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    Frigoríficos pujan por ventas en el principal mercado de carne vacuna: Uruguay

    Con una demanda que no paró de crecer, el mercado interno pasó a ser un negocio cada vez más atractivo para los frigoríficos, tanto exportadores como para mataderos locales. El consumidor uruguayo aumentó las compras de cortes sin hueso y de carne picada. Y cambió su hábito de comer principalmente carne con hueso, como el tradicional asado
    Redactor Agro de Búsqueda

    Un mercado que mueve unos U$S 600 millones en ventas de carne vacuna, basado en un consumo sostenido y una colocación permanente, genera un atractivo negocio para los frigoríficos, tanto para las empresas que tienen un perfil exportador como para las dedicadas al abasto interno, señalaron a Campo técnicos del Instituto Nacional de Carnes (Inac) y empresarios del sector.

    Ese interés deriva en una puja entre las industrias cárnicas por ganar espacio en los supermercados y carnicerías, donde los consumidores uruguayos adquieren carne vacuna y otros productos derivados. Uruguay cuenta con uno de los niveles más altos de consumo de carnes rojas por habitante, con unos 60 kilos anuales.

    La producción anual de carne vacuna es de 550.000 toneladas, de las cuales 370.000 son exportadas y unas 180.000 se comercializan en el mercado interno, según Inac.

    La venta de carne bovina se distribuye en unas 53.000 toneladas (33%) en Montevideo y 107.000 toneladas (67%) en el resto del país. En la capital uruguaya, los principales puntos de comercialización son los supermercados, con el 52%, y el 48% en las carnicerías, que tradicionalmente concentraban la mayor parte de las ventas de ese producto.

    La instalación de grandes jugadores del negocio cárnico mundial en la compra de frigoríficos locales tiende a concentrarse en la posibilidad de exportar a unos 120 mercados del mundo. Pero esas firmas, mayoritariamente provenientes de Brasil, tampoco descuidan sus ventas en el mercado local. Las estadísticas del Inac muestran que los frigoríficos que encabezan el ranking de exportaciones de carne bovina, salvo alguna excepción, son los mismos que lideran las ventas en el abasto.

    Esas compañías de origen foráneo no están solas a la hora de competir por un lugar en las góndolas de los supermercados o carnicerías, ya que en los últimos años fueron creciendo en ese negocio otros frigoríficos de propietarios uruguayos. Incluso, algunas de estas plantas de faena llegaron a incursionar en las exportaciones, y al mismo tiempo aumentaron su participación en las ventas de carne en Montevideo y el resto del país.

    A modo de ejemplo, la empresa Copayan, ubicada en Rocha, hasta 2009 ni siquiera figuraba en el listado de frigoríficos con ventas en el mercado interno y en 2013 se ubicó en el segundo lugar en la comercialización de carne, medida en unidades monetarias, y en tercer lugar cuando se lo analiza en volumen de producto, indican los datos de Inac.

    La información disponible muestra una evolución del porcentaje que tiene cada frigorífico en ese ranking, que evidencia un reparto mayor entre más empresas.

    En 2007 un grupo de cinco frigoríficos, que eran Las Piedras, Colonia, Carrasco, Pando y Tacuarembó, acaparó el 50% de las ventas de carne vacuna y productos derivados (hamburguesas, chacinados, corned beef y otros), y los tres primeros tenían una participación porcentual de 11% y 12%, según Inac. Mientras que en 2013 figuran siete empresas con una participación de entre 5% y 8%, que en conjunto suman 48% del total del volumen de carne y derivados vendidos.

    Hasta 2009 eran 19 las plantas de faena con ventas en el abasto local y a partir de ese año aumentó la cantidad de firmas en disputa por el mercado, que llegó a 23 empresas en 2013.

    La información sobre las ventas en el mercado local que publica ese organismo en su sitio web van desde 2007 hasta 2013, y en los primeros años solo se divulgaron datos de la comercialización medida en volumen (kilos), separando las estadísticas en dos listados: uno que comprende las empresas que solo venden carne y otro, las que comercializan carne vacuna y productos derivados. Algunas firmas, como el caso de Schneck, concentran su negocio en la producción de chacinados y hamburguesas, por lo que figuran en los primeros lugares en uno de los rankings y en el otro, están ubicadas de mitad de tabla para abajo, conforme a Inac.

    Desde 2012 ese instituto empezó a publicar datos de ventas en el abasto interno medidas en unidades monetarias, sin especificar cuántos dólares o pesos uruguayos representa el porcentaje que corresponde a cada frigorífico.

    Al comparar esa información en los dos últimos años puede observarse que algunas plantas de faena de menor porte, como los mataderos Solís, Sarubbi y Rosario, subieron en el ranking de ventas y otras grandes, como el frigorífico Breeders & Packers, que fue construido hace pocos años en Durazno por un inversor inglés, disminuyeron su participación en las ventas dentro del país.

    Operadores del sector cárnico explicaron a Campo que en ese caso la empresa tuvo algunos problemas con su distribuidor en el mercado interno. Y destacaron la importancia que tiene conocer cómo se mueve y cómo se debe actuar en el abasto para ganarse un espacio. Como una muestra de la relevancia de ese factor mencionaron el caso del grupo Marfrig de Brasil, que adquirió cuatro frigoríficos en Uruguay, pero mantuvo a los principales directivos y gerentes para aprovechar la experiencia de estos ejecutivos. Los inversores brasileños no solo compran la planta de faena sino también el conocimiento del personal que lleva adelante el negocio, advirtieron.

    En 2013, las cuatro plantas de esa compañía brasileña (Tacuarembó, Colonia, Cledinor e Inaler) abarcaron 21% de las ventas de carne vacuna y productos derivados, medidas en volumen como en unidades monetarias, conforme al Inac.

    Para tener una idea del monto que mueve el mercado uruguayo es posible hacer un cálculo a partir de la prestación pecuniaria que pagan las empresas de un 0,7% del precio de ventas de carnes y subproductos, que en 2013 recaudó unos 87 millones de pesos. En función de esos datos, el 100% de las ventas alcanzó unos 12.428 millones de pesos, que a un dólar promedio de 20,4 pesos durante el año pasado representa U$S 607 millones.

    En monto, el principal mercado de exportación de la carne bovina uruguaya fue la Unión Europea, con U$S 340 millones, seguido por China con U$S 265 millones, indican los registros del Inac. Por eso, si se comparan esos destinos con las cifras correspondientes al abasto interno, Uruguay pasa a ser el más importante en monto y en volumen, dijo a Campo el jefe del departamento de Contralor Comercial e Investigación de ese organismo, Gabriel Costas.

    Señaló que el frigorífico exportador más grande de carne del país tiene una cuota parte significativa en el mercado uruguayo; no hay planta exportadora que no venda acá.

    Debido a la relevancia de este tema es que el Inac prevé hacer un relevamiento más detallado de lo que ocurre con la comercialización de carnes en el país y luego publicarlas en su sitio web, al igual que hoy lo hace con la información relativa a las exportaciones, dijo.

    Picada y sin hueso

    Otro aspecto considerado por los empresarios del ramo es el cambio en los hábitos del consumidor local, que mantiene la tradición de comer carne y principalmente asado, pero que en los últimos años optó por una mayor demanda de cortes sin hueso y de carne picada.

    El consumidor busca facilidad de uso y lo más práctico; por eso hubo una demanda creciente de cortes que se puedan cocinar rápido y que ensucien lo menos posible, comentó Costas. Agregó que cada vez se ofrecen más carnes semipreparadas, aunque cuesten un poco más, y los comercios hacen una presentación diferente del producto, principalmente en el caso de carnes alternativas.

    A esa situación se sumó el creciente consumo de otras carnes, como el pollo y el cerdo, que pasaron a ser una alternativa a la carne vacuna cuando este producto aumenta su precio o por la decisión de probar algo diferente. En 2005 cada uruguayo consumía unos 15 kilos de carne aviar al año y en 2013 pasó a comer casi 21 kilos anuales; igualmente, la demanda de carne porcina tuvo un incremento significativo en esos años: de 9 kilos creció a 17 kilos el consumo per cápita al año, indican los registros de Inac.

    “Es un mercado fundamental para la ecuación económica de cualquier frigorífico, y permite hacer un equilibrio más allá de las exportaciones”, comentó a Campo el presidente de Copayan, Fernando González. Su firma fue una de las fundadoras de la Asociación de Plantas de Faena para el Abasto Interno, y aunque sigue siendo integrante de esa gremial, el empresario aclaró que en los años recientes incursionó en las exportaciones a los denominados terceros mercados, como Venezuela y Rusia. Copayan no exporta a la Unión Europea ni a Estados Unidos, aclaró.

    Por eso decidió no formar parte de la Directiva de esa asociación, que nuclea una treintena de mataderos de pequeño y mediano porte. “Tras la crisis de los años 2001 y 2002 el consumo de carne no paró de crecer y en este momento estamos cerca de llegar a su techo, por más promociones que hagamos”, señaló.

    Respecto a los asuntos de mayor atención para esa gremial, su vicepresidente, Leonel Barreto, mencionó a Campo la competencia con otros rubros por la tierra, porque afectó negativamente la faena al disponer de menos materia prima. Otras producciones como la agricultura y la forestación le restaron espacio a la ganadería, dijo.

    Destacó la participación de empresas dedicadas al mercado interno, porque funcionan como reguladoras al evitar que haya desabastecimiento del producto en caso de que los frigoríficos se vuelquen mayoritariamente a la exportación.

    “Las empresas grandes tienen mayores posibilidades de acceso a mercados externos y de capital y presupuestos, lo que les quita dinamismo y capacidad de respuesta rápida ante eventuales problemas financieros”, comparó.

    Resumió su idea al decir: “Prefiero mil clientes de 100 pesos y no uno solo de un millón de pesos”.

    Paridad de exportación

    En la mayoría de los cortes de carne vacuna los precios tienen una paridad con los valores de exportación, dijo Costas a Campo. Los técnicos del Inac realizan un seguimiento de ese tema para verificar que en el abasto local los consumidores no reciban precios superiores a los que se pagan en mercados externos. El objetivo es lo que llamamos paridad en planchada, al comparar el precio de la carne destinada a la exportación, sacándole los costos correspondientes, con el que va al mercado interno, sacándole los impuestos y otros aportes, comentó.

    Resumió: “Esto es por plata, y si el frigorífico tiene la posibilidad de vender el producto en el exterior a un precio mayor que el local, entonces elige exportarlo”.

    “El uruguayo hasta el momento está aceptando pagar los precios vigentes en el país, que en los últimos años estuvieron siempre por debajo del Índice de Precios al Consumo (IPC) aunque hayan aumentado”, indicó.

    Recordó el interés del gobierno en que el consumidor uruguayo no pague valores que en promedio superen los que van al mercado internacional. La media res en gancho en carnicería cuesta U$S 3,9 el kilo y el ingreso promedio de exportación es de U$S 3.950 la tonelada, lo que muestra que los precios están prácticamente alineados, según Costas.

    Voz y voto en Inac

    En concordancia con la creciente participación de empresas en la comercialización de carne vacuna y derivados en el mercado local, el gobierno promulgó en 2013 una ley que modificó la integración de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (Inac), lo que habilitará a la Asociación de Plantas de Faena para el Abasto Interno a tener un representante en ese organismo asesor del Poder Ejecutivo en la proposición y ejecución de la política oficial de carnes del país.

    Para cumplir con ese objetivo, el pasado 21 de abril el Ministerio de Ganadería convocó a que esa gremial proponga los nombres de un representante titular y otro suplente, al igual que lo hizo con dos nuevas gremiales de ganaderos que también tendrán un lugar en esa Junta Directiva. La Comisión Nacional de Fomento Rural y las Cooperativas Agrarias Federadas deberán acordar una propuesta en común y rotarán cada 12 meses la designación de sus representantes en esa instancia.

    Esas organizaciones tienen un plazo de 30 días para plantear al gobierno los nombres referidos.

    Actualmente, la Junta del Inac está integrada por el presidente y el vicepresidente, que actúan en calidad de delegados del Poder Ejecutivo, dos productores propuestos por la Asociación y la Federación Rural, y otros dos por la Asociación y la Cámara de la Industria Frigorífica.

    Lo primero que vamos a hacer es “entrar con humildad y escuchar a los demás actores del sector para luego tomar posición en la Junta, ya que, como novatos en esa institución, ingresaremos con un perfil bien bajo”, comentó Barreto.