, pero abarca poca gente por distintas razones. Hay algunos estudios del BPS que muestran que del total de personas mayores de 60 años que hay en Uruguay, solo el 21% trabaja. Pero si miro las personas mayores de 60 jubiladas que trabajan, es solo el 9%. Lo apoyamos, pero creo que no se puede presentar una ley como está presentándola el gobierno, que habla solo de esto, cuando al mismo tiempo están pasando cosas que afectan a cientos de miles de personas.

    —¿Cuáles?

    —Varias cosas. Para decenas de miles de personas que tienen actividad bonificada la parte de jubilación por AFAP desde agosto, se va a calcular por la edad real cuando antes se calculaba por la edad bonificada. Por tanto, se le va a pagar menos jubilación por la parte de AFAP. Una segunda cosa mucho más grave que esto, que puede llegar a afectar a un millón de personas, tiene que ver con el incumplimiento del presidente de la República de no cambiar las reglas de juego a la gente que tuviera años de trabajo…

    —El presidente aclaró que los técnicos le dijeron que era imposible una reforma sin aumentar la edad mínima de retiro.

    —Sí, sí, pero el perjuicio a la gente existe. Me puedo disculpar, pero si perjudiqué a una persona, no alcanza. En el discurso como candidato y como presidente y en el programa del Partido Nacional se vuelve a afirmar lo mismo. En su momento se discutió mucho sobre el tema del aumento de la edad. El artículo 22 (de la Ley de 20.130) anula un importante beneficio que había para cientos de miles de personas que, sin estar obligadas a afiliarse a AFAP, se afiliaron. Hoy, una persona que gana menos de $ 78.770 no está obligada a afiliarse a una AFAP, pero a esas personas se les dice que si se afilian, el BPS les va a pagar hasta un 50% más. El gobierno lo deroga progresivamente primero y definitivamente desde el 2043. ¿Cuál es el incumplimiento de esto? Se está violando el contrato que la gente firmó al afiliarse. Hay plazo hasta el 30 de noviembre y ya hay 310.000 personas que tendrían que pasar por BPS a ver si les conviene o no seguir afiliadas a una AFAP. Y todavía no tiene pronto el programa informático. El gobierno no solamente no informa, sino que no tiene pronto el asesoramiento.

    —¿Cuál cree que es el sistema mixto que debería tener Uruguay?

    —Estamos de acuerdo con sistemas mixtos, donde exista un fuerte sistema público solidario estatal y sistemas complementarios de esto. Existen distintas posibilidades de financiamiento de la seguridad social y de regímenes mixtos. Brasil, por ejemplo, tiene fondos cerrados y fondos abiertos, que son fondos complementarios. En Suecia existen las cuentas nocionales. En Dinamarca no hay aportes personales y patronales y se financia todo con impuestos. Yo estoy de acuerdo con lo que proponen las bases programáticas del Frente Amplio: un pilar asistencial, un pilar contributivo público-solidario, y un pilar de ahorro no lucrativo.

    —¿Y esos pilares qué nombre tienen? ¿República AFAP? ¿Una AFAP solo estatal?

    —Yo soy muy crítico de las AFAP. Era crítico cuando hacíamos pronósticos y soy crítico hoy que tenemos resultados. Creo que se pueden hacer las cosas de otra manera, como las hace el mundo. Nos quisieron hacer creer que era bueno, que hasta Cuba iba a llevar las AFAP. Cada país debe construir su modelo de acuerdo a sus circunstancias.

    —¿Cuál debe ser el modelo uruguayo?

    —El modelo uruguayo va por estos caminos. Está bien eso que plantea el Frente Amplio, el PIT-CNT y los jubilados: un sistema fundamentalmente público, con un sistema complementario de ahorro no lucrativo. Me preguntabas por República… Cuando uno mira los 27 años, ¿cuál es la que anduvo mejor o menos mal? República AFAP es la que cobra menos comisión, tiene rentabilidades similares, es la que hace más inversiones en el país, es la única que tiene sucursales en todos los departamentos. Vemos que más del 60% (de los ahorros previsionales) están invertidas en títulos del Estado. O sea, quien está pagando la rentabilidad es el propio Estado uruguayo. Las rentabilidades fueron mejores al crecimiento de la economía, pero pese a eso, hoy el promedio que se está pagando por jubilación por AFAP es $ 8.399, eso no es lo que se había prometido.

    Si analizo un poco más –he obtenido información del Banco de Seguros del Estado de 2020, 2021 y 2022–, cuando ves las altas de jubilación por AFAP de los últimos años, o sea, de la gente que tiene más años de aporte, el 58% de las altas es $ 1.916 promedio. Esto no es lo que se había prometido. Si veo el segundo escalón, el 80% de las altas de jubilación es de entre $ 5.000 y $ 6.000 en promedio.

    —Lo que no me queda claro es cuál es el modelo para Uruguay. Hoy hay una AFAP con accionistas estatales y tres privadas. ¿Es el modelo correcto?

    —Soy crítico de este modelo y me tocó administrarlo. Se mantuvo, pero se mejoró y no se extendió, que es lo que se hace ahora. Las reformas de la caja militar, caja policial, Caja Bancaria y Caja Notarial las hicimos sin AFAP. Hicimos la ley de cincuentones, bajamos las comisiones en forma importante, creamos un fondo más seguro para los mayores de 55 años, mejoramos las tablas de mortalidad. Hicimos esos cambios y extendimos la cobertura.

    Tenemos otro tema al cual esta reforma no le dio la importancia que tiene, que es el Banco de Seguros del Estado. Mientras el sistema persista, tenemos que fortalecerlo. Vamos a suponer que se mantiene el sistema, entonces tendremos problemas. Vamos a suponer que se cambia el sistema pero que vamos a otro sistema mixto, puede o no haber un rol del BSE en ese nuevo sistema mixto. Estas cosas las tenemos que conversar, son importantes.

    —¿Hay que derogar las AFAP?

    —Te reitero, soy crítico del sistema. Esta pregunta viene relacionada con el tema de la iniciativa del plebiscito. Uruguay tiene que ver cómo construye, cómo sigue mejorando su sistema de protección social y eso lo va a decidir la gente, no lo va a decidir Murro.

    —¿Su opinión cuál es?

    —Como hombre viejo que soy, tengo todos los plebiscitos y referéndums en el lomo desde 1989 hasta acá; hubo 16 y mayoría solo en seis. Con las elecciones se hicieron 10, y mayoría solo hubo en tres. ¿Cuál es la experiencia? En esos hubo amplios apoyos sociales. Eso hoy no existe. Por ahora no existe –capaz que dentro de un mes exista–, no hay amplios apoyos políticos y sociales. Tengo alguna experiencia sindical y he leído algo de la historia y nunca vi una resolución, y menos una resolución de tanta importancia, aprobada por un tercio de los sindicatos. Este es un tema de alta responsabilidad política. Entonces yo creo que es muy riesgoso. De los cuatro partidos importantes, el único que podría apoyar esto es el Frente Amplio, en el que una cantidad de sectores han expresado su reparo. A mí me ha llegado el texto borrador de cuatro o cinco páginas –no sé si será ese que se va a aprobar o no– y creo que el texto es inadecuado, por contenido y por largo. Me consta que hay dirigentes que están haciendo esfuerzos por lograr una solución.

    —¿Y qué riesgos tiene?

    —La historia nos muestra que las consultas populares, las reformas constitucionales o los referendos que hubo tuvieron amplios apoyos. No es el caso. Si uno dice: quiero que la jubilación mínima sea tanto, que la edad jubilatoria sea tanto, que no existan más las AFAP, y voy y pierdo… a eso hay que respetarlo. Prefiero seguir en este camino que transitamos en los 15 años de gobierno del Frente Amplio, de ir haciendo una cantidad de reformas. Prefiero seguir siendo crítico del sistema y tratando de mejorarlo. No es por estrategia electoral sino por la gente. Una herramienta inadecuada en su contenido y con pocos apoyos políticos y sociales le crea una expectativa a la gente que no solamente genera una frustración, sino además consolida aún más un sistema.

    —¿Va a firmar?

    —El borrador que conozco es absolutamente inadecuado. Si yo tengo un clavo remachado, no lo puedo sacar con una tenaza de juguete.

    —¿Entonces su ideal es hacer reformas hasta llegar a qué punto?

    El destino es mejorar la calidad de vida de la gente, el mejor sistema de protección social que las uruguayas y los uruguayos decidan.

    —¿Con qué modelo? ¿El brasilero? ¿El sueco?

    —Si pudiéramos hacer una combinación de los mejores modelos del mundo adoptados al Uruguay con las realidades de Uruguay, fenómeno. Noruega tiene un financiamiento principal con un impuesto a las altas ganancias petroleras. En Uruguay no hay petróleo, pero hay otras cosas.

    —¿Qué se podría gravar en Uruguay?

    Yo pongo un ejemplo que es de (Danilo) Astori, que en la pandemia dijo de poner un impuesto al 2% a depósitos en el exterior para ayudar a financiar la pandemia, como impuesto transitorio. Ahí hay una idea que está bien. Hay que pensar formas complementarias de financiamiento.

    —¿Habría que haber ido por un camino diferente, como el que planteó la corriente comunista en el PIT-CNT, de derogar la Ley 20.130?

    —Tampoco estoy de acuerdo. Y reitero que no es por un tema electoral. A mí lo que me preocupa es el resultado por la gente. Está bien. Si una iniciativa de esta importancia fracasa, la perjudicada va a ser la gente. Perjudica en sus derechos de seguridad social y perjudica a la gente en su ánimo, en su expectativa.

    Economía
    2023-08-30T21:55:00