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    lunes 17 de junio de 2024

    Gabriela Morgare presenta Amores nuevos, tributo a Alberto Mastra, ganador del Graffiti a Mejor disco de tango

    Rescate de un patrimonio oriental

    Su verdadero nombre fue Hilario Alberto Mastracusa, pero pasó a la historia como Alberto Mastra (Montevideo, 1909-1976). Respetado por los grandes cantantes y músicos del tango rioplatense, sus composiciones fueron interpretadas por orquestas como la de Aníbal Troilo y cantaron sus tangos y milongas intérpretes como el Polaco Goyeneche o Edmundo Rivero. Mastra creció en el barrio La Aguada, era hijo de un zapatero italiano y fue criado por su abuela. Se lo conocía como el Zurdo, porque tocaba la guitarra con gran destreza con la mano izquierda. Como dato curioso, al final de su vida se dedicó a escenificar tangos dentro de botellas de vidrio. Esas obras se exhiben en la sede de Agadu.

    No es de los cantantes y compositores uruguayos más recordados, pero las nuevas generaciones de músicos e intérpretes se han acercado a su obra, han reconocido su valor y lo están rescatando del olvido. Así lo hizo Gabriela Morgare con Amores nuevos, trabajo que ganó en 2022 el premio Graffiti a Mejor disco de tango. La cantante presentará este, su segundo disco (el primero había sido Estación tango en 2013) en la Sala Zitarrosa el viernes 19 a las 21 horas.

    Morgare proviene de una familia musical y allí está el origen de su carrera de intérprete. “Especialmente mi padre desde muy joven estudió canto lírico y tuvo la posibilidad de entrar al Sodre, pero no lo hizo. Integró una orquesta y cantaba boleros, paso doble, pero después sus otros trabajos lo fueron alejando. En mi casa siempre se escuchó tango, fue mi primera aproximación al género. Se armaban cantarolas familiares con todo tipo de música. Es lo más lindo que recuerdo de mi infancia” contó a Búsqueda.

    Aprendió primero canto con Alicia Pietrafesa, pero sufría mucho con las partituras, entonces cuando se enteró de que existía el Taller Uruguayo de Música Popular (TUMP) se inscribió y comenzó a tomar clases con Fernando Ulivi, con quien tuvo su aproximación a la música nacional. Pasó también por Subterráneo Magallanes, que en ese momento era un espacio para teatro y música, con el espectáculo Camarines. “Ahí canté boleros, mis primeros tangos y también canciones de Fito Páez. Me gustaba todo. Con el tango pasaba algo lindo en el espectáculo”.

    Después vino su encuentro con Horacio Di Yorio y comenzó a incursionar en bossa nova y algo de jazz, pero siempre estaba el tango. También por esa época conoció a Hugo Rocca y se integró primero a su banda Clemente y la Inercia y después a Labios Gruesos, que hacía rock, funky, blues.

    Actualmente integra varios proyectos. Uno de ellos es Gabriela Morgare y los Caballeros, un colectivo que trata de buscar tangos nuevos o nuevas sonoridades de los ya conocidos y también incursionar en el folclore. Otro proyecto es Orquesta las Señoras, que tiene un repertorio de mujeres e interpretan tangos, aunque también algo de folclore y de otros ritmos. Ahora está preparando un disco junto con la pianista Mayra Hernández.

    Además de su trayectoria musical, tiene una carrera profesional como abogada. Ella dice que si hubiera nacido en otra época hoy posiblemente sería profesora de canto. “Quiero mucho la abogacía. Es una profesión muy creativa y le debo mucho. Pero es en el escenario donde me siento segura”.

    El cantor de La Aguada

    Morgare nació en La Aguada y aún vive en su casa familiar. El cariño por el barrio es otro de los aspectos que la unen a Mastra. De hecho el librillo de Amores nuevos tiene varias fotos tomadas por el músico Gustavo Di Landro de algunas de sus esquinas. “Muchas canciones están inspiradas en ese barrio, al que le tengo mucho amor. A veces canto Harina amarga y me voy a la niñez, a la panadería La Perfección cerca de casa. El tango dice ‘Madrugada con olores a pan caliente’, y es el olor de mi niñez”.

    Antes de profundizar en Mastra, Morgare conocía dos de sus temas, No la quiero más y Miriñaque, que había interpretado con el grupo Las Criollas Guitarras. “Aníbal Oberlín (Montevideo, 1922-2013), que fue mi amigo y maestro de tango y canto, una vez me dio uno de los CD que había grabado con el guitarrista Julio Cobelli para que lo escuchara. Era Un tango para Esthercita, de Mastra. Ahí hice un quiebre y me di cuenta de qué poco lo conocía. Cuando tuvimos la posibilidad de ir a Buenos Aires, decidimos con Poly Rodríguez incluirlo en el repertorio, junto con Milonga arrabalera. En Buenos Aires nos dimos cuenta de que tenía mucho interés la propuesta y la ampliamos con otros como Harina amarga. Mucha gente se acercó interesada en saber quién era Mastra. Ahí empezó la idea de difundirlo”.

    Lo primero que llamó su atención al escucharlo fue el sonido de su guitarra, que dominaba siendo zurdo y sin cambiar el encordado. Lo segundo fue la voz aguda de Mastra. “Cuando lo escuchás por primera vez no sabés si te gusta o no. No era la voz del típico cantor de tango de su época. Es muy interesante escucharlo solo con su guitarra y con su fraseo. No hay nadie que cante sus milongas como él. Sus letras son simples, a la vez que profundas y existenciales, y algunas muy duras, como No la quiero más, una canción muy difícil. La canto, pero me he cuestionado por qué escribió una canción así”.

    En Amores nuevos, Morgare decidió brindar un panorama de Mastra con sus temas conocidos y otros no tanto. Es un disco de milongas y tango, incluye algún bolero, como No la quiero más, que acompaña Cobelli, y Canción para mi pueblo, con arreglo y voces de Guzmán Mendaro, que no es exactamente un tango. Esa canción tiene un pequeño recitado del actor Jorge Bolani.

    En la Zitarrosa estarán todos los músicos que intervinieron en el disco, cuyos arreglos los hizo prácticamente el guitarrista Poly Rodríguez, quien además tocó en casi todos los temas. Participaron en distintas canciones los guitarristas Cobelli, Carlos Gómez, Guzmán Mendaro, Guzmán Escardó, el bandoneonista Sergio Astengo, Valentina Estol con su flauta y Eduardo Vila en el contrabajo. “También invité a La Yunta Trío, con la que toco mucho, que hará una versión de Después del gris, a la cantante Giovanna y al Cuarteto Colibriyo. Hay muchos amigos en el escenario, sobre todo gente que le interesa este cantautor y que lo ha empezado a difundir. La nueva generación lo valora y suena más Mastra, eso es hermoso”.

    Cuando Morgare ganó el Graffiti se dio cuenta de la importancia de su rescate. Ese día estaba sentado a su lado un representante del sello argentino Club del Disco, quien se había mostrado interesado por su trabajo, y mucho más lo estuvo después de haber obtenido el reconocimiento. Ahora Amores nuevos figura en Spotify bajo ese sello.

    “Fue hermoso nombrarlo en un teatro lleno”, recuerda con emoción Morgare. “Hay cantautores maravillosos que tienen su lugar, y otros, como Mastra, no. Oberlín siempre me decía que el cantor tiene que tener personalidad a la hora de elegir su repertorio, y eso es lo que trato de hacer. Un disco de Mastra es un riesgo, y me gustó mucho que se premiara el trabajo por valorarlo. Lo veo como un rescate patrimonial. Estoy en contacto con su familia, con la hija que vive en San Carlos, quien me ha dado las gracias por acordarme de su padre. Es una alegría que ellos estén pendientes y que lo vean así. Es un debe de toda la cultura uruguaya”.

    Vida Cultural
    2023-05-10T22:11:00