Desde hace más de un año las decenas de personas en situación de calle que pasan el día en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República se convirtieron en un problema difícil de resolver.
Los afectados formaron el colectivo Ni todo está Perdido, y enviaron una carta con propuestas a la decana, quien entiende que es un “problema del Estado”
Desde hace más de un año las decenas de personas en situación de calle que pasan el día en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República se convirtieron en un problema difícil de resolver.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn junio de 2018, Búsqueda informó que unas 70 personas en situación de calle pasaban el día en la facultad y que el decano de entonces, Diego Piñeiro, había reclamado ayuda al Ministerio de Desarrollo Social (Mides) para que se hiciera cargo. Algunos usaban las computadoras para buscar trabajo y deambulaban en forma pacífica, pero otros generaban problemas de convivencia debido a insultos a los funcionarios y hasta robos a los alumnos.
Qué actitud adoptar frente a estas personas dividió a la facultad. Por un lado, el Centro de Estudiantes sostenía que se debía mantener una posición de “puertas abiertas” a una “población históricamente excluida”, mientras que algunos docentes y autoridades entendían que el centro de estudios era un espacio para los universitarios.
En aquel momento el decano era conciliador y el debate se extendió en el tiempo. Sin embargo, de acuerdo con lo informado el jueves 2 por la diaria, la discusión se volvió a instalar y la postura de la nueva decana, Carmen Midaglia, es más firme. “No es función de esta facultad o de la universidad gestionar la extrema vulnerabilidad en nuestras instalaciones”, dijo al matutino.
A raíz de sus declaraciones, las personas en situación de calle que usan el edificio de la facultad crearon el colectivo Ni todo está Perdido (Nitep) y, con la ayuda de profesores y estudiantes, le enviaron ese mismo jueves una carta. Con la firma de 16 integrantes del colectivo, la misiva —a la que accedió Búsqueda — tiene el objetivo de poner a la decana “en conocimiento del trabajo” que han realizado y de plantearle propuestas para abordar la problemática a corto y largo plazo.
En el documento aseguran que las iniciativas del Mides y la Intendencia de Montevideo apuntan a “poblaciones dependientes”, como adictos o personas de tercera edad con baja movilidad. Para el colectivo, ese no es el caso de sus integrantes, y por eso piden que se les permita asistir a la facultad por un lapso de seis meses más. “No solo pueden enriquecernos a nosotros y nosotras sino que también pueden constituir una fuente de información y conocimiento contundente para que ustedes puedan trabajar sobre la realidad que nos toca vivir y aportar a diagnósticos y soluciones”, afirman.
Además, aseguran que “el dar como solución que las personas en situación de calle solo puedan acceder a espacios creados específicamente para ellas separa y margina, limitando la libre circulación de las personas en las distintas instituciones y espacios públicos”.
Sin embargo, el pasado jueves el Consejo de la Facultad de Ciencias Sociales resolvió “continuar y profundizar el proceso de derivación responsable” de las personas en situación de calle que utilizan las instalaciones universitarias hacia “los programas y servicios públicos dirigidos a esta población”.
Además, pidió “procurar” que se utilicen los cupos que ofrece el Mides en los centros diurnos y así evitar que usen las salas de la facultad y “poner en marcha un proyecto de extensión” para atender a esta población. La sala de Informática, un lugar donde las personas en situación de calle concurrían a diario, seguirá habilitada para que ingresen pero solo hasta que “las articulaciones interinstitucionales se encuentren en pleno funcionamiento”.
En diálogo con Búsqueda, la decana afirmó que esto debió “hacerse mucho más rápido” porque la facultad “no es un refugio”. “Yo tengo una posición firme y es que no es nuestra función como facultad albergar a estas poblaciones”, dijo. Y agregó: “No podemos confundir los roles: esto es un problema del Estado”.
Midaglia entiende que “no les guste”, pero dijo que ahora tienen tres refugios diurnos del Mides y otros dos de la comuna capitalina donde pueden estar durante el día en lugar de pasar su tiempo en el centro estudiantil.
La decisión de la facultad es que por un plazo “superior a dos meses” estas personas podrán ingresar a la sala de Informática —el lugar más frecuentado— para luego “ir cerrando paulatinamente la entrada”. En su lugar se hará un convenio con una ONG de educadores a cargo de Walter Ferreira —especialista del Ministerio de Educación y Cultura— sobre “poblaciones en situación de calle” para que les brinden alternativas.