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    sábado 15 de junio de 2024

    Facundo Márquez (UEU) dice que, con el “brutal atraso cambiario”, el gobierno le rompió “el traste” al sector productivo

    Aunque muchos perdieron rentabilidad o cerraron, la “gran mayoría” de los empresarios volverá a votar a la coalición multicolor porque les garantiza estabilidad, sostiene el presidente de la Unión de Exportadores

    Apoyado en la agenda de prioridades que la Unión de Exportadores (UEU) viene presentando a los precandidatos de los distintos partidos políticos, su presidente, Facundo Márquez, habla del “brutal atraso cambiario” que se acumula desde el 2022 y que las empresas han pagado con pérdida de rentabilidad, dejando de invertir o cerrando. Ese costo, dijo a Búsqueda, es parte de las condiciones del país, que por otro lado ofrece estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica, la “tranquilidad” de la no ocupación de las empresas y que no las van a “matar con más impuestos”.

    “Nadie duda de que este gobierno sabe que la gran mayoría (de los empresarios), aunque les hayan roto el traste, los va a volver a votar” en las elecciones de este año, señaló Márquez. Pero ahora considera que la coalición debe tener el “coraje político” para dejar de pensar en el “votito” y hacer las “reformas estructurales” necesarias para salir del “statu quo”. Advierte que en ese camino se tocarán una “cantidad de cayos” sectoriales y particulares, pero cree que es parte del desafío para ser competitivos y que la economía crezca más de 2% anual.

    También reclama para la UEU participación directriz en ámbitos como el Latu o el Instituto Uruguay XXI.

    Lo que sigue es una síntesis de la entrevista.

    —La UEU recibió a casi todos los precandidatos para presentar su agenda de prioridades. ¿Cuál es el objetivo en esta instancia?

    —El documento lo empezamos en diciembre —es la versión 19—; en esta instancia está para compartir con todos los precandidatos y sobre todo con sus equipos técnicos. Después de esta etapa empezaremos el diálogo. El objetivo final es instar a que salgan de la campaña que venimos escuchando, que es más sobre temas mediáticos que sobre el país que queremos. La verdad que la campaña hasta ahora es de chata para abajo.

    —Hace pocos días pidió por la red X levantar el nivel y no erosionar las instituciones…

    —¡Claro! Lo único que ves son titulares y el tema de Fiscalía, de Romina (Celeste Papasso)… Nadie está diciendo muy claramente el país que se piensa de acá a 30 años. Decime el qué, el cómo, el cuándo. Nuestra responsabilidad es bajar eso a tierra; nuestra agenda está por escrito. Fue un trabajo con todos los empresarios, lo fuimos circulando en todo el Consejo Directivo, donde está representado todo el sector exportador, también lo vieron muchos economistas de todos los tintes políticos e ideológicos para que opinen y no solo quedarnos con nuestra visión.

    El objetivo es tratar de que los precandidatos la tomen, porque es la agenda de crecimiento del país. No solo planteamos las preocupaciones sino también propuestas. Hasta ahora veo muchísima receptividad y hay una conciencia generalizada de que hay mucho espacio para mejorar, de que Uruguay está caro y poco competitivo.

    Hoy escuchaba a un economista argentino que decía que Argentina necesitaba hacer reformas estructurales que ataquen el curro y las prebendas. Si estuviera en Argentina, lo diría así, acá lo que diría es: hay que hacer las reformas estructurales que seguro atacan el statu quo, en el cual muchos se sienten cómodos, muchos de todos los colores. Pero en este momento, desde la UEU pensamos en el bien mayor, más allá de que seguramente vamos a estar tocando intereses sectoriales, individuales. Ese es el desafío de esta agenda.

    —Los temas en esa agenda son los de siempre: mejoras en la inserción internacional, reducción de costos logísticos, de producción, cuidar la estabilidad macroeconómica, etcétera. ¿La realidad es tan estática?

    —Bueno, a veces es frustrante. He aprendido que eso que se repite, que “la política es el arte de lo posible…”, siento que es un cuento chino con el que los políticos se escudan para no hacer las cosas que hay que hacer. Por eso, para mover el statu quo se precisa conocimiento técnico o por lo menos estar rodeado de gente que sepa, se precisa liderazgo —sobre todo de arriba del todo— y se precisa valentía. Al hacer reformas, cayos vas a tocar, no digo valentía de fuerza, digo coraje político, dejar de pensar en el votito.

    —¿Faltó liderazgo o conocimiento técnico para impulsar algunas de las reformas necesarias?

    —Creo que faltó mucho más coraje que conocimiento técnico. No digo que no hubo coraje, porque hubo reformas, y no me quiero limitar solo a este gobierno. Porque en la agenda capaz que hay temas que son los mismos de hace 20 años… Siempre hay pequeños golpes de coraje para algunas cosas, pero que lo único que hacen son pequeños avances. Si realmente querés romper el 2% estructural de crecimiento, si siempre hacés lo mismo, no vamos a crecer más. Para hacerlo se precisa coraje y liderazgo político, porque vas a tocar una cantidad de cayos y muchas veces no se han querido tocar.

    —¿Faltó coraje? ¿A qué casos o “cayos” se refiere?

    —Cuando hablamos de inserción internacional, hacia afuera no sé si necesitás tanto coraje… Sí precisas liderazgo, voluntad, convencimiento, negociación… Pero hacia dentro precisás coraje, porque empezás a tocar una cantidad de cayos.

    Hay una cantidad. La eliminación de las tasas consulares que protegen a los productores locales que no quieren competir con afuera. En el tema de la distribución de combustibles, que este gobierno quiso y después no pudo porque algunos lobbies no dejaron… En eso decimos que el bien mayor quedó por el camino y se optó por mantener el statu quo. Se está optando por lo mismo en mantener la distribución eléctrica, porque dicen “abro la competencia” pero UTE pone unos peajes que hace que se vuelva inviable competir. La adhesión al PCT (Tratado de Cooperación en Materia de Patentes), la exportación de ganado en pie y así… los pollos, las frutas y las verduras. En todos los sectores estamos recibiendo mensajes y nos dicen: “¿Por qué hablás de esto?”. En general están callados, hasta que tocás algún cayo que duele.

    —Entonces, ¿los empresarios son los que frenan las reformas?

    —Los empresarios son a quienes represento y a veces me pueden decir: “No hables de eso porque estás tocando un sector y no conviene”. Yo estoy convencido de que nos conviene y capaz que eso nos da más credibilidad.

    Lo mismo pasa cuando hablo de la independencia del Banco Central y revisar su gobernanza. Me dicen: “Bueno, no sé si nos conviene, porque si hubiera sido más independiente quizás en su manejo de tasa hubiera sido más agresivo y tenido menos incidencia del sector político”. Pero estoy convencido de que la independencia es mejor para todos en el largo plazo, para estar tranquilos de que el sistema está blindado.

    —¿Falta una mirada más empresarial en las políticas de gobierno o más empresarios en política?

    —Seguro que faltan más empresarios en política. También entiendo que la política paga mal, te expone y no te da ningún incentivo. O tenés que ser muy patriota, tenés que tener mucha espalda económica, o tenés que hacerlo como una inversión que te pueda servir para proyectarte. Y tenés que tener la piel gruesa, porque estás expuesto. La política no es para cualquiera.

    También falta, y se lo digo a los precandidatos, acercarse a los empresarios —y a los trabajadores y a los académicos—, y después es todo más fácil. Acá es impresionante, todos nos conocemos, funciona con llamadas de teléfono, con reuniones informales, se cocina mucho en la lógica de las chacras… Es impresionante. Lo vemos en el gobierno, en el sistema académico, en los investigadores, lo veo en el sistema empresarial. Por eso hay que hacer algunas reformas, para que las cosas funcionen mejor y no dependan tanto de las personas, tratar de institucionalizar. No hay una memoria institucional. No hay una lógica pensada en el mediano y largo plazo.

    —¿Esa mayor cercanía estaría dada en que la UEU integre el Directorio del Latu o participe en el Instituto Uruguay XXI?

    —Los políticos se tienen que dar cuenta de que es como un resguardo para ellos mismos. En la UEU convivimos en el conflicto y muchas de las discusiones las damos adentro y de ahí surge el bien mayor. Que los gobiernos aprovechen esas instancias, que nos consulten: “Che, en la UEU qué decidieron de este tema”. Y que no haya necesidad de seguirlo discutiendo con los distintos sectores. Eso, además, protege a los políticos de los lobbies sectoriales, porque —por ejemplo— la UEU reúne a la Cámara de Industrias, la de Comercio, la Mercantil, a la Asociación Rural, a empresas. Que nos propongan un tema y digan: “Discútanlo y tráiganmelo resuelto”. Y el sector privado lo traerá resuelto. Una muy buena iniciativa es el armado de una agencia de infraestructura y que los privados se pongan de acuerdo en una agenda de prioridades de inversión para dársela al gobierno.

    En el Latu, el sector exportador que es el principal aportante de fondos, no tengo duda de que lo vamos a hacer funcionar de forma eficiente y eficaz. El Instituto Uruguay XXI está hecho para traer inversiones y promocionar el comercio al sector privado, es obvio que hay que estar allí.

    —Esa mayor participación podría llevar a más lobbies o querer tomar decisiones con el gobierno…

    —En ningún momento estamos pidiendo cogobernar, porque las decisiones finales y la estrategia siempre las va a definir el gobierno. Lo que estamos diciendo es “déjense ayudar”.

    —Con esa ayuda, ¿piensa que la situación del sector mejoraría? Semanas atrás, entrevistado en El País dijo que el gobierno tiene que “agradecer” al sector exportador porque es el que “paga la fiesta”.

    —Lo dije hablando del tema dólar y en esta agenda de la UEU el tema dólar es una página. Es uno de los 50 temas que tienen que ver con competitividad, es uno muy importante.

    Para ser competitivos hay que hacer las reformas, por algo Uruguay crece a lo que crece desde hace años, no es solamente el tema del dólar. Ahora, la estabilidad en la inflación —de la que el gobierno se enorgullece— sobre todo ha sido gracias al ancla dólar. No fue gracias a grandes reformas hechas que se controló la inflación, fue con el ancla del dólar, y eso lo paga el sector exportador.

    —Bueno, pero el sector también se beneficia de una inflación baja, ¿o no?

    —Sí, y tanto me beneficio que en la agenda decimos que se mantenga y que sea permanente. Lo que pasa que con el dólar no es que se mantuvo una relación inflación-devaluación, sino que hubo una apreciación de la moneda en el 2022, en el 2023, en el 2024 y sigue. No podemos seguir pagando esto constantemente. Es un brutal atraso cambiario, acumulativo. Y acá separo: las grandes empresas pierden rentabilidad y la gran mayoría de las pymes sobreviven. Los sectores más industrializados que tienen rentabilidades más bajas y que son los que más pelean el tema de competitividad la están pasando mal.

    El salario real viene creciendo, (mientras que) como exportadores vimos perder rentabilidad. El sector es muy amplio, algunos habrán perdido rentabilidad, otros han dejado de invertir, hay otros que están sobreviviendo y hay otros que han cerrado, como se sabe. Pasaron muchas cosas, todos las pagaron en mayor o menor medida. Nadie duda de que la gran mayoría del sector empresarial es de la coalición y nadie duda de que este gobierno sabe que la gran mayoría, aunque le hayan roto el traste, los va a volver a votar.

    —Ese voto les costó rentabilidad, según dice. ¿Asegurarlo de nuevo no les juega en contra?

    —Y en muchas cosas sí. No estoy diciendo nada que no digamos todos, en todos lados. Es una realidad. Cuesta rentabilidad, pero también hay que tener en cuenta que, para trabajar en Uruguay, el sector empresarial necesita muchas condiciones. Lo que se ha logrado es estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica, tener la tranquilidad de que no te van a ocupar… Eso es bien importante para todos los empresarios y están dispuestos a perder rentabilidad a cambio de tener tranquilidad. Y eso se ha logrado con este gobierno y es un trade off de lo que las empresas valoran y ponen en la balanza, como también se pone en la balanza el tema tributario. Entonces decís: “Bueno, estoy dispuesto a perder rentabilidad, pero también tengo la tranquilidad de que no me están amenazando todo el tiempo con que me van a matar con más impuestos. Y eso (hizo) este gobierno: yo te doy esto, te saco esto. Y así funciona.

    Ahora, estamos convencidos de que hay que hacer las dos (cosas), porque le sirve al país, a los trabajadores, a todos. Porque las grandes inversiones van a venir al sector exportador. También planteamos buscar mecanismos que ayuden a la reinversión. A veces se cree que si pido una reducción de impuestos es porque me quiero llevar la plata. Para mí, la lógica es que, si me cobrás menos impuestos, voy a reinvertir y voy a crecer. Si tú me complicás, me generás rigideces en la entrada y salida de trabajadores, voy a contratar menos. Para hablar y escuchar de estos temas me estaré reuniendo con el PIT-CNT, porque muchas veces se ponen en contra porque no entienden, no saben o creen que los querés joder, y no es así.

    Economía
    2024-05-29T21:02:00