El informe de resumen que el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, por la sigla en inglés) divulgó el lunes señala que el tiempo de actuar se está acabando y que urge tomar medidas para evitar una catástrofe climática que, de todas maneras, ya está dejando daños irreversibles. “Hay una ventana de oportunidades que se cierra rápidamente para asegurar un futuro habitable y sostenible para todos”, señala el texto, firmado por 93 técnicos reunidos en los últimos días en Interlaken, Suiza.
Este es el sexto informe que elabora el IPCC desde que fue creado en 1988 y que, a su vez, cierra un ciclo de estudios de ocho años, desde la firma del Acuerdo de París en 2015, que le puso límites de seguridad al calentamiento global. En el decenio 2011-2020, la temperatura superficial global aumentó 1,1 grados Celsius respecto al período 1850-1900. Esto es debido a “las actividades humanas”, sobre todo mediante “las emisiones de gases de efecto invernadero”.
El 79% de los gases de efecto invernadero son producidos por los sectores de energía, industria, transporte y construcción; el 22%, por la agricultura y la forestación.
El hecho de que ya se haya incrementado en 1,1° es un indicador de que las perspectivas no son buenas: los casi 200 países suscribientes al Acuerdo de París se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para que la temperatura a fines de este siglo fuera menos de 2° superior a los niveles preindustriales y a hacer esfuerzos para que se ubique por debajo de 1,5°.
Este límite, un objetivo de máxima, puede ser superado ya en las siguientes dos décadas y, si no se hace nada para fortalecer políticas, para 2100 se puede proyectar un calentamiento global en 3,2°.
El incremento detectado es mayor sobre la tierra (1,59°) que sobre los océanos (0,88°) y el aumento global registrado en el cincuentenario 1970-2020 es el mayor en otro período similar en los últimos 2.000 años.
De hecho, el informe no descarta que se alcance ese incremento de 1,5° para 2035. Los expertos temen que los veranos tórridos que se han vivido en los últimos años, tanto en el hemisferio norte como en el sur, sean considerados entre los más frescos para la siguiente generación.
“Lo que es muy importante en este informe, en comparación con los anteriores, es la comprensión de los riesgos si superamos un calentamiento de 1,5 °C”, le dijo a Radio Francia Internacional el científico alemán Matthias Garschagen, uno de los redactores.
“Este es un escenario probable al que nos conducen las políticas actuales. Entonces perderemos ecosistemas, glaciares, arrecifes de coral y mucho más. Algunas de estas pérdidas serán irreversibles”, añadió.
Consultada por este tema, la doctora Madeleine Renom, docente grado 4 del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, dijo a Búsqueda que el informe se debe resumir en que “se acaba el margen para actuar” y que “son los verdaderos tomadores de decisión en el mundo” quienes deben actuar.
Comunidades vulnerables
Según el texto, el cambio climático es visto como “una amenaza” para el “bienestar humano” y la “salud del planeta”. Este ya está “afectando a muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos” en todo el mundo. Hay “evidencia” de que casos “como olas de calor, fuertes precipitaciones, sequías y ciclones tropicales”, atribuidos a la acción del ser humano, se han fortalecido aún más desde que el IPCC realizara su quinto informe en 2014.
Paradójicamente, son “afectadas de manera desproporcionada” aquellas “comunidades vulnerables” que “históricamente han contribuido menos” a esta situación. En situaciones “altamente vulnerables” al cambio climático se encuentran entre 3.300 millones y 3.600 millones de personas. En la década que fue de 2010 a 2020, “la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas” fue “15 veces” superior en estos lugares en comparación a los residentes en zonas más seguras.
Pese al panorama complejo, el informe abre cierto margen al optimismo. “Las reducciones profundas, rápidas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero conducirían a una desaceleración perceptible del calentamiento global en unas dos décadas, y también a cambios perceptibles en la composición atmosférica dentro de algunos años”, indica el texto.
Reducciones ya
La solución no es desconocida. “Hay múltiples cosas que los gobiernos pueden hacer, pero lo importante es que comprendan que la acción urgente es imperativa, así que necesitamos un esfuerzo coordinado, internacional”, dijo a la agencia EFE el presidente del IPCC, el surcoreano Hoesung Lee.
La solución tampoco es fácil. El estudio —de 36 páginas— trae adjunta una tabla donde se señala que para impedir que la temperatura a fin de siglo aumente dos grados respecto al período preindustrial la reducción de las emisiones de estos gases (dióxido de carbono, vapor de agua, ozono, óxido nitroso y metano) deberá ser de un 21% para 2030, 46% para 2040 y 64% para 2050. Si se quisiera ir por todo y llegar a 2100 con menos de 1,5° más, la disminución deberá ser de 43% para 2030, 69% para 2040 y 84% para 2050.
Esto contrasta con el curso actual. En 2022, con el Acuerdo de París firmado, se detectó un aumento del 1% de estas emisiones. Incluso si se consideraran los compromisos actuales de control de emisiones ya suscritos por los países firmantes, en 2100 la temperatura aumentaría 2,8°.
“Sin acciones de mitigación y adaptación urgentes, efectivas y equitativas, el cambio climático amenaza cada vez más los ecosistemas, la biodiversidad y los medios de vida, la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras”, se indica en el trabajo.
Los especialistas señalan que la sustitución de energías de origen fósil por las renovables es efectiva en lo económico y sustentable. Entre 2010 y 2019 el informe destaca la disminución de 85% en los costos de la energía solar, de 55% en la eólica y de 85% en las baterías de iones de litio, así como un despliegue 10 veces mayor en generadores de energía solar y 100 veces más vehículos eléctricos, algo que tiene obvias variaciones según las regiones.
El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió que las potencias adelanten para 2040 sus objetivos para alcanzar la “neutralidad de carbono”, consistente en enviar a la atmósfera la misma cantidad de este gas del que se retira por distintas técnicas. “La bomba de relojería climática está haciendo tic-tac. Pero el informe de hoy del IPCC es una guía para desactivarla. (…) Hará falta un salto cuántico en la acción climática”, dijo el lunes a través de un mensaje.
Pese a todo, el presidente del IPCC asegura que este informe contiene “un mensaje de esperanza” y que es posible “reducir sustantivamente el consumo de energía pero a la vez mantener los actuales estándares de vida”, según dijo a EFE. Además de los gobiernos, agregó, “muchos inversores” deberían tener presente el tope de 1,5° para “poner el dinero en el lugar correcto para lograr los objetivos climáticos”.